Ciclismo
Enric Mas, casilla de salida
Enric Mas parece que ve la luz al final del túnel
Enric Mas vuelve a respirar con un plazo realista para su regreso a su “vida de ciclista”.
Tras un 2025 que se le ha ido entre médicos, diagnósticos y resignación -una temporada que no estaba siendo tan mala hasta el mismo Mont Ventoux- el balear de Movistar ha pasado por quirófano para cerrar, por fin, el capítulo más oscuro de su carrera.
La caída en el Mur de Bretagne, durante el Tour, fue solo el principio: siguió en carrera por inercia, pero el cuerpo le dijo basta.
El diagnóstico —tromboflebitis en la pierna izquierda, o lo que es lo mismo, varices complicadas— le apartó de todo.
Ni acabar el Tour, ni pensar en la Vuelta, ni nada que oliera a dorsal.
La noticia de esta semana, sin embargo, suena a renacer: operación superada “sin incidencias” y la esperanza de volver a entrenar en las próximas semanas.
Palabras que suenan simples, pero que para Mas son un mundo. Enric, el hombre que parecía destinado a heredar el testigo de Contador y Valverde, menudo favor le hizo el madrileño señalándole, ha vivido una temporada en casi blanco -fue podio en Volta e Itzulia-, con la mirada puesta más en los quirófanos que en los puertos.
Se va a encontrar un Movistar en reasignación de roles: llega Cian Uijtdebroeks, joven talento belga que promete pelea en las generales, y Nairo Quintana, según los rumores, seguirá un año más en la casa azul.
Quizá el futuro de Enric se juegue justo ahí, entre la experiencia de Nairo y la ambición del belga.
A sus 30 años, Mas afronta un punto de inflexión: volver a sentirse ciclista.
Lo ha dicho él mismo: lo más duro no fue el dolor, sino no poder subirse a la bici.
Ahora que la pierna responde y el invierno se acerca, empieza su pretemporada más importante.
Porque a veces, en este deporte, el mayor triunfo no es ganar una etapa… sino poder volver a pedalear.
Imagen: A.S.O./Billy Ceusters





