Opinión ciclista
Espero que los caminos de Tom Dumoulin y Fabio Aru no sean paralelos
Fabio Aru y Tom Dumoulin son el espejo de cuán caro se ha convertido estar en lo más alto
No hace mucho, en la charla que tuvimos con Johan Bruyneel, se nos dijo que en el ciclismo íbamos a ver más casos como el de Tom Dumoulin, con pasos a un lado, o el de Fabio Aru, con una retirada ya efectiva a los 31 años.
Cuando hablamos de ambos ciclistas lo hacemos de quienes hace sólo cuatro años lideraban este mundillo
Entre 2014 y 2018, Fabio Aru y Tom Dumoulin ganaron grandes vueltas, etapas importantes y hasta mundiales.
Con veinticinco años eran todo en este deporte, cabeza de cartel por donde competían, aspirantes a todo lo que se les cruzara hasta… que este rodillo llamado ciclismo profesional les pasó por encima.
Como bien sabéis Fabio Aru dejó el ciclismo hace casi dos meses, en medio de la Plaza del Obraboiro, en el epílogo de la Vuelta, la misma carrera que había ganado seis años antes.
Fabio Aru entró en el ciclismo a través de Astana, con quienes logró sus mejores éxitos.
Aún le recuerdan la humildad de sus primeros días entre monstruos como Nibali, Scarponi o Vinolourov, una actitud muy diferente a los críos que llegan con todo aprendido al World Tour.
Fabio Aru se hizo hueco a base de una entrega incondicional, una forma de hacer que le hizo hasta querido y entrañable, esa forma de retorcerse y exprimirse sobre la máquina, alcanzando triunfos muy, pero que muy notables para lo que un servidor llegó a imaginar.
Su paso a UAE fue el inicio de la pesadilla, nunca más volvió a rendir igual, su nombre se escurría de la parte alta de las apuestas, al tiempo que no encontraba explicación a sus dolencias: la famosa arteria iliaca.
Hubo un día que recordamos con nitidez, la etapa de Lauruns el año pasado, mientras Hirschi volaba por delante, Aru se arrastraba y tocaba fondo, en un año ya estaría fuera del ciclismo.
Pues no admite Aru haber pasado noches sin dormir por pensar que no volvería a ser el que fue
Joven, ganador y con talento: eso fue Fabio Aru y eso fue también Tom Dumoulin, lo tenían todo en su mano, como otros tantos chavales jóvenes hoy en día.
Pero no es nada sencillo mantenerse ahí
Recordaréis la etapa de la Sierra de Guadarrama en la Vuelta de 2015, cuando Aru lanzó toda la artillería para ganarle la carrera a Dumoulin a 24 horas de llegar a Madrid.
Aquella Vuelta, Dumoulin la había corrido de forma admirable, en terreno muy hostil para él y su corpachón, pero sacó la cabeza, como otras tantas veces que le ha tocado hacerlo.
Fichado por el Jumbo, el equipo de casa, top 3 a nivel mundial, el cuento de hadas no ha sido tal para Dumoulin que se borró de la competición antes que la misma empezara en enero.
Volvió en junio, tiempo justo para ser campeón contrarreloj de los Países Bajos y subcampeón olímpico tras su compi Roglic, el mismo que le marca un listón de líder dentro del equipo que el ganador del Giro 2017 no parece en disposición de alcanzar.
No sé si el tren ha pasado para Dumoulin, pero de lo que no tengo duda es que en su caso vemos que este negocio es duro, muy duro, complicadísimo y que hasta los que consideramos superhombres tiemblan y lo pasan mal para mantenerse a flote.
Sólo espero que Tom Dumoulin encuentre los resortes para reconducir esa clase inmensa con la que ha sido bendecido, pues Fabio Aru ya ha dicho basta.





