Ciclismo antiguo
3 etapas que demuestran que la Vuelta no necesita estridencias
La Vuelta sobrevive mejor en etapas de las llamadas clásicas
Al mirar atrás y repasar los cambios que la Vuelta ha experimentado en los últimos 25 años, vemos etapas que en tiempos anteriores nunca hubiéramos imaginado.
Hubo un punto de inflexión muy claro: la primera visita al Angliru, con el triunfo de Chava Jiménez.
Desde entonces, se consolidó en la organización la idea de que a mayor dureza, mayor espectáculo.
Y aunque en ocasiones esto es cierto, lo que realmente deja una huella es el sabor de una buena etapa clásica en la Vuelta, con puertos y lugares que huelen a tradición y a ciclismo de calidad. Estas etapas también tienen un gran impacto.
Hemos escogido tres etapas que demuestran que esta teoría es cierta:
Fuente Dé en 2012
Qué etapa más legendaria fue aquella, con Purito Rodríguez saboreando un liderato muy consolidado y Alberto Contador sin cesar en su esfuerzo.
Recuerdo una charla con el catalán, en la que me confesó haber perdido la cuenta de la cantidad de ataques del madrileño.
Luego vino una jornada brutal, con corredores adelantándose y ampliando la brecha, dejando momentos inolvidables en una zona muy vinculada a la historia de la Vuelta.
Formigal en 2016
Una vez más, Alberto Contador fue el elemento distorsionador, aunque esta vez fue tanto perjudicado como beneficiado.
Froome fue pillado en la parte trasera del pelotón, Nairo Quintana estuvo atento y se unió a Contador, terminando por firmar su segunda gran vuelta, tras el Giro de 2014.
Los puertos no eran muy duros, pero por allí José Manuel Fuente había hecho historia, y fueron más que suficientes para regalar una etapa imborrable.
Mos en 2021
Qué tarde más épica fue aquella, recorriendo un terreno “gallego” total: sin respiro, con dureza acumulada y encadenada. Los mejores de la general se escaparon, dejando atrás a un Miguel Ángel López, quien justo ahí comenzó su declive y desconexión del ciclismo.
Los huecos que se abrieron, junto con la dureza acumulada durante más de 200 kilómetros, demostraron que hay que echar un vistazo al mapa, buscar esos mil lugares que tiene España para sacar “tapones”.
Como se puede ver, las tres etapas citadas tienen un elemento en común: la determinación de los corredores por hacer algo interesante y atemporal. Un claro ejemplo es Alberto Contador, uno de esos ciclistas cuya presencia influía de manera decisiva en el desenlace, aunque no siempre le fuera favorable.
Bonus track entre las etapas de la Vuelta
Por cierto añadidle la etapa en la que Fabio Aru le remonta a Tom Dumoulin la Vuelta en Navacerrada.
También es importante resaltar que estas etapas se disputaron en días en los que la carrera venía de etapas durísimas, lo que dejaba al pelotón muy tocado.
Y es que, cuando la Vuelta presente en unos días las etapas de 2025, los relatos de esos días van a ser igual de importantes, o incluso más, que el propio recorrido.
Imagen: Luis Angel Gomez / Photo Gomez Sport





