Opinión ciclista
El dopaje nos persigue como una sombra
Cuando la “ayudita” pasa a ser dopaje de manual
De todos es sabido, se comenta desde la televisión, en medios deportivos, en las grupetas de los domingos: el tema del dopaje nos acompaña como si fuera nuestra sombra.
Nunca nos deja.
Ahora bien, mirándolo desde todos los ángulos, podemos encontrar la máxima expresión del dopaje en el deporte de elite.
Porque, desde que el deporte es deporte como tal, nació la necesidad de ver quién es el mejor, ya fuera en un duelo a vida o muerte con espadas o en una carrera de cien metros lisos.

Si de pequeños todo está relacionado con valores, donde practicar deporte es todo placer y diversión, con el tiempo se puede ver ensombrecido, por una mala gestión a nivel sicologico
Y es que muchas veces lo que empieza en un sano “pique” puede llegar a ser una obsesión.
Son tantos los factores que nos pueden llevar a tirar de “alguna ayudita”, que lo que antes parecía exclusivo de los pros, ahora ocurre fuera del ámbito profesional.
Sin ninguna justificación en ambos casos, parece que hoy día el dopaje, “la ayudita”, es algo “normal” y claro está que el fin justifica los medios ¿o no?
Dopaje: ¿se está preparado?
En la inmensa mayoría de casos, cuando no en en el 100% nadie esta preparado psicológicamente para ello.
Pero algunos venden sus múltiples beneficios y hay quien no puede sabe más allá de sus consecuencias.
Creo que nadie es consciente de los efectos secundarios, de las posibles sanciones sanciones… cegados por conseguir nuestros objetivos, lo mejor es mirar hacia otro lado y lanzar moneda al aire a ver qué sale.
Tal vez hoy tenga suerte, pero y mañana?.
Muchas veces condicionados por nosotros mismos, otras por entrenadores, compañeros de equipo o médicos deportivos: la cuestión es pasar “por el aro”.
Lo triste es que muchos de los que pasan no lo cuentan, otros con mayor suerte se les ha cogido infraganti y otros han salido de “rositas”, después de jugar a la ruleta rusa sin mayor remordimiento.
El dopaje del domingo
Y es que para doparse no todos valen, así como en la hípica se busca purasangre para encontrar un linaje perfecto, pero no contentos con ello, a muchos se les dopa para aumentar sus prestaciones.
Deportistas y en este caso “ciclistas purasangre”, hay muy pocos.
Pero ello no quita que se juegue con su salud y se lleve el rendimiento hasta el extremo.
Sin embargo ¿tiene sentido dopar a un “poni”?
¿Tiene sentido un aficionado dopado?
No mucho, desde luego.
Vamos, si lo que tienes es la necesidad de hacerlo para ir a una cicloturista o competiciones no profesionales, la mejor opción para el domingo pasa por jugar a la petanca sin estrés ni presiones.
Y es que el ciclismo de domingo está ganado adeptos a un ritmo vertiginoso, tanto que si llegáramos hacer controles en la mayoría de pruebas, muchos de quedarían en casa.
Soy de los que cree en el deporte limpio, de los valores, la constancia y un poco de ayuda de la genética humana para llegar a lo que uno quiera.
Pero cada vez más me huele a “churrasco quemado”, cuando veo ciertas clasificaciones donde los master están por delante de elites y me da miedo pensar el futuro que le dejamos a los que vienen detrás.
Y es que gente como Armstrong y compañía siempre aparecerá, fruto de nuestra propia ambición y poca consciencia.
Cómo es la primera experiencia sobre un Bkool???
Porque siempre habrá algún pura sangre que quiera correr libre, cuando en el ciclismo donde nadie se juega nada, también hay quien corre por libre.




