Ciclismo de carretera
El ciclismo es un maravilloso deporte global
Aunque el poso europeo tiene su importancia, las decisiones del ciclismo deben ser de carácter global
Buena se ha liado con ese tweet de La Flamme Rouge un poco hablando como de los “padres fundadores” del ciclismo para exigir respeto a los países que, según uno de los integrantes de esa web, son el core de este deporte global.
Todo lo que suceda y se decida por el bien del ciclismo queda entre Italia, Francia, Bélgica, Países Bajos y España, según el autor, en un equilibrio complejo, pues no veo yo que en este lado de los Pirineos seamos tan influyentes como se nos achaca.
Lo cierto es que el comentario es muy desafortunado y pone de relieve lo rápido que se puede sepultar un prestigio y ciertas simpatías con un mal paso en las redes.
A nadie se le escapa que gran parte del calendario histórico recae en estos países, así como el poder de decisión en las estructuras más importantes.
En ese caso los maestros son los italianos que, sin un equipo en el máximo nivel, tienen a casi todos sus gerifaltes distribuidos en grandes equipos, desde los de patrocinio árabe al mismo Astana.
Cualquiera que rasque en el organigrama de los equipos del WT verá que el italiano es un paisano muy común en el paisaje.
Pero más allá de esto, no es menos cierto que un ciclismo basado en una visión tan reducida tendría las horas contadas.
Si hace pocos días decíamos que el monopolio belga era la salvación y perdición del ciclocross, pensar que algo tan universal como la bicicleta se debe cocer entre unos pocos es de una carencia de visión lacerante.
Es populismo, puro y duro, y lo firmamos nosotros que un día, hace unos años, dijimos que los mundiales de ciclismo disputados en Europa gozan de un colorido y ambiente especiales, a la espera de cómo resultará el australiano de este año y el africano en el medio plazo.
El Cuaderno de JoanSeguidor: La Revista con reviews de Shimano, Gobik…
La globalización en el ciclismo es algo que apremiaba hace cuarenta años por estas fechas, cuando sonaban los primeros colombianos como bloque y un rubio americano llamado Greg Lemond hacía sus pinitos.
Esta apertura de miras fue buena, muy buena para el ciclismo en general, incluso a costa de carreras que aquí queríamos mucho pero que no han soportado la competencia. global.
El progreso siempre conlleva víctimas.
A mí me parecería bien si se tratase de lamentar la pérdida de patrimonio que ha sufrido el ciclismo con la desaparición de ciertas carreras en detrimento de otras (Oriente Medio) atendiendo sólo a (cortoplacistas) criterios económicos. Pero creo que el tema no iba por ahí.
— cycling visualizations (@cycling_visual) January 8, 2022
Ya sabemos de la instauración de diferentes carreras como las de Qatar, Dubai, Omán y Abu Dhabi, pero conviene poner altura de miras y ver lo que desde estos países se ha hecho, entre otras cosas mantener un ciclismo carísimo que nuestros bolsillos occidentales no han podido lograr.
Pero no sólo eso, no podemos obviar el revolcón que una estructura británica, el Team Sky, le ha propinado al ciclismo, un hecho que ha afectado a todos los niveles, desde la misma competición, a su aproximación a la consideración del ciclismo como deporte de culto -lamentamos desde aquí la anunciada desaparición de esa biblia llamada ProCycling-.
Está claro que el ciclismo sabe potente en Flandes, en Bretaña, Lombardía y Euskadi, pero también en el countryside británico, las maravillas turcas, en las atestadas rutas de Colombia y Ruanda, las ciudades canadienses y las lomas del Down Under austral.
Por eso, el sistema debe tener siempre en cuenta sus aportaciones y opiniones, así como los ciclistas que vengan de cualquier latitud con hechuras de mejorar el negocio y el espectáculo, no seamos como ese manager que justificaba el fichaje de un ciclista español por un equipo de casa apostando que en Bélgica siempre se decantarían antes por un belga.
Como si la calidad supiera de banderas, como si Kasper Asgreen fuera hijo de las “naciones fundadoras”
Imagen: A.S.O./Pauline Ballet




