Chris Froome
Chris Froome no se lo debe todo al equipo
Dicen que Froome puede cambiar de equipo ya, entonces veremos si todo se lo debe al Sky/Ineos
Cuando el agua suena se dice, y en el caso de Chris Froome y el equipo no para de sonar.
Hace no mucho, le dimos vueltas a la posibilidad que Froome acabara con su flaco cuerpo en Movistar, se desmintió desde todos los lados, se aceptó a regañadientes que la única opción era que Bernal, Geraint y Froome convivieran, pero vuelve la matraca.
Se dice que Chris Froome lo tiene casi hecho con el Israel con efecto inmediato.
???????? Última hora | Informa @tuttobiciweb_it que Chris Froome está muy cerca de fichar por el @YallaIsraelSUN
???? Firmaría por 3 años a partir del 1 de agosto para liderar al equipo en este Tour de Francia que comienza el 29 de agosto #CiclismoMercado pic.twitter.com/1mm7hWCTDQ
— COPEdaleando (@Copedaleando) June 18, 2020
Habrá que ver si todo va a ser tan inmediato y tan rápido. habrá que ver si el Team Ineos, que quizá cambie de nombre en breve, dejará su corredor franquicia tan fácilmente, aunque los anglosajones no son ni de pañuelo, ni lacrimógenos, cuando alguien viene y es mejor que tú, te hacen a un sitio.
Y esa duda, y creo que corroe a los mentores del equipo británico que ven imparable a Egan Bernal ante el mar de dudas de Chris Froome.
Sea como fuere el paso atrás sería un hecho, el Israel Start-Up Nation está lejos del potencial del Ineos, lejos no, lejísimos.
Un equipo que acaba de renovar a André Greipel y con puntales como el generoso y clasicómano alemán Niels Politt, el polivalente Dan Martin, que podría ver trastocados sus planes como quien gira un calcetín si viene Froome y Dani Navarro.
El resto, sinceramente, no le vemos potencial para ayudar a un cuatro veces ganador del Tour.
¿Qué sería de Chris Froome sin un equipo potente alrededor?
Una pregunta que nos hemos hecho mil veces y que igual hasta tenemos la suerte de contar con una respuesta este mismo año.
La influencia del Team Sky en las victorias de Froome ha sido obvia, han danzando a la marcha que la ha ido bien al inglés, han estado con él en los momentos de crisis, cuando otros rivales navegaban sin compañeros y han ahogado cientos de ataques que no han caminado más que unos metros por ese sistema de vatios que tan interiorizado tienen.
Todo eso es cierto, pero es un argumento tramposo, porque esconde parte de la realidad: para que Froome lidere ese bloque hay que tener una fortaleza brutal.
Froome ha manejado un equipo con ciclistas que perfectamente podían liderar otras estructuras, pero ha estado siempre por encima, presto a seguirlos y rematar su labor.
Además al inglés se le recuerdan jornadas en las que se ha bastado solito para salir adelante.
Tomad cualquier crono como ejemplo, aquella de Levante en la que le quitó las pegatinas a Nairo cuando estaba todo sentenciado tras Formigal, la de Logroño al año siguiente, las cronometras que ganó en el Tour, una en un pañuelo con Contador y Purito, siendo líder y sin necesidad de apretar más de lo necesario.
Jornadas como la que sentencia el Giro de hace dos años, ahí el equipo lanza al ciclista y éste se va ochenta kilómetros sólo hasta meta, los cortes del Tour del 16, cuando se va bajando el Peyresourde en las mismas narices de Nairo y eso que teníamos la percepción que no bajaba bien.
Pero si casi despega del asfalto.
Está claro que si Froome se va al Israel tendría un equipo más limitado incluso que Nairo en el Arkéa, su palmarés tiene mucho que ver con el grupo, pero también a una vida y perfección por y para el ciclismo que ha escrito grandes páginas de un tío que sólo con el equipo no gana cuatro Tours, dos Vueltas y un Giro.


