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¿Dónde están los velocistas en la Vuelta?
Los velocistas buenos habrían tenido muchas opciones en esta Vuelta
Justo antes del inicio de la Vuelta circuló un post en Instagram sobre los velocistas que esquivaban la carrera.
El reparto de figuras entre pruebas como el Tour de Gran Bretaña dejó fuera de España a nombres como Jasper Philipsen, Olaf Kooij o Tim Merlier. La nómina de especialistas en la ronda española raramente destaca por su abundancia. Suelen ser pocos, pero se entienden bien porque casi todos regresan a casa con recompensa.
Lo llamativo de esta edición es el contraste.
Presentada sobre el papel como una propuesta durísima, cargada de desnivel y asfixiada por el calor, está ofreciendo a los esprínteres más oportunidades que el propio Tour.
En Palos de la Frontera, Matthew Brennan logró su cuarta etapa en esta carrera, todas en llegadas masivas, y viendo su nivel da la impresión de que su botín podría ser mayor.
A sus triunfos hay que sumar los de Bryan Coquard y Bastien Tronchon.
Seis volatas en total que muchos analistas daban por imposibles, aunque el trazado sugería esos desenlaces.
Alguien ha calculado mal en las oficinas del World Tour.
En medio de esta desbandada, Visma ha encontrado un terreno fértil para sumar victorias con extrema facilidad, convirtiendo el triunfo en costumbre al llevarse seis de quince etapas posibles, contando la suspendida y con Sevilla asomando en el horizonte bajo la misma perspectiva.
La Vuelta nunca ha sido una prueba especialmente favorable para los velocistas, pero la ausencia masiva de grandes nombres deja en evidencia la planificación de las escuadras.
Nos venden programas de competición diseñados al milímetro por ordenadores y directores, pero la realidad de la carretera demuestra que esos planes tan concienzudos a menudo se quedan en nada.
Esquivar etapas de una gran Vuelta por una simple lectura errónea del libro de ruta es un lujo que pocos deberían permitirse.
Imagen: Cxcling- Antonio Baixauli








