Connect with us
Leaderboard 1 XX
Leaderboard 2 XX

Síguenos y subscríbete

Como estar informado y participar en sorteos de carreras y productos, NO TE LO PIERDAS!

Ciclismo antiguo

Decir Ocieres Merlette es decir Luis Ocaña

Publicado

en

Portada de Marca el día que Ocaña se puso líder en el Tour
Ciclovolta

 

La gran historia de Luis Ocaña se escribe antes y después de Ocières Merlette

En la subida a Ocières Merlette de este Tour, el nombre que flotará en el ambiente será el de Luis Ocaña, el corredor que puso en la historia en este lugar.

Ahí va ese párrafo del libro «Secundario de lujo» en el que Luis Ocaña toma el mando de la narración de Jaime Mir en una secuencia tremenda: Ocières Merlette, Marsella y Col de Mente…

Sobre Luis Ocaña, Mir hace cálculos de lo que pudo ser su palmarés. Pudo ganar dos Vueltas, la de Agustín Tamames en 1975, más la que había ganado cinco años antes, y dos Tours, el que ganó y el que perdió aquellos días en que enloqueció por no perder nunca de vista a Eddy Merckx, aunque gozara de renta suficiente en la general. Sí, fue en 1971, días en los que se vivió tan peligrosamente que todo acabó en desastre. El Tour era de Ocaña, líder, sólido, siete minutos… todo a su favor. De Muer lo tenía atado como a un caballo adormecido, porque Luis no cabía en sí, henchido por el tremendo palo que había propinado a su rival del alma en la jornada de Orcières-Merlette.

Aquella fue una jornada largamente soñada. En las entrañas del Bic, recuerda Mir, De Muer y Gem especulaban sobre el estado real de Merckx, líder e intocable hasta el momento. Estaba ahí, delante, comandando, pero como acartonado, lento de reflejos. Varios síntomas delataban que no iba al 100%.

Selle italia

 

Un año antes Goddet entraba un día en la redacción de L’Équipe para afirmar en un editorial que lo de Merckx “era una catástrofe, pues acababa de ganar el Tour tras vencer siete etapas más un prólogo y lanzar a Joop Zoetemelk más allá de los 12 minutos”. El dominio de Merckx molestaba y asustaba, a los organizadores, a los periodistas e incluso a los aficionados. Pero el año 71 las cosas no iban como de costumbre. Los cinco pinchazos que le apartaron de la París-Roubaix fueron premonitorios. No tomó la salida en el Giro, por primera vez en cinco años, y en su lugar corrió el Dauphiné, que logró ganar con grandes apuros ante Ocaña.

Con los años se supo que el belga corría esos días con cambios en los pedales para intentar paliar el hecho de que una pierna fuera un poco más corta que la otra. Esos cambios se percibieron desde el primer día del Tour. Sufría en las subidas por cortas que fueran, echaba de menos el barniz de lucidez que el Giro daba a sus piernas. Era el Merckx de siempre, porque iba de amarillo, pero con pies de barro, como si las musas le hubieran abandonado.

Con esas impresiones, a Ocaña le fueron midiendo en el seno del grupo. El conquense no cabía en sí. Mir le calmaba por las noches en el hotel: “tu día llegará”. La pareja de directores sabía que el belga estaba más cerca que nunca, pero había que ser muy precavido porque las cartas había que mostrarlas cuando correspondiera. Ocaña corría por sus opciones, para rentabilizar la brutal inversión de Bic y por las ilusiones de los muchos que, como Goddet, estaban hartos del dominio total de Merckx.

Y llegaron dos etapas: primero en el Puy de Dôme, como Bahamontes una década antes, y finalmente en Orcières, donde aquello reventó. Luis remató un día en que el Bic tiró a morir de salida, corroborando que Merckx no iba bien. Los corrillos de Luis con sus directores en la noche francesa tuvieron su porqué. Mir se explicó al fin tanto secretismo, tanto mimo en los planes.

A continuación, el desastre, que también se escribió en dos entregas. En la primera jornada tras la exhibición alpina, Luis se descolgó un momento del pelotón. Era la salida, no pasaba nada aparentemente relevante. Los micros le solicitaron una entrevista en directo por la radio. Como la prensa no podía entrar en el pelotón, lo hicieron por detrás del mismo. Alguien del equipo de Merckx vio que el líder andaba ocioso. Surgió el caos. Merckx y todos sus muchachos entraron al relevo y rompieron la carrera. La jornada acababa en Marsella, y por el camino llegaron a tener cinco minutos de ventaja. Al final, tras mucho pelear, el Bic y sus oportunísimos aliados, los maletines corrieron, redujeron a poco menos de dos minutos la ventaja del belga.

[elementor-template id=»36790″]

 

La consecuencia, al margen del brutal castigo, fue el tremendo adelanto de la carrera en meta. No había literalmente nadie en la tribuna marsellesa; bueno, sí, Mir, que vio aquel tropel entrar en meta como si no hubiera un mañana con la grada vacía. La guerra sin cuartel de Merckx había descuadrado el horario en tres cuartos de hora. “No había nadie, nen. Ni el alcalde vio el final de etapa, las gradas desiertas”, refrenda Mir.
A los dos días, en la etapa Revel-Luchon, el universo ciclista se paró:

Desgraciadamente ahora ya es todo agua pasada y Ocaña no ganará el Tour 1971 como estaba más que previsto y merecía con todos los honores. La emisora del Tour a través de la voz entrecortada por la emoción de Félix Lévitan nos lo dijo con la brevedad de un disparo, pero nos dejó a todos paralizados por la emoción. No se podía decir más con menos palabras. Hoy estamos a poco más de 300 kilómetros de Barcelona y el corazón nos invita a regresar, porque si nuestro barco se hunde, resulta casi lógico que nos hundamos con él.

Eso, un disparo, Joan Plans no escribía aquella crónica del 14 de julio de 1971 para El Mundo Deportivo, no, Plans, el amigo del primer Tour de Jaime, sollozaba sobre las hojas del diario amargamente, recordando el momento en que Lévitan decía: “Chute d’Ocaña!” (¡caída de Ocaña!) por la radio de carrera.

Luis Ocaña en el suelo del Col de Mente

Aquella es una historia ampliamente glosada. En las horas previas, en el fortín del hotel, Mir percibió a los dos directores alrededor de Ocaña. Trataban de calmarlo, por querer tenerlo todo excesivamente controlado, especialmente De Muer, que pedía prudencia, porque Gem, más arrojado, entendía aquello como un tema de hombres y de honor. Un angelito a la derecha y un diablillo a la izquierda. Luis se dejó llevar por el segundo. Merckx, que lo conocía bien, lo tentó. “Sabía del carácter de Luis, vaya si lo sabía”, repite Mir. En el col de Mente, bajo el diluvio más universal, atacó tres veces. No eran ataques a la resistencia del líder, ni siquiera buscaban probar su fortaleza, fuera de toda duda. Eran aguijonazos a sus nervios, auténticos arpones al orgullo del líder.

Luis entró al trapo: “Merckx iba delante de mí. Vaciló, derrapó y yo también. Cuando caí sentí un impacto muy fuerte. Me sentía mal, muy mal. Pero tuve fuerzas para tratar de reincorporarme. De pronto sentí un tremendo golpe y un dolor muy fuerte en el pecho. Y ya no me acuerdo de más. Eso sí, algunas caras en torno mío, gritos y gente que corría”.

Merckx cayó y Ocaña, también. El primero estaba a siete minutos y necesitaba arriesgar, el otro tenía el Tour ganado con aguantar la compostura, pero también arriesgó. Merckx se levantó y prosiguió. Ocaña también, pero cuando se disponía a montar en su máquina llegó Zoetemelk y lo arrolló, al poco le golpeó Agostinho, y finalmente Guimard. Cuatro golpes. Luis ya no se levantaría.

Equator: ruedas de carbono directas de fábrica

Desde el segundo coche del Bic, Mir estiraba el cuello en medio de cortinas de agua y nervios, gente corriendo y griterío inhumano. Distinguió a Luis, allí, en los brazos del doctor. También a De Muer con las manos en la cabeza, a Christian Darras, jefe de publicidad en Bic, golpeando el coche. Aquello era dantesco. La imagen era estremecedora: Luis era un Cristo yacente de Semana Santa, moreno, fibrado, finísimo y lacerado de dolor. Adiós al Tour que tenía ganado. Adiós desde el helicóptero que se lo llevó del lugar. De Muer y Darras estaban espantados por los quejidos del maillot amarillo. Luis no paraba de jadear. Pensaron en lo peor.

 

“Creyeron, literalmente, que se había partido la médula y llamaron rápidamente al helicóptero”, concluye Mir, con la imagen in mente de Roger Rivière, otro mito, inmóvil en una curva del Macizo Central once años antes. “Pero aquello no fue más que un escandaloso golpe en los riñones”, sostiene, que por suerte no pasó a mayores.

Anquetil, que no pertenecía al equipo, pero estaba siempre por ahí, lo tachó de “accidente estúpido y desagradable” por haber corrido Ocaña “unos riesgos innecesarios”. Aquella noche la cena fue un funeral. A Mir, de natural dicharachero, le habían arrancando el alma. Nadie levantó la vista del plato. “Nunca hablamos de ese día en el Tour. No es que fuera un tema tabú para él pero su carácter era cerrado. Había que sacarle las palabras” recuerda Mir.

Castelli GIRO
Continuar Leyendo
Click para Comentar

Dejar Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ciclismo antiguo

Miguel Indurain: ¿Por qué Luxemburgo fue un punto y aparte?

Publicado

en

osteopatia ciclismo JoanSeguidor
Ciclovolta

En Luxemburgo, los rivales de Indurain supieron que no iban a ganar el Tour con él en carrera

En la analizadísima andadura de Miguel Indurain, todos convenimos varios puntos de inflexión y momentos que marcan el devenir de unos años que, irremediablemente, recordamos con un cariño casi irracional, sin embargo tenemos por seguro que Luxemburgo fue el día D que torció su suerte y, por ende, la de los rivales.

Por eso discrepamos con el comentario de nuestro amigo Jonathan Lastra…

Selle italia

… por que hay momentos que, cuando suceden, marcan para bien y acaban por decantar la balanza.

Indurain lo logró en Luxemburgo

Ese día de julio, recuerdo sábado a la tarde, se obró la perfección sobre la carretera, en más de sesenta kilómetros con unos márgenes que nuestros jóvenes ojos no habían visto aún.

De hecho, creo que diferencias como aquellas hemos podido ver en contadas ocasiones y generalmente de las piernas de Jan Ullrich, el que siempre consideramos el gran talento tras Miguelón.

LimitZero
Cambrils 300×250
Cruz 400×400



Hasta Luxemburgo, Miguel Indurain había dibujado sus opciones, sin duda.

Ganador de dos etapas en montaña, el primer punto a tener presente sin duda fue Luz Ardiden y la forma cómo siguió a Lemond, quien, por cierto, le llevó en volandas a la victoria.

Tras ser derrotado en la Vuelta por Melchor Mauri, con la suspensión de una etapa en Pla de Beret que pudo serle favorable, el Tour que cae de su lado, lo hace con total merecimiento.

Gana la primera crono y pone la carrera patas arriba en un descenso, en legendario del Tourmalet, hacia el Valle de Campan, haciendo dupla ganadora con Chiapucci.

Desde ese día, ya de amarillo, Indurain se dedica a gestionar, primero el liderato y luego los malos momentos de Gap y la lluvia del Joux Plane.

Por medio, Gianni Bugno se declara incapaz de dejarle atrás en Alpe d´ Huez, en la gran tarde de Jeff Bernard

Costa Daurada 300x250B
WD May-Agost 300×250
Gran canaria 300×250



Las cronos ganadas, Val Louron y la batalla de Alpe d´ Huez fueron muescas en el revólver, pero nada que anticipara lo de Luxemburgo.

En el Gran Ducado centroeuropeo prolongó lo que se vio en el anterior Tour y lo lanzó al espacio exterior.

En cierto modo lo anticipó en la crono de Milán, la que sella su primer Giro, pero en esos sesenta kilómetros rompe todos los registros, y una cosa muy importante, da por sentado que, si nada raro sucede, dos generaciones enteras sabían que no iban a ganar el Tour en unos años.

El varapalo más evidente se lo llevó Bugno, principal rival sobre el papel, un tipo que venía como un tiro desde que ganara el Giro de inicio a fin hasta que chocó contra el navarro.

Sin embargo compañeros de generación como Chiapucci, Alcalá y Breukink tomaron nota de la imposibilidad de ganar el Tour si Miguel era de la partida, y lo mismo decir que la generación anterior, la que representaban Lemond, Perico, Roche y un Laurent Fignon que fue testigo directo del destrozo por cuanto fue doblado habiendo salido seis minutos antes.

Conviene señalar que entre estos cuatro sumaron siete Tours, la práctica totalidad de la década de los ochenta, con la salvedad de Bernard Hinault, a cuya sombra crecen y se emancipan.

Aquel día las diferencias marcaron época de tal manera, que la forma que, por ejemplo, imaginó Chiapucci para compensarlas fue un ataque en los Alpes, a más de 200 kilómetros de meta, para dar con la jornada de Sestriere.

Diferencias de ese tamaño en Luxemburgo, las repetiría Indurain en varias cronos, siendo la de Bergerac la mejor para muchos, luego, lo dicho Jan Ullrich y muy poquito más.

Aquello fue de otra galaxia.

Castelli GIRO
Continuar Leyendo

Ciclismo antiguo

Ciclistas y trabajadores que no fueron líderes pero todos recuerdan

Publicado

en

Ciclovolta

Detrás de una gran victoria hay ciclistas trabajadores que son eternos

Cuando hablamos de ciclismo al más alto nivel, pensamos en estrellas, bloques, grandes días, y todo eso, pero hay un sustrato, una base de profesionales, de ciclistas trabajadores que no piensan tanto en sí, como en el bien ajeno y traban una carrera deportiva llena de brillo personal trasladado al colectivo, contribuyendo que grandes nombres de hoy y de siempre sean lo que son.

Detrás de un gran líder, debajo un gran bloque, hay ciclistas trabajadores, gregarios fieles que nadie olvida

El otro día nuestro amigo Miguel hizo esta breve pregunta…

Selle italia

La cascada de resultados demuestra que el buen aficionado al ciclismo no deja de lado los «curritos», aquellos personajes que con su esfuerzo auparon a terceros y se hicieron un hueco en nuestra memoria.

LimitZero
Cambrils 300×250
Cruz 400×400



Si tuviéramos que marcar un gregario que causó sensación y se hizo eterno en el recuerdo fue un corredor que recordamos ya con Perico en el Tour, de azul y con pelo, pero que construyó su leyenda de amarillo ONCE.

Fue Herminio Díaz Zabala y lo suyo fue un canto al esfuerzo incondicional

Puntal de los mejores años de la ONCE, aquellos que comandaron Zulle y Jalabert, la imagen de Herminio es imborrable: tirando kilómetros y kilómetros, bajando al coche, y escalando casi por el arcén, cargado de bidones hasta la punta del grupo, apostado sobre el manillar, adoptando una postura que hoy igual estaría penalizada, alargando la espalda, casi plana, con el mentón no lejos de la potencia y enfilando el grupo.

Si hasta ganó una Tirreno. 

Aquella ONCE era un equipo con un sentido colectivo envidiable, se construyó con líderes que remataban, pero con gente como Herminio que remaba y remaba, por eso no es de extrañar que en las respuestas a ese tweet se hable tanto de él, aunque también de Alberto Leanizbarrutia, otro como el cántabro, como el que esto firma, despoblado de de mollera.

Enfrente tuvieron espejo en la corte que ayudó a crecer a Rominger en el Clas, con los míticos Arsenio González, Jon Unzaga o Francisco Mauleón.

Menuda camarilla con el suizo.

Se acuerda la gente de algunos que rodearon a Miguel Indurain, como Gerard Rué y Vicente Aparicio, motores privilegiados en favor del navarro, de esos que se quedaban cuando sólo restaban grandes nombres.

Aunque la figura de ayudante de Indurain más instalada entre la gente es la de Marino Alonso.

Costa Daurada 300x250B
WD May-Agost 300×250
Gran canaria 300×250



Es curioso cómo en una pregunta así, la gente abraza la nostalgia y repite nombres ya algo lejanos.

Ángel Sarrapio, Anastasio Graciano, Abelardo Rondón y Jesús Rodríguez Magro, con su perenne fiabilidad, también tienen su cuota entre la gente, demostrando , una vez más, que los gregarios y su estampa están muy arraigados en el ciclismo.

De los actuales, o al menos más recientes, Vasil Kyrienka y Tony Martin y su trabajo de largo radio se llevan la palma, pero no pasan desapercibidos el Giro de Italia que firmó un superclase como Rohan Dennis, la incondicionalidad de Andrey Amador o la seguridad sobria que transmite Mikel Nieve.

Son unos cuantos, escritos rápidos, nos hemos dejado muchos, pero está claro que el ciclismo, un deporte individual, no se entiende sin el colectivo, sin los ciclistas trabajadores.

Imagen: https://pedrodelgado.com/

Castelli GIRO
Continuar Leyendo

Ciclismo antiguo

Indurain habría sido un coco en las clásicas

Publicado

en

Por

Bruyneel Indurain JoanSeguidor
Ciclovolta

La suerte de Indurain en las clásicas no ronda siempre por estas fechas

¿Quién no se se sabe de memoria el palmarés de Miguel Indurain? ¿Y quién no echa de menos algunas clásicas?

No creo que digamos nada raro cuando afirmamos que al mejor ciclista español se le extrañó en alguna clásica, sobre todo en la época natural de estas carreras, la primavera, un ciclo que, por otro lado, nunca le fue bien al navarro.

Aquellas alergias que le acompañaron tuvieron parte de culpa, luego la especialización en las grades vueltas, sobre todo el Tour de Francia, cerraron el círculo.

A Miguel Indurain las clásicas podrían habérsele dado bien, pero a lo dicho anteriormente se añadía otro tema: la meteorología cambiante de la primavera, la misma que provocó que la Vuelta a España en abril nunca le acabara de resultar.

LimitZero
Cambrils 300×250
Cruz 400×400



Selle italia

Pero eso no quita que le demos vueltas a lo que pudo ser, un ejercicio tan manido en este bendito deporte, y hacerlo coincidiendo con la Lieja-Bastogne-Lieja, el monumento que tuvo más cerca de ganar.

Indurain hizo una carrera que para muchos valió por diez clásicas aquella tarde de julio, cuando voló hacia Lieja con Bruyneel soldado a su rueda.

Ese día entroncó con uno de cuatro años antes, en la misma ciudad de Lieja, también con chichonera, tan  habitual aquellos años cuando se competía en Bélgica.

Fue el 21 de abril de 1991, cuando Miguel Indurain pudo gran salto en su relación con las clásicas

Pocos días antes de afrontar la Vuelta que acabaría segundo tras Melchor Mauri, Indurain cogía la escapada buena hacia el centro de Lieja, al año siguiente se llegaría por primera vez a Ans, junto a Criquielion, Argentin y Sorensen.

Claro que cada vez que había una escapada en Lieja y estaba Moreno Argentin, ya sabemos quién ganaba.

Costa Daurada 300x250B
WD May-Agost 300×250
Gran canaria 300×250



Ese día no pudo ser, pero abrió el libro inacabado de Indurain en las clásicas.

El navarro era perfecto para estas carreras.

Su corpulencia le hacía poderoso en cotas cortas y en los tramos en los que rodar era la clave, no en vano, buenos contrarrelojistas han sacado excelentes resultados de escenarios como Flandes o San Remo, en los que, por aquellos años, se estilaban persecuciones cuerpo a cuerpo.

Luego estaba su manejo de la bicicleta y los riesgos que sabía tomar en cada momento, a veces con una naturalidad aplastante.

Si el grupo que llegaba era pequeño, Indurain tenía dotes para manejarse al sprint, lo vimos en el mundial de Oslo, pero también la posibilidad de romper la vigilancia cerca de meta, pues todo lo dicho se une a una excelente visión de carrera.

Aquella cuarta plaza de Lieja, lo más cerca que estuvo Indurain de dominar una de las grandes clásicas, es el colofón, sin embargo reluce su victoria, un año antes, en San Sebastián, casi por aplastamiento de los rivales, una opción que, a la vista de su físico, podría ser plausible.

No en vano, y aunque la primavera no le fuera proclive, hubo algún año en el que el navarro dominó la Paris-Niza, la vuelta que abre el ciclo de clásicas.

Eso sí, cuando el Tour emergió como objetivo absoluto no existió la discusión, los objetivos eran otros y estaban al calor del mes de julio

Castelli GIRO
Continuar Leyendo

Ciclismo antiguo

El maestro de Lieja se apellidaba Argentin

Publicado

en

Por

Ciclovolta

Moreno Argentin hizo de Lieja y alrededores un coto muy particular

A grosso modo, cuatro veces en Lieja, tres en la Flecha Valona, todo eso avala el rendimiento de Moreno Argentin en este lugar.

Le llamaban “Il capo”, fue un ciclista que alternó talento, insitinto y clase a partes iguales, controlaba todo y a todos, tenia la imagen clara y certera de lo que pasaba en cada momento, como si su visión fuera aérea, cenital.

Nada pasaba sin que Moreno Argentin lo viera, nada que no fuera importante y nada que no ocurriera en Lieja.

Porque la decana fue coto y terreno privado de Moreno durante cuatro años, nunca subió al podio si no fue para recoger el primer premio.

LimitZero
Cambrils 300×250
Cruz 400×400



Selle italia

Una especie de colonia italiana en “il Belgio”, en la mitad valona que frustró a la gran estrella local, el gran Claude Criquielion, la gran víctima del fino olfato de Moreno, cuya ultima gran clásica sería aquella famosa Flecha Valona del 94 que tanto atufó y tanto dio que hablar.

En el 85, Sean Kelly miraba a Argentin extrañado, poseído por la eterna de duda de cómo calificarle, cómo describirle. No era un escalador al uso, pero dominaba las cotas, no era el más rápido, pero mataba en las llegadas. Su fino olfato empezó a dar sus frutos rápido. Criqui en arco iris levantaba la hinchada valona tras ganar en la Flecha, le veían haciendo el doblete.

Confiado, el campeón irisado atacó de lejos y arrastró a Roche y Argentin con él. En el Boulevard Sauvenière el italiano daría cuenta de ambos, era la primera.

La siguiente, un año después. Cambia el reparto, no los protagonistas.

Costa Daurada 300x250B
WD May-Agost 300×250
Gran canaria 300×250



Criqui ataca en La Redoute, acuciado por la necesidad de llegar solo a Lieja. Argentin le sigue, con él Pedersen y Van der Poel. En el boulevard de “centre ville”, Argentin vuelve a imponer su velocidad.

Otro año más, otra vez la misma historia, pero con suspense.

Esta vez Criqui hace daño, hace hueco.

Se lleva a Roche, en capilla de su gran año, y hacen camino.

Se lleva a Roche sí, pero no su favor.

Aunque los segundos caen del lado de los de adelante, la cosa no anda clara. Por detrás Argentin tira y pide ayuda a Millar y a Yvon Madiot.

El dúo de cabeza entra con cuarenta segundos sobre sus perseguidores en Lieja y empieza el marcaje, un marcaje feroz, férreo, tan bestia que lo que tendría que ser entre Criqui y Roche pasa a ser entre cinco y Argentin machaca, como machacaría cuatro años después, con Criqui, siempre Criqui, Sorensen e Indurain, en su mejor monumento de siempre.

Ese killer, que gusta llamarle, era Moreno Argentin, campeón del mundo en Colorado Springs, es decir oro, plata y bronce en los mundiales, ganador también en Lombardía en Milán por delante de Van Lancker y el otro Madiot, Marc, y en Flandes, año 90, con la tricolor y Fignon de gran favorito.

El francés revienta la carrera a casi setena de meta, todos le miran, todos fijan su marca, hasta que Moreno ataca en el Molemberg y sólo le sigue Dhaenens, futuro campeón del mundo en Japón a los pocos meses. Argentin da cuenta de él, aunando las dos grandes clásicas belgas en su palmarés, ese que nunca tuvo San Remo, sobre todo porque Kelly, el que no acertaba a describirle, lo impidió, en aquel descenso histórico del Poggio.

Imágenes tomada de Graham Watson

 

Castelli GIRO
Continuar Leyendo

TWITTER

Impressed by all your messages of support. I’m feeling okay and was able to finish the stage today. Thank you to @GreenEDGEteam for the apologies 🤝. I’m happy to continue this @giroditalia with our strong #WolfPack! 💪

Los 4 primeros del #Giro Remco, Egan, Vlasov, y el actual lider "testimonial" Valter, son aptos para ganar el Maillot Blanco. Ya lo vimos con Pogacar en la Vuelta 19' y Tour 20', para ganar el Maillot Blanco necesitas hacer mínimo podio en la general.
Hay que rebajar la edad ya.

Ya tenemos fecha para la Ciclobrava, la cicloturista de la @SeaOtterEurope: el 26 de septiembre

https://joanseguidor.com/ciclobrava-sea-otter-europe/

La caída de Landa en el Giro: lo que pudo haber sido

https://joanseguidor.com/giro-italia-2021-landa-caida/ by @JoanSeguidor

#Giro2021

Load More...

Lo + leído

Copyright © 2017 Página propiedad de JoanSeguidor. www.joanseguidor.com y www.elvelodromo.com son propiedad Joanseguidor. Agencia especializada en contenido deportivo, Ciclismo de carretera, BTT Mountain Bike, Gravel o ciclocross y el mundo relacionado con la bicicleta.