Ciclismo
Ciclocomputadores más pequeños ¿ciclista más creativo?
Los ciclocomputadores se pasan en la cantidad de datos que dan al ciclista
Al parecer, en esto el tamaño sí importa.
Un hecho: Los ciclocomputadores que los ciclistas llevan en el manillar de la bicicleta llevan tiempo penalizando la creatividad.
Es algo que llevamos tiempo viendo en el pelotón actual, y no solo se trata de estas pantallas; son también las malditas órdenes por el pinganillo que han guardado en un cajón y dejado atrás al ciclista intuitivo, inteligente y que sabe leer la carrera, sin necesidad de un tercero que le guíe desde fuera con ayudas externas.
En este sentido, la tecnología siempre ha sido bienvenida y siempre ha formado parte del ciclismo, pero los ciclocomputadores han pasado a ser prácticamente tan imprescindibles que los ciclistas se han convertido en auténticos robots, sin mayor margen de maniobra que el que se les da desde el coche o el número y la cifra exacta que arroja su ordenador o potenciómetro.
Por eso, cuando leemos las últimas regulaciones oficiales, queremos pensar que nos encontramos ante el inicio de una vuelta a los orígenes.
Quizás sea una utopía pensarlo, pero al menos sirve para advertir con claridad lo que está sucediendo en el ciclismo profesional.
Comprendemos perfectamente que, si no se pone un remedio contundente, el ciclismo como tal, aquel que conocimos y que nos enamoró en las décadas de los setenta, ochenta y noventa —donde la intuición, la percepción y el instinto puro del ciclista tenían muchísimo más que ver con lo que sucedía en la carretera que ahora—, terminará por desaparecer por completo bajo el peso de los datos.
La UCI ha decidido intervenir directamente en este apartado mediante la aprobación de una actualización de una regla 1.3.006 bis.
El organismo rector ha anunciado la imposición de un límite al tamaño de los ciclocomputadores que se utilizan en las competiciones oficiales.
A partir del 1 de enero de 2028, las dimensiones máximas permitidas para estos dispositivos sobre el manillar serán de 126 milímetros de largo por 71 milímetros de ancho.
El argumento central de las autoridades del ciclismo mundial se basa en la necesidad de proteger la carga cognitiva de los corredores durante las carreras.
El volumen de datos e información en tiempo real que aparece constantemente ante los ojos del ciclista añade una fatiga mental excesiva que puede terminar provocando accidentes en situaciones de carrera que ya son caóticas de por sí.
Al limitar físicamente el tamaño del dispositivo, se busca poner un freno al crecimiento descontrolado de la información visual.
Esta medida de seguridad, que fija un tope que coincide con el tamaño de los modelos más grandes del mercado actual, dibuja una línea roja para el desarrollo de futuros dispositivos y confirma la preocupación por un pelotón que vive excesivamente pendiente de las pantallas.
Imagen: A.S.O./Billy Ceusters






