Adiós a Gorewear: una leyenda que cuelga el maillot
Después de casi 40 años vistiendo a ciclistas y corredores, Gorewear, una marca que aquí conocíamos muy bien, se despide.
La marca, nacida del gigante estadounidense W. L. Gore & Associates, creador del mítico Gore-Tex, dejará de fabricar ropa en 2026.
Así lo ha comunicado la compañía a sus distribuidores, cerrando una etapa que empezó en 1985 con una prenda que cambió el juego: la primera chaqueta ciclista impermeable y cortaviento.
Durante décadas, Gore Bike Wear —y más tarde Gorewear, cuando unieron ciclismo y running en 2018— fue sinónimo de fiabilidad.
Sus chaquetas eran un seguro contra el frío, la lluvia y el viento.
Pero los tiempos cambian y, aunque la calidad nunca estuvo en duda, la marca no ha podido mantener su sitio en un mercado cada vez más competitivo, lleno de nuevos nombres, diseños atrevidos y precios ajustados.
La dirección de Gore ha sido clara: “No vemos una posibilidad realista de alcanzar de forma sostenible nuestros objetivos”.
Detrás de esa frase hay una realidad que muchas marcas conocen: costes en aumento, ventas que no despegan y una transición tecnológica exigente, sobre todo tras el salto a materiales sin PFAS, esos compuestos químicos que todos quieren dejar atrás.
Eso sí, el Gore-Tex seguirá vivo.
La empresa matriz continuará fabricando sus tejidos para otras marcas del mundo outdoor, militar o industrial.
Quienes hemos estado en sus oficinas hemos llegado a ver trajes espaciales.
Simplemente, la etiqueta “Gorewear” desaparecerá después de la colección primavera-verano de 2026.
Se va una marca que marcó una era.
Quien haya rodado bajo la lluvia con una chaqueta Gore sabe que aquello era otra liga. Quizá por eso, más que un cierre, esto suena a homenaje: el adiós tranquilo de una firma que siempre jugó limpio con el tiempo y con nosotros.