Ciclismo
Se acaba el año en arcoíris de Van der Poel
La temporada arcoíris de Mathieu Van der Poel ha sido de francotirador
Tiempos fueron tiempos, aquellos mundiales como el de Yorkshire y Mathieu Van der Poel haciendo locuras por el arcoíris, atacando de lejos, tirando más que nadie en el grupo bajo el diluvio y finalmente reventado por un poder tan descontrolado como ambición.
Teníamos claro en aquel entonces que si el mejor clasicómano de la actualidad quería incrementar el palmarés y trufarlo de calidad, debía cambiar radicalmente esa forma de correr, ser más frío, cauto y estratega.
Con el tiempo el Van der Poel desmelenado empezó primero a no correrlo todo y luego a competir y basar su punto de forma en aquello que le interesaba realmente.
Y así llegamos a la versión 24 de Mathieu Van der Poel, una versión vestida de arcoíris.
¿Cómo definirías el lucimiento del 🌈 por parte de Mathieu Van der Poel?
— JoanSeguidor (@JoanSeguidor) September 23, 2024
Aunque el otro día ganó el Luxemburgo, aunque en otras carreritas se le ha visto el pelo, lo cierto es el último gran día de Mathieu Van der Poel con el maillot más bonito del pelotón fue el París-Roubaix.
Ojo que hablamos de más de cinco meses, que sí que es Roubaix, pero que es mucho tiempo privándonos de uno de los corredores que mejor venden este deporte, uno de esos que cuando ves en la startlist sabes que la carrera va a merecer la pena.
En este trayecto, Van der Poel pasó anónimo el Tour y lució muy poco en los Juegos Olímpicos -fruto también de la pinza belga en favor de Evenepoel.
En total han sido 39 días de competición su campaña con el irisado.
Prevalecen el doblete Flandes-Roubaix, incluso la exhibición en Harelbeke y si me apuráis el podio en Lieja, sin opción nunca a ganarla, pero a nadie se le escapa que es poco, al menos para mí.
La mitad de la gente de la encuesta que lanzamos en el podcast cree que su temporada ha sido sobresaliente, pero es eso, la mitad, porque muchos la consideran buena por estar en un raro equilibrio entre la hiperselección de objetivos y el éxito en grandes carreras.
La temporada va a tener un balance final pasado el mundial y aquí se la juega contra los dos cocos Evenepoel-Pogacar en un duelo a tres en el que Van der Poel creo que juega en campo contrario.
Pero oye, igual que Pogacar se atrevió a visitar sus pastos en Flandes, nos pone ver al neerlandés probarlo en un recorrido más ardenero.
Será una de las carreras del siglo.
Imagen: A.S.O./Pauline Ballet





