Opinión ciclista
El nombre de las carreras y el alma del ciclismo
Harelbeke no figura en el nombre de su carrera
Harelbeke, que es como nos gusta llamarla, es una carrera de esas que hace la primavera como es.
No es la más prestigiosa, aunque lo es, y mucho, ni el objetivo principal de algunas estrellas.
Pero es ciclismo de primavera, de adoquín y tiene encaje en el corazón de cualquier buen aficionado a este deporte.

Harelbeke tiene el nombre de la autopista que cruza por el lugar, la E3, y sobre ella gira la publicidad de la carrera que ganó Niki Terpstra.
El año que viene Harelbeke no será Harelbeke, será E3 BinckBank
Cambia el nombre, pues.
Como el Eneco, durante unos años, también ha pasado a ser bautizado por la entidad bancaria.
¿Os gusta que las carreras cambien de nombre?
Sí lo sabemos es el signo de los tiempos, cambian de nombre los estadios, hasta paradas de metro, pero no nos acostumbramos.
Es como las salidas de la Vuelta que van con patrocinio.
Confundir al espectador no sé si es la mejor manera de mantener el alma del ciclismo.
No sé si es posible trabajar en algo que concilie patrocinios, que entiendo no serán baratos, con los nombres de toda la vida, pero sustituir el nombre de la carrera es como liquidar parte importante de su historia.
El ciclismo anglosajón, con carreras de mucho menos recorrido, pone un sponsor por etapa, y seguro que optimizan la cuenta de resultados, pero es que el Down Under o el Tour of Britain no tienen el poso de Harelbeke, por ejemplo.
Y así, poniendo el patrocinador en el título de la carrera, no se desprecia, no, pero sí se arrincona parte notable de la historia que la hace como es.
Porque para nosotros siempre será eso, Harelbeke, el nombre de esa localidad cerca de la frontera con Francia, que un viernes al año es el centro del universo ciclista.




