Ciclismo antiguo
Estatua de Bahamontes: Hay que ser desgraciado para romperla
Espero ver la estatua de Bahamontes la próxima vez que vuelva a Toledo
En este puente pude cumplir con un rito que me llena como pocas cosas, volver a Toledo y pasear por unas de las ciudades más bellas del mundo, un libro abierto de arte e historia, sazonado, en mi caso, con los múltiples recuerdos que me asaltan con las veces que he coincidido con Fede Bahamontes, bien sea de forma ocasional u organizada, en la misma ciudad que le dedicó una estatua hace unos años.
Quería de hecho ver dicha obra, no había vuelto a la ciudad desde hacía nueve años, y quería ver la escultura de Bahamontes, ahí, en la ruta que sube del Arrabal al Zocodover, al lado de la Puerta del Sol.
Era mi primera vez de hecho para disfrutarla.
Así no luce la escultura de Federico Martín Bahamontes después de que unos HDP la reventaran de cuajo pic.twitter.com/hVcvHbHB41
— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) December 9, 2023
Cuando llegué al sitio y vi la peana sin la obra, ausente, en medio de un pequeño rombo de vallas del ayuntamiento, me invadió una mezcla de rabia y tristeza por la imagen.
Ahí abajo estaba el Hospital de Tavera, cerca de donde él tenía sus oficinas de la Vuelta a Toledo y ahí arriba no estaba su recuerdo.
Bahamontes podía caer mejor o peor, cuando en verano escribí sobre él varias personas me dijeron que no era para tanto, pero es historia y lo que hizo fue histórico, ganar el primer Tour, pero además ser un personaje que hizo del ciclismo algo conocido y querido por todos, además de exceder muchas veces los límites de este deporte con su popularidad.
Cargándonos la escultura de Bahamontes no sólo evitamos que la mucha gente que visita la ciudad sepa que ahí nació un campeón, es que pisoteamos el legado de lo que logró.
La memoria se nos escurre entre personas que, por el mero paso del tiempo, se nos van y nos dejan grandes huecos de conocimiento directo y real de lo que sucedió en sus vidas.
Que unos desgraciados hayan hecho esto sólo demuestra que hay gente que le trae al pairo una sociedad desarraigada y desmemoriada con tal de hacerse notar o realizarse destrozando cosas.
Espero que la escultura pueda volver a su sitio, que Toledo vuelva a tener la silueta de su campeón en una de sus laderas y que los miles de turistas que pasan por el lugar cada día sepan que allí nació el mejor escalador de la historia.





