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La cuarta Vuelta de Primoz Roglic
Estos días hemos visto al mejor ciclista de la historia de la Vuelta, Primoz Roglic
En la imagen que ilustra el artículo vemos a Primoz Roglic, en el penúltimo podio de la Vuelta a España.
Sí, es en Picón Blanco y ahí aparece el esloveno con mascarilla, ilustrando a fondo la caótica situación que vivió su equipo en la recta final de la carrera, con todo a su favor, pero con una enfermedad haciendo estragos entre el staff y compañeros del calibre de Daniel Martínez, retirado, y Alexander Vlasov, muy descolgado.
En cualquier caso, Primoz Roglic salió airoso del penúltimo reto de una Vuelta que le pone en lo más alto de la historia de la carrera.
Entre 2019 y 2024, cinco años y seis ediciones, no ha habido Vuelta que no haya tenido el nombre de Primoz Roglic en los titulares.
Cuatro de ellas quedan con su nombre en el trofeo de ganador.
Luego hubo un par de ediciones con circunstancias muy diferentes en contexto pero todas contrarias a sus intereses.
Hace dos años dejó la carrera cuando optaba a ser el gran rival de Remco Evenepoel, por caída, y el pasado, se ciñó a las órdenes de equipo, respetando el rol de líder de Sepp Kuss.
Primoz Roglic ha ganado cuatro ediciones de la Vuelta Ciclista a España consolidando una relación de amor como pocas he visto en este deporte.
Todo el rechazo y contrariedad que ha encontrado en el Tour ha sido viento de cola en la grande española.
Es más, Primoz Roglic ha encontrado en la Vuelta todo el premio y consuelo a malos momentos del Tour, sin ir más lejos este año, pero también hace dos, tres y cuatro.
Un consuelo que no es pequeño, pues le convierte en el mejor corredor de la historia de la carrera, con cuatro ediciones ganadas más quince etapas, superando por poco a Roberto Heras, también tetracampeón con diez victorias parciales.
Detrás quedan Alberto Contador y Tony Rominger.
Esta cuarta Vuelta de Roglic ha sido diferente a las anteriores, pero cuenta como las otras.
Ganada a fuego lento, en un ejercicio de paciencia y tesón en el que poco a poco fue desgastando la enorme diferencia que les sacó Ben O´Connor en la primera semana.
La labor de Roglic queda reflejada en el hecho de ser el único que pudo remontar al australiano.
Nadie le ha regalado nada, ha alternado días buenos, con otros no tan inspirados y algún parcantazo, aunque éstos fueran los menos, pues Roglic sabe cambiar el registro cuando lo necesita, y en esta Vuelta tuvo que arriesgar y lo hizo.
Porque Roglic es uno de los tipos más inteligentes del pelotón, no es Pogacar ni Vingegaard pero tiene un palmarés que habla por él, un bagaje tan bruto que le pone entre los mejores del mundo ahora mismo y cerca de los mejores de siempre.
Ahí queda, cuatro Vueltas añadidas a un Giro y todas las vueltas por etapas de una semana, salvo el Tour de Suiza.
Grande es poco, es uno de los mejores que hemos visto nunca y su pedestal en la Vuelta es un premio muy merecido.
Imagen: Unipublic/Sprint Cycling Agency





