Ciclistas
Que los récords estén en poder de Filippo Ganna es bien
Filippo Ganna prestigia el velódromo con récord de la hora y de los 4 kilómetros en una semana
Dándole vueltas al récord de la hora que Filippo Ganna firmó hace una semana, con la guinda de los cuatro kilómetros en el mundial de pista, traigo un artículo firmado por Nico Van Looy, en este mal anillado cuaderno, de hace unos ocho años que habla sobre la generación perdida de uno de los récords más icónicos del ciclismo.
En medio del mismo hay este párrafo…
Una época dorada, como digo, pero a la vez, la demostración palpable de que el récord de la hora no es más que la punta del iceberg del gran problema que constriñe al ciclismo: el inmovilismo. Toda una generación (o dos) se ha visto privada de luchar por esta marca por una decisión absurda de la UCI: mirar hacia otro lado ante los avances de la técnica y la biomecánica. ¿Qué podrían haber hecho Jan Ullrich, Michael Rich, David Millar, Michael Rogers y tantos otros en esta disciplina? No lo sabremos nunca. Ellos no han tenido la opción de afrontarlo con garantías porque, no nos equivoquemos, batir la marca de Boardman de 49,441 usando la postura Merckx no tenía nada que ver con la verdadera esencia del asunto. El propio Boardman había llegado a superar los 56 kilómetros pulverizando la marca de Indurain (53,040) o Rominger (55,291). Sosenka lo batió, pero ni el checo era la solución al problema ni su registro, que no rompió la barrera de los 50 kilómetros, podía atraer interés alguno.
Pues bien, sirviéndonos Nico como ilustración del problema, podemos decir que las cosas están en su sitio viendo a Filippo Ganna en posesión de dos récords tan icónicos como el de la hora y el de los cuatro kilómetros.
Los mejores en los cajones de la historia, en la esquina de los grandes recuerdos, algo tan sencillo que parece increíble que la UCI no lo tuviera tan claro.
Desde hace unos años, el récord de la hora ha sido un in crescendo hasta Filippo Ganna, desde que Jens Voigt se lo colgara del cuello hace ocho años, con la revisión de la UCI ya efectiva.
Una revisión que prohibió manillares aerodinámicos, cascos, cuadros monocasco de carbono… y esas cosas que conlleva la evolución
Yo soy muy clásico en ciclismo, pero una cosa es tener querencia por el pasado y otra querer borrar renglones propios de la tecnología y la evolución humana en la historia.
Es un error que, como decía Nico, ha dejado grandes nombres ajenos a un registro icónico.
Por suerte, tras Voigt se sumaron emblemas como Wiggins, menudo festival montó en su intento, y Campenaerts hasta que Dan Bigham, en Ineos caminan hasta los técnicos, lo situó a medio camino entre los 55 y 56.
Filippo Ganna puso el récord de la hora en 56,792 kilómetros, a 450 metros de altitud, eso son 400 metros más arriba de Chris Boardman en 1996, cuando el legendario inglés rompió el techo de Tony Rominger.
Pensar qué puede hacer Ganna en altitud da vértigo, más viéndole soltar el latigazo de 16 vueltas que ha firmado en el velódromo de París, para rodar por encima de los 60 por hora en los cuatro kilómetros.
Bajar de cuatro minutos aquí es tan bestia, con salida parada, que no somos conscientes de la pared que ha derribado.
Es cierto que el año de Pippo no ha sido el mejor, me refiero al de carretera.
Pese a seguir sumando triunfos contra el crono, ojo que en su trayectoria de 22 victorias, 20 son en la modalidad, se mostró vulnerable en algunas, y en especial en el Tour, donde debutó ajeno al poder y presencia que asegura en cada carrera en la que compite.
Pero a Filippo le queda la zona de confort, la pista y ya tiene el récord de la hora y de los cuatro kilómetros, poniendo rúbrica al increíble rendimiento que Italia está alcanzando en los velódromos: de comparsa a potencia mundial en menos de una década.
Qué envidia.
Imagen: FB UCI





