Ciclistas
Evenepoel, si no existiera, cabría inventarlo
La indiferencia no es una palabra que vaya con Remco Evenepoel
Ya no es la estadística, su precocidad y lo atroz que resulta a veces en la carretera, es todo, lo es todo, Remco Evenepoel es un regalo en forma de ciclista que, curiosamente, ha disputado en esta París-Niza su primera carrera larga en Francia.
Y ya no lleva dos días compitiendo.
“Énfant terrible“, como lo queráis llamar, admito que en este mal anillado cuaderno Evenepoel no ha sido uno más.
De vilipendiarle, de pensar que es un “niñato” de manual a descubrirme ante un ciclista mayúsculo, diferente, con motor y carácter a partes iguales, protagonista antes, durante y después de carrera.
Un personaje importante en este ciclismo de grandes nombres.
Un personaje más, pero no un cualquiera.
Verle correr esta semana de París a Niza, desenvolviéndose con ese carácter, con ese talento es un premio que nos vino desde bien jovencito.
No ganó, yo creo, porque en la jornada que gana Skjelmose no salió a por los americanos y danés a tiempo.
Eso, junto a la jornada reina recortada le ha resultado letal en la general, pero no sólo eso también su gestión de los tiempos de carrera, el esperar que otros tomarán el mando, como el UAE el día que gana Buitrago.
¿Qué sería de Remco Evenepoel sin el bocazas que saca a pasear tras cada carrera?
Pues más bien poco, al excepcional ciclista, se le añade un tipo sin filtros, que no sé si se calmará con los años, pero que siempre gusta escuchar.
Cuando él habla el tiempo se para, sus críticas a UAE o el recadito para un Quick Step de toda la vida como Tim Declerq, hoy en el Trek.
Se disculpó, pero ahí estuvo, Remco en su plenitud, un ciclista que si algo odia es la palabra indiferencia.
Qué ganas de verle en su primer pulso con Pogacar allá por la Lieja.
Imagen: A.S.O./Billy Ceusters




