Gravel
El gravel está perdiendo su esencia
La aventura y azar que se le supone a la esencia del gravel están pasando a mejor vida
Los tiempos, el ritmo, el vértigo, todo pasa más deprisa, todo veloz y cosas que en tiempos pasados tardaban un ciclo en suceder, ahora nos vienen sin previo aviso.
Viene esto a cuento del gravel, una modalidad de toda la vida, aunque con otras de bicicletas o de ciclocross directamente, que empezó a sonar como tal hace menos de diez años y que ahora es nido de tendencas, miradas y postureos varios.
La esencia del gravel en su inicio era eso, aventura, descubrimiento y fusión con el entorno.
Una suerte de navaja suiza que te permitía dejar una carretera concurrida girando a la derecha por la primera pista que se cruzara en tu ruta, para buscarle al paisaje otra óptica, diferente y sobretodo más relajada, sin ruidos ni estreses de coches rozándote en el arcén.
En estos años, las bicicletas de gravel han ido ganando terreno, al punto que, como nos cuenta Chechu Rubiera, han jubilado algunas BTT rígidas y las gran fondo de carretera.
Con su crecimiento llegó lo otro, la competición, y en tiempo récord.
El año pasado los italianos del Véneto, que para esto son los más listos, lo vieron claro e hicieron casa el primer mundial de gravel de la historia, ya veis, esencia aventurera y tragar kilómetros convertidos en competición.
Este año ya hemos visto el debut de Alejandro Valverde en la modalidad.
Hace unos días tuvimos The Traka en Girona, un eventazo que llena la ciudad toda la semana como si de la final de Champions se tratara.
Escuché a Flecha en el podcast de Radio Volta, hablar de lo que le había parecido la carrera, un evento que para algunos nada tenía que ver con los orígenes del mismo ni de la modalidad, nada de autosuficiencia, todos los top iban con sus avituallamientos planificados y mecánidos bien situados.
El gravel, la modalidad de la aventura y el azar, convertido en una competición pura y dura, sin sacarle el más mínimo placer de su esencia, el paseo a la bicicleta.
Por eso, y volviendo un poco a la velocidad de los tiempos que decía al principio, al gravel le ha pasado lo que al cicloturismo pero a cámara rápida, es decir ha pasado de café, tostada y casi alforja a ser una carrera de velocidad practicada bajo el paraguas de una marcha cicloturista, una cosa que, como bien sabéis, de marcha hace tiempo que no tiene nada.
Imagen: Penedès 360





