Ciclismo
Hotel Rural Las Longueras, el refugio más singular para el ciclista
El emplazamiento del Hotel Las Longueras es perfecto para disfrutar de la bicicleta
El sitio es curioso, no hace ni cuatro kilómetros que hemos dejado atrás el Océano, en Agaete, y nos encontramos en medio del profundo valle donde se ubica el Hotel Las Longueras.
El lugar es perfecto para respirar tranquilidad y tener contacto con esa parte de Gran Canaria posiblemente menos conocida, pero al mismo tiempo más auténtica y natural. Finca Las Longueras fue creada en 1895, en un perímetro de 176 hectáreas. Dentro de esa finca agrícola está la casa familiar, que desde 1995 es un alojamiento rural.
El alojamiento son 12 habitaciones en la casa, más dos fuera de la misma y supone un descubrimiento mayúsculo para el ciclista medio, ese que no sólo busca un lugar para instalarse y trazar sus rutas, pues como persona curiosa que es, quiere conocer, saber y adivinar los sitios más singulares.
Y éste es uno de ellos, una finca y hotel rural que pertenecen a la familia grancanaria Manrique de Lara y Bravo de Laguna, con innegables vínculos y guiños al célebre César Manrique, a quien se recuerda de forma explícita en el Jardín de cactus de la finca.
Experiencia de kilómetro cero
Las Longueras se ubica en un entorno impactante. Como decimos, estamos cerca del mar, a unos tres kilómetros, pero en medio de las montañas. Es un hub perfecto para trekking, running y ciclismo, con atractivos que la ruta te guarda en el camino como fincas de café, bodegas de vino, queserías.
Para el ciclista aguerrido la finca ofrece un plus dada su cercanía a La Aldea, punto donde empieza la famosa cuesta por el Valle de las Lágrimas, además de las increíbles vistas de la isla sobre el océano.
El ciclista tiene sus servicios en las zonas comunes con una sala de gimnasio que ofrece taquillas y boxes para guardar y reparar las bicicletas. En stages ciclistas más grandes, ofrecen menús más adecuados para deportistas para rendir en la carretera.
En ese sentido apuntar que toda la fruta y la verdura de la finca se dispone para las diferentes comidas del día. Y no es poca cosa, aquí se cultiva fruta como el mango, la papaya, la mandarina, la naranja y el aguacate, frutas muy presentes en los desayunos.
Apuntar que hasta los años 60 Las Longueras fue una finca de plataneras y cafetales.
Una casa llena de curiosidades e historia
Si el ciclista medio, como decíamos, ya es curioso, el interior de la casa le va a resultar un tesoro. La casa fue de propietarios ingleses que trabajaron en la exportación del tomate y conserva muchos testimonios originales de su paso, como vajillas, maletas y mobiliario variado.
Destaca en ese sentido una estafeta de correos datada en 1863, que recuerda cómo se clasificaba el correo entonces con multitud de cajoncitos para los diferentes pueblos con su distancia marcada en leguas.
Su vida narrada a través de recuerdos repartidos por cada rincón de una casa que es un sitio singular y perfecto para salir en bicicleta hacia los paraísos que esconde el norte de Gran Canaria.









