Opinión ciclista
No veo noticia en la expulsión de Carapaz en Lieja
Cuando Carapaz bajó de esa manera en Lieja sabía a lo que se exponía
Richard Carapaz ha sido descalificado de la Lieja-Bastogne-Lieja por adoptar el famoso “bichobola” en la bajada previa a Roche-aux-Faucons.
Cuando hace unas semanas se anunciaron ciertos cambios en el reglamento UCI sobre las posiciones en la bicicleta durante un descenso y con el lanzamiento de bidones, sabíamos que el tema iba a traer cola.
El ecuatoriano iba escapado y en las imágenes se le ve adelantado sobre su manillar con sus nalgas, no sabemos si reposando al cien por cien sobre el tubo horizontal, aunque sí lo suficiente a juicio de los jueces que han fallado sobre su carrera.
Leemos en Cyclingnews, que Richard Carapaz en Lieja no es el primero en recibir una sanción por este tema
En Flecha Brabanzona le pasó a Gijs Leemreize y en la Vuelta a Turquía a Alexander Richardson.
Ambos acabaron descalificados como Michael Schär en el Tour de Flandes por lanzarle un bidón a unos espectadores.
Sí, lo sabemos, la absurdez de la sanción y de la norma que la ampara es patente, pero es la norma que todos conocían de inicio, y por adelantado, no cabe sitio para la sorpresa.
Más cuando ya se ha aplicado anteriormente, como se informó que iba a suceder desde el primero de abril.
La situación es triste, pero es la que es, no se permite esa pose sobre la bicicleta, punto
Para ello hubo un carrusel de reuniones en las que estaban representantes de corredores, entiendo que legítimamente escogidos.
Que su sindicato y sus comunicaciones no sean del interés de una amplia mayoría es un tema que el colectivo de ciclistas debería hacerse mirar, en lugar de quejarse cuando la norma se aplica.
Recuerdo cuando Mohoric bajaba haciendo la famosa posición por Montjuïc en el epílogo de la Volta y comentábamos en meta que eso en unos días estaría penado.
Pues bien, lo está y a Richard Carapaz, quien admiramos mucho, se le supone un conocimiento del reglamento.
Otra cosa será lo que suceda en el futuro, un acuerdo muy complicado entre todas las familias que componen el gremio de los ciclistas para tener un interlocutor firme y legítimo, que lo que negocie tenga el beneplácito de la mayoría, algo que parece sencillo, pero que en ciclismo tiene más curvas que el Tourmalet.





