Ciclismo
El Tour en Le Lioran, vuelta al sitio de los hechos
Le Lioran vuelve al Tour para recordarle a Pogacar que fue batible
Le Lioran regresa al recorrido del Tour.
Hablamos de un sitio como Hautacam o el Col de la Loze, sitios en los que Pogacar sufrió pero se cobró venganza.
Hubo un tiempo, no hace tanto, en que nos ilusionamos creyendo que Jonas Vingegaard podía, al menos por un instante, batirse de tú a tú con Tadej Pogacar.
Aquella alegría de julio de 2024 duró poco, pero qué nos quitaran lo bailado…
Aquel Tour, el de hace ya más de un año, volvió a llevar el sello inconfundible de Pogacar y Vingegaard, como en las tres ediciones previas, sobre todo en las dos más recientes, cuando el ciclismo se concentraba en ese duelo de miradas, piernas y silencios.
Volvía a estar servido el mano a mano, como proclamaba L’Équipe, contando los días para un París 2024 que entonces parecía prometerlo todo.
Le Lioran, aquel escenario insospechado, entró en la geografía de la rivalidad más tremenda que recordamos.
Decíamos entonces que iban empate, y esa fue la sensación. Pero bastaba mirarles para entender que el equilibrio era frágil, que en las trayectorias de estos dos había más fondo que forma, más entereza que apariencia.
A Vingegaard le quedaba ese minuto largo que le sacaba Pogacar en la general.
No era imposible, pero tampoco inofensivo. Estaba en el filo de todo, y quizá por eso Pogacar arriesgó.
Venía alentado por sus primaveras dominantes, por los golpes que solían sentenciar antes de mayo: el Giro, la Lieja, la Volta, la Strade… pero frente a él tenía a un fenómeno que se negaba a rendirse, que mantenía con vida la carrera cuando todo parecía escrito.
Aquella tarde calurosa vivimos otro capítulo de una rivalidad que nos devolvió la fe en el ciclismo.
Muchos dudaban del estado del danés, de su preparación entre algodones por la caída de la Itzulia, pero ahí estaba, desmintiendo todo.

Fue sencillamente magistral.
Y aunque el duelo se apagó pronto, lo que duró nos bastó para recordar por qué amamos este deporte.
Imagen: A.S.O./Billy Ceusters





