Nairo Quintana
El Mont Ventoux en la vida de Nairo Quintana
Nairo Quintana vuelve al Ventoux, una montaña y una curiosa relación
Este sábado, mediados de febrero, no de julio, el ciclismo se arrimará al Mont Ventoux y Nairo Quintana irá en ese pelotón.
Un pelotón, el del Tour de Provenza, que no llegará a la cumbre, muy complicada, entiendo, en estas fechas, y se quedará en el mítico enclave de Chalet Reynard, allí donde el monte pelado empieza a perder vegetación.
Así las coas, ver a Nairo Quintana en el Ventoux nos trae escenas que marcaron al colombiano y nuestra percepción de él.
El otro día, cuando hablábamos de cómo Alberto Bettiol cruzó la meta de la crono de Bessèges que acabó ganado, tuvo que ser sujetado, nos acordamos de la primera vez que Nairo Quintana cruzó la meta del Ventoux…
“El balance de hoy es positivo porque las sensaciones siempre fueron buenas y, aunque no ganamos, tuvimos protagonismo y recuperé el maillot blanco que habíamos perdido en la crono. Es verdad que ataqué muy lejos de la cima, pero lo hice porque vi sufriendo a mucha gente y era un terreno donde pocos podían seguir un ritmo fuerte. La principal idea era recortar tiempo para acercarnos al pódium; sabía que el maillot blanco podía llegar con ese ataque y que, por qué no, podía soñar también con ganar la etapa”
Estas declaraciones que sacamos de la web del Movistar Team son las que hizo Nairo en la cima del monte ventoso, unas declaraciones a una jornada memorable que acabó en manos de Chris Froome -de aquella exhibición corrieron ríos de tinta, que si llevaba motor y esas cosas, aunque nadie fue al fondo con el tema-.
Aquel Nairo Quintana era el primer Nairo, el que enamoraba con un estilo que sigue guardando sobre la máquina, elegantísimo, sin mueca de dolor y esfuerzo, y que hacía daño cada vez que a carretera miraba al cielo.
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Nairo atacó de lejos y metió presión a una carrera que Froome cada vez tenía más controlada, una presión que en la última semana pudo haberse vuelto en contra del inglés.
Esos Tours, el de 2013 y 2015, los tuvo Nairo en su mano, “le quedan muchos años” decían y el tiempo demostró que aquel barco había zarpado.
Y llegó la edición de 2016, una jornada negra, fueron los atentados de Niza aquella noche, que estuvo precedida de la insólita escena del líder del Tour corriendo a pie, montaña arriba, porque un colapso de gente le había provocado una caída que acabó con la bicicleta, rota…
En ese momento Nairo iba descolgado y se le vio pasar agarrado de una moto.
Nunca le dimos importancia a aquel episodio, en aquel caos cualquier cosa podía pasar, y el atasco era importante, no sabemos si iba a remolque o sencillamente agarrado por que no podía pasar.
Sin embargo, las tornas habían cambiado, del Nairo Quintana del Ventoux de 2013 al de tres años después mediaba un cambio, a peor, tremendo, una merma que ha ido a más.
La efeméride del Tour de Provenza en el Ventoux, que el boyacense esté en Francia, no en el Tour de Colombia que enloquece su país, nos ha traído al recuerdo la curiosa relación del corredor con la montaña más singular del ciclismo.
¿Qué Nairo veremos en este Ventoux?
Imagen: Movistar Team



