Ciclismo
Vuelta: una etapa para cabrear al aficionado
La etapa cántabra de la Vuelta es unipuerto y muy muy corta
No es la primera vez que hablo con un aficionado ciclista de Cantabria que lamenta ver cómo la Vuelta no plantea una etapa que aproveche bien el potencial de la zona.
“Tenemos muchos mejores puertos que estos” me dice, y eso que en esta bendita tierra hemos visto grandes jornadas de ciclismo, como el duelo Cobo-Froome en Peña Cabarga o la liada de manta de Contador en Fuente Dé.
Jornadas históricas que ponen muy alto una tierra que no tiene el cartel de Asturias, y eso que creen que los puertos cántabros no desmerecen ninguna otra zona que tengamos por ciclista.
En vísperas del Angliru, la Vuelta plantea una jornada de esas que creo que han venido para quedarse, aunque espero que no por mucho tiempo.
Una etapa que, por suerte para un leonés, al menos no acaba en La Camperona, y que recorre toda la costa verde hasta girar a Picos de Europa a la alguna de San Vicente de la Barquera.
Así las cosas, son escasos 120 kilómetros, con los ciclistas saliendo a mediodía a la hora de comer.
Todo el factor de fondo para el día posterior de descanso se va a traste, y eso que cuando le preguntaron a Sepp Kuss por lo que iba a hacer en la jornada de asueto, recordé aquella que protagonizó Purito antes de su desastre en Fuente Dé.
A mí, el perfil de la etapa no me gusta, me parece es, un desaprovechamiento brutal del territorio y muy corta, kilometraje juvenil.
Quizá los chavales que crecen ahora deberán hacerse a distancias más pequeñas pero intensas, el ciclismo de grandes vueltas se ha olvidado de la agonía el fondo.
Ahora prima la salida a toda mecha, un ritmo inasumible para una gran parte del pelotón y convertir la jornada de una ganar posición a toda costa.
Es así.
Es el ciclismo que nos ha tocado vivir, etapas de 120 kilómetros hace unos años se destinaban en jornadas de doble sector, una fórmula que el Tour del Avenir recuperó este año.
Como digo, me parece tirar por la borda uno de los grandes atractivos de estas carreras de acumulación de cansancio y horas sobre la burra.
No sé si en unos años volveremos a la fórmula original y auténtica, entretanto tendremos más de esto y aficionado ocasional, que a al que se dirige la carrera, tendrá su cuarto de hora de dosis de ciclismo, los que siempre estamos en esto, ya podemos armarnos de paciencia, somos público cautivo, nos tienen ganados, hagan lo que hagan.





