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Vuelta San Juan: un podio con Evenepoel, Ganna y ¿Oscar Sevilla?
Ver a Oscar Sevilla en el podio de San Juan es admirable
En la crono, en la llegada en alto de la Vuelta a San Juan, ahí veíamos a un corredor que sigue con aspecto de niño, de niño eterno, que se llama Oscar Sevilla y se agarra al ciclismo.
Ahí estaba, con su casco Catlike, posiblemente de hace dos años, montando una Berria, con su equipo, el Medellin, a años luz del Ineos de Filippo Ganna, del Deceuninck de Remco Evenepoel.
Ahí estaba Oscar Sevilla entre ciclistas que en ciertos tiempos podrían ser sus hijos por esa inusual diferencia de edad.
Oscar Sevilla hace veinte años era joven y una estrella emergente, que cautivaba con su rostro juvenil, que aún mantiene, y esa forma de pedalear donde el desarrollo mandaba sobre cualquier otra cosa.

Podemos decir muchas cosas de Sevilla
Su pasado, a historia de esa Operación Puerto que se llevó por delante tantas personas y tantas carreras sin que mediara sanción explícita.
De aquella época, Sevilla sigue arrastrando muchas antipatías, en Colombia nos escriben muchas veces del retortijón que sienten en el estómago cuando le ven todavía ahí.
Pero sigue ahí, y no creo que sea casualidad, en todo caso unas ganas infinitas de agarrarse a la rueda que nunca para.
Dice Egan Bernal que Oscar es amigo, que lo que le sucedió hace quince años, sucedió entonces, que ni siquiera lo conocía
Que si alguien se incomoda con su amistad, mala suerte.
Egan Bernal es coetáneo de Evenepoel, aunque algo más viejo, y compañero de entreno de Oscar Sevilla.
Oscar Sevilla, aunque algunos se corroan, está integrado totalmente en la vida colombiana, tanto como el acento de allí en su voz.
Sigue siendo el tipo sencillo, solícito y amable de siempre, un corredor que veinte años y mil circunstancias después está entre los mejores del mundo.
Hay páginas que por mucho que queramos pasarlas si el protagonista se resiste de forma tan admirable como lo hace Oscar Sevilla es que mejor, quizá, no pasarlas.
Todo lo demás es meternos en lo que muchas veces nos metemos en el ciclismo, en ser más papistas que el papa.




