Mundo Bicicleta
Vuelta: El día que el mundo supo de Iván García Cortina
Si hubiera ganador moral, “esa gilipollez” que me dijo un día Oscar Pereiro, pensaría en Iván García Cortina…
Que gane un ciclista del Lotto, nunca lo hemos escondido, nos alegra. Que gane un ciclista belga del Lotto es el premio redondo, para qué nos vamos a engañar. En Gijón Thomas De Gendt ha entrado en la nómina, selecta, cribada, de ciclistas que han ganado en las tres grandes vueltas. Un premio a la persistencia, al no desfallecer y estar siempre en la brecha, un ciclista de los que ya no quedan.
Dos evidencias en la primera de las dos jornadas astures.
La primera: Ganar en la Vuelta a España es carísimo. La tercera grande la temporada tiene fugas “nivel Tour”. Sólo así se entiende una escapada formada por Bardet, Rui Costa, Mohoric, Roche, Jungels, Trentin, Pantano, Arroyo,…. Una escapada de seis estrellas.
Por eso conviene situar sin ambages lo que ha hecho Iván García Cortina, el corredor que vino aquí para ser ciclista con todas las letras. El corredor que hoy pasó por la puerta de su casa, dijo Chozas que estaba a cinco de meta, y se armó, en medio de un corte de estrellas, del valor necesario para decir: “Aquí os quedáis”.
Soñó, soñamos que podía ser posible, aunque muy bello para ser cierto. Esto no es tan fácil como desearlo o quererlo, son necesarias muchas más cosas y a Cortina quizá le hagan falta más batallas que curtan y endurezcan su piel, aunque que este chaval tiene madera, es algo que está fuera de cuestión.
Por un momento pensamos que Asturias volvería a ser el escenario de una victoria española, no se ha visto nada igual desde que el año pasado De la Cruz ganara en El Naranco, pero a Cortina le perseguían ciclistas muy buenos en terrenos muy complicados, que no por conocidos fueron cómplices de su éxito.
Mucho nos tememos que esto es sólo el principio. El gigantón gijonés tiene mucho pero mucho que ofrecer.
La segunda evidencia: que hay un cansancio extremo en la Vuelta. Sólo así se enciente que el pelotón fuera a diecisiete minutos de la escapada durante muchos tramos decisivos. Una diferencia que habla de las ganas de tranquilidad que planean el pelotón. Dicen que Froome está exhausto de tanto desnivel y encerrona. Él, que en teoría es el más fuerte, piensa esto. ¿Qué no barruntará el resto?
Contador está en la cuenta atrás. Volvió a intentarlo. Ha perdido la cuenta de los ataques, ya no valoraremos si es de peseta o no el realizado de cara Gijón, es inasequible al desaliento, incluso cuando todo invita a pensar que no es necesario ni conveniente moverse. Lo importante es que guarde pólvora para el Angliru, “donde todo puede pasar” dice.



