Ciclismo
“El día menos pensado” a más ciclismo ¿menos éxito?
La cuarta entrega de “El día menos pensado” sigue con el tono sincero pero adolece de morbo
No todo el monte es orégano y no todas las temporadas pueden ofrecer el cabreo de Marc Soler, la espantada de Miguel Ángel López o el celebérrimo día de La Covatilla para poner a rebosar el vaso del morbo de “El día menos pensado”.
Lo que curiosamente mejor le va al equipo, una dosis de tranquilidad, aunque con matices, peor le resulta a un producto que espero siga por muchos años, al menos para el goce del aficionado al ciclismo.
La cuarta temporada de “El día menos pensado” es mucho más ciclista, más deportiva, sin entrar tanto en lo personal y sí en la ruta, cosa que a mí me gusta, pero que no sé si fuera del núcleo duro de aficionados atraerá tanto, más en un entorno en el que los “insides” están a la orden del día.
Hay aspectos que me siguen gustando, como el hecho de ser una producción enlatada y filtrada pero también sincera.
Esa sinceridad, que fue clave en anteriores temporada al punto de destapar ciertas vergüenzas, es la clave sobre la que pivota todo, pero la fuerza narrativa que le da un hecho sonado como los que relatamos en la primera línea es difícil de mantener sin estos hechos.
Como hemos escrito en anteriores piezas, la cosa se vertebra en tres nombres, las referencias deportivas del equipo, el gran año de Van Vleuten, la despedida de Valverde y la recuperación de Enric quien si nos permitís la gracieta barata, va de menos a más.
Luego alrededor baila el resto de personajes.
Chente es estrella, pero menos, Lastras aparece poco, Patxi Vila no luce tanto -me consta que en el equipo ya no dirige como el año pasado- y gana enteros Iván Velasco.
También tiene cierto foco el doctor Ibarguren, figura controvertida, cuyos principales roles consisten en curar a Gregor Mühlberger e ir de copiloto con Chente.
Si un elemento podía generar morbo fue el tema de los puntos, al extremo de tener cuotas muy importantes durante el serial, casi siempre con hilo conductor de Eusebio Unzúe haciendo continuamente la cuenta de la vieja, valorando cualquier puesto que contribuyera a la salvación
En varias intervenciones la palabra “pánico” es pronunciada.
Sé que entre tanta horas de imágenes, hay que priorizar y ello conlleva ciertos “sacrificios”.
Me apena ver tan poco a Alex Aranburu e Iván García Cortina, requeridos para sumar puntos en el calendario alternativo, también me deja un sabor extraño haber centrado toda la vertiente femenina en Van Vleuten, con las chicas ahí, como testimoniales en la fiesta de despedida de Valverde.
Son cosas que pasan y poco se puede hacer, hay que meter tijera y priorizar, en todo caso buena nota, otra vez, a un producto que ha sabido llegar en el momento exacto, cuando la pandemia, y ser pionero en dar un poco de luz sobre un deporte que mucha gente no es consciente de lo que mueve e implica.
Imagen: Unipublic / Sprint Cycling Agency




