Ciclistas
Tour: Se menospreció a Vingegaard y eso no puede ocurrir
El golpe de Vingegaard nada más empezar en el Tour casi nadie lo esperaba
No es revanchismo, no va con mi persona, ni sacar rencillas y tonterías, sinceramente, entre Jonas Vingegaard y Tadej Pogacar me da igual quién gane el Tour, pues los dos mes parecen ciclistas excepcionales.
El esloveno es carisma, lo decía hace un rato, sumado a motor de leyenda y una actitud acaparadora, es un regalo, un caramelo de esos que chupas y el sabor nunca toca a su fin.
El danés es otra cosa, un ciclista a la vieja usanza, calmado, introvertido y habla con hechos y gestos en carrera -cómo pedía relevos en el llano posterior al Marie Blanque-.
No tienen nada que ver, pero son un maravilloso complemento, una rivalidad de época, legendaria que va camino de cumplir su tercer año y que les lleva al límite.
Lo que Jonas Vingegaard ha mejorado en dos años para optar al Tour conviviendo con un monstruo como Pogacar merecería un libro.
Lo que el esloveno va a tener que ponerse las pilas para neutralizar el que empieza a ser su bestia negra no está en los escritos.
Entiendo a Pogacar mirando a Vingegaard y al revés
En algo confluyen, elevan el ciclismo a otro estadio.
Que en la quinta etapa del Tour de Francia ya hayamos visto tres duelos directos Pogacar vs Vingegaard ilustra lo que estoy diciendo.
Lo sucedido en Marie Blanque no es por eso como lo que pasó en Euskadi, aquí hay diferencias, márgenes importantes entre los dos grandes, tanto que hasta marcan tendencia.
Decía Contador, espero que Vingegaard no sentencie el Tour en el Tourmalet camino de Cauterets.
Yo también lo espero, tras lo visto en el estreno pirenaico, nos podemos esperar cualquier cosa.
En todo caso el ataque, sólo uno, de Vingegaard a Pogacar en el Marie Blanque ha sido tan demoledor que las caras de perplejidad habrán sido como un calambre entre los miles de aficionados que en algún momento ha rajado del danés.
Le ha ganado por la mano, como en el Granon y Hautacam y elevando aquel ataque en el Ventoux, hace un par de Tours, en el preludio de lo que estamos viendo.
Entonces pensamos, qué necesidad tiene Pogacar de seguirle, y quizá, entonces fuera así, pero ya veis lo que ha sucedido desde entonces.
Se ha menospreciado de forma triste, ruin y oportunista a Vingegaard, por la París-Niza, por las repetidas victorias de Pogacar, pero Jonas tenía un plan y mirad qué está resultando.
Sólo espero una cosa, que Pogacar y su UAE se levanten, no den esto por perdido y nos regalen un Tour memorable, de esos en los que sólo se hable del ciclista para describirle como lo que es, un superhombre que nos hace soñar a lo grande y vivir jornadas como ésta entre Pau y Laruns.
Imagen: A.S.O./Pauline Ballet





