Tadej Pogacar
Tour: La gran lección de Tadej Pogacar
El encaje de la derrota en el Tour engrandece a Pogacar
Ahora mismo diríamos que Tadej Pogacar tiene todos los números para ser segundo del Tour el domingo en París, pero a ver cómo se le da la batalla final de los Vosgos.
Mientras todos nos preguntamos ¿qué le ha pasado al esloveno?
Podría decir muchas cosas, podría citar varios motivos, y posiblemente me equivocaría en casi todo.
Sencillamente puedo decir lo que hemos visto todo: Tadej Pogacar ha reventado, ha dicho basta. el cuerpo no le ha dado más de sí y este Tour tampoco lo va a ganar.
Ha sido una explosión tan grande como histórica, tan inesperada como ejemplar sobre la persona.
Pues con eso me quedo, con la persona que va detrás de esa cara, pose y maillot blanco.
La forma de encajar la derrota de Pogacar ya la conocíamos, pero ésta ha sido dura, por lo inesperada y masiva que ha resultado.
En 24 horas y pico ha pasado de diez segundos a estar a una eternidad de su gran rival.
Eso, cuando dedicas tu vida a este negocio, no puede ser sencillo de digerir, en especial cuando estás “matrimoniado” con la victoria como lo está él
Pogacar pisó el podio de la primera grande que corrió, justo antes de ganar dos veces el Tour de Francia.
Parecía que iba a dejar migajas al resto hasta que Vingegaard terció en su camino y el frenazo lo hemos visto todo.
Lejos de venirse abajo, de dar pena, de encajar de mala manera el momento, Pogacar nos ha dado una gran lección cómo afrontar la derrota con la misma grandeza que el triunfo.
Nunca ha dejado de ser fiel a su forma de ser.
Es un cachondo, es feliz, joven y despreocupado, se vende así, porque debe ser así.
Que haga un mortal en la piscina el día de antes no creo que le afecte en el rendimiento, lo hace porque es así, su atractivo reside también en esto y lo saca a relucir cuando puede.
igual que el año pasado bromeaba antes de venirse abajo en el Granon, éste lo ha hecho antes del díptico crono-Courchevel, el peor trago que jamás ha pasado.
Y no ha puesto paños calientes, ha admitido que no iba, que estaba vacío, roto, “muerto”.
No había más que decir, fuera florituras y palabras vacías, Pogacar es amo para perder y para ganar, y el Tour es el mejor sitio para mostrar esa cara.
Imagen:
A.S.O./Pauline Ballet





