Ciclismo antiguo
Los sprints de Abdoujaparov eran libros abiertos de ciclismo
En aquellas llegadas Abdoujaparov transmitía todos los valores del ciclismo
Dos semanas después del 14 de febrero, si cupiera un día internacional del amor en ciclismo sería el 28 de febrero, pues al 59º aniversario de Claudio Chiapucci se une 58º de Djamolidine Abdoujaparov.
1991, más de treinta años de esa foto, la que abre este artículo, Miguel Indurain rodeado de Claudio Chiapucci y Djamolidine Abdoujaparov en una de las salidas del Tour.
No sabría decir incluso si esa foto pertenece incluso a la etapa final de aquel Tour, un día que culminó en casi tragedia.
Era 28 de julio:
Djamolidine Abdoujaparov había sido uno de los hombres del Tour.
Sus ojos vivarachos, cara afilada y morenísima tez le definieron como un ciclista irrepetible, de esos que marcaron a fuego las llegadas de la primera mitad de los noventa.
En esa edición llevaba dos etapas ganadas y el maillot verde, pero quería la bendición en la avenida más famosa de París.
El uzbeco lanzó el sprint y su rueda delantera dio contra la pata de una valla dándose uno de los costalazos más tristemente célebres de la historia reciente del ciclismo.
Al poco rato, con la clavícula destrozada cruzó la meta a pie y la bicicleta en la mano para mantener el maillot de los puntos.
Al menos le cabría el honor de ganar dos veces en tan preciado lugar.
Se le tenía por sucio, pero él mismo terció en esta entrevista, el uzbeco da cuenta de su forma de esprintar…
“La manera de sprint es como su manera de caminar … ¿Quién puede juzgar como bueno o malo? En lo que a mí respecta, soy uno de los pocos ciclistas que esprinta “de pie sobre los pedales”, y luego tal vez choque con los jueces, ya que no estaban acostumbrados a ver una forma de hacerlo. No he tenido más problemas que los otros ciclistas! Algunos fueron descalificados por haber empujado deliberadamente o incluso golpeado un oponente. Nunca ha sido mi caso. El sprint es como un farol en el póquer! Este es el juego. Nunca me he enojado con nadie: ni Jueces ni corredores”
Eso era Abdoujaparov, un tío que dejaba huella, de carácter, ganador en el fondo, pero consciente de las reglas del juego y la nobleza del ciclismo.
Fue compañero de Claudio, ya es curioso, y hoy nos acordamos de ambos…
Imagen: Parlamento Ciclista




