Opinión ciclista
En el ciclismo vasco, cada uno con su guerra
El ciclismo vasco está entre el verde del Murias y el naranja de la Fundación
A pocas fechas de que Jon Odriozola pidiera ayuda económica para consolidar su proyecto de equipo Euskadi-Murias y llegar a la división de honor del ciclismo, hemos conocido la noticia de que la entidad bancaria Laboral-Kutxa está interesada en patrocinar al equipo continental de la Fundación Euskadi.

Después de las profundas transformaciones que está sufriendo el ciclismo profesional, en un país pequeño, con una cantera cada día más escasa, hay gente empeñada en recorrer un camino imposible.
Mientras observamos con resignación que los mejores ciclistas del País Vasco defienden otros colores ante la impotencia de poder retenerles en un equipo de la casa.
Lo mejor del ciclismo vasco corre fuera de Euskadi
Da la impresión de que estamos asistiendo al eterno conflicto latente.
Un conflicto, deportivo decimos, que cada día asemeja más a la rivalidad en el fútbol, Athletic versus Real Sociedad, para llegar a la conclusión de estar sumidos en la mediocridad.
Dios me libre de hacer comparaciones, pero no me quiero imaginar dentro de un par de años en las faldas del Tourmalet a dos aficiones jaleando: la una a la Euskadi verde y la otra a la Euskadi naranja.
Menudo lío.
https://www.facebook.com/photo.php?fbid=2426746820673900&set=a.780451401970125&type=3
Menos mal que los aficionados somos al ciclismo lo que los ciudadanos a la política y caminamos siempre por delante, mostrando mucha mayor sensatez.
Tanto es así, que veremos y animaremos a los corredores independientemente del color de su maillot y del idioma que hablen.
Es triste que se utilice nuestro deporte como un espectáculo donde se valora más la propaganda (política, comercial, etc.) que la competición ciclista en sí misma.
Evidentemente tanto la constructora Murias como la entidad Laboral-Kutxa como empresas privadas son muy libres de decidir el destino de sus inversiones en publicidad, sin embargo, a nadie se le escapa que detrás existen connotaciones políticas y rencillas provincianas.
Hace ya más de veinte años un amigo me hizo un acertado comentario: “En Euskadi siempre hemos preferido las cosas así. En lugar de ponernos de acuerdo en tener un aeropuerto bueno preferimos tener tres, aunque sean los tres malos”.
Todo esto llevado al ámbito político se traduce en una sonrisa socarrona cuando alguien me insinúa la viabilidad de un País Vasco independiente.
Me lo tomo a guasa.




