Opinión ciclista
¿Un Giro a tres?
No es, no, desde luego uno de los mejores Giros que hemos visto estos últimos años. Nada que ver con la memorable edición del diez, con Ivan Basso ganando sobre la bocina a David Arroyo, ni la del doce, con Hesjedal segando el sueño de Purito sobre el duomo milanés, ni mucho menos la del trece, que Nibali ganó entre cortinas de nieve, ni qué decir la de hace dos años, con Astana hostigando a Contador hasta el final, ni la del año pasado, la mejor de todas, la de la remontada imposible de Nibali.
Se han quemado dos tercios largos de carrera y sin duda el momento del Giro 2017 es la del líder apeándose para lo que ya sabemos en la base del Umbrail Pass. Esa imagen, como la de Kruijwsijk en las neveras del Agnelo será una de las imágenes del año y la que seguramente lleve al Giro a miles de zapping por todo el mundo.
Sea como fuere, lo pasado pasado está, y ahora cabe mirar lo que queda, y sobre todo quiénes quedan en liza. A la espera que no haya sorpresas más allá de los tres minutos, la cosa creemos que se mueve entre los tres de delante con muchas dudas y pocas certidumbres sobre lo que podremos ver.
Tom Dumolin llega bien al tramo final. El neerlandés estaba decepcionado en Bormio por la renta cedida, sinceramnete viendo como subió y se manejó, dudo mucho que hubiera perdido el tren de los mejores. Afrontar el tramo final de la etapa definitiva como hizo él, con la imagen que nos ofreció y los problemas que le podemos suponer, es de un méirto terrible. Si tras eso, Dumolin sigue vivo es que está en un estado de forma tremendo, el mejor de su carrera deportiva y con un nivel de convicción fuera de duda.
El líder ha demostrado personalidad y ha jugado sus cartas con la honradez que le pedimos a las estrellas. Ha abierto hueco donde debía, en la crono, y remachado donde se vio bien, en Oropa. Ahora tiene tres jornadas terribles, sobre todo la del Gruppo Sella, el encadenado de puertos que empieza con el Pordoi y que seguramente le pongan en un brete. Si hubiera llegado con los casi tres minutos de rigor que tenía anteayer tendría donde agarrarse, ahora el margen es estrecho.
Tercero en esta regla es Vincenzo Nibali, el tipo que más argumentos tiene para creer porque ya lo ha hecho más veces, porque nunca ceja en el empeño y tiene unas pelotas que no le caben en la entrepierna. Nibali es tras Contador el corredor en activo con más grandes en el palmarés. De los tres creo que es el que menos tiene que perder y ello le despoja de los miedos de otros. No sé si será capaz de hacer lo de un año atrás, pero sus movimientos si no son a su favor, pueden acabar decantando la balanza.
En medio Nairo, de quien poco más podemos añadir. Su Giro es decepcionante, lo siento, y posiblemente lo gane, porque sinceramente me parece el mejor de la vanguardia, incluso corriendo con todos los contrapesos que demuestra, corriendo a no perder, a ganar con lo mínimo y pidiendo el relevo cuando él es quien más tiene que ganar.
Sea como fuere al colombiano las circunstancias rara vez le fallan salvo que Froome esté por medio del Tour. Llamadlo confusión con la bandera roja en el Stelvio, llamadlo Contador en plan estelar rompiendo la carrera a su favor o llamadlo apretón de Dumolin. Como digo, Nairo tiene el Giro en su mano, siempre y cuando se deje de especular porque su crédito no es infinito ni las opotunidades muchas, pues a la crono final se une que los finales en Piancavallo y Asiago guardan ciertas afinidades con Oropa, el sitio donde Dumolin le dejó temblando.
Quiero pensar que Nairo iba lo justo que podemos imaginar, porque en caso contrario alguien no ha hecho bien su trabajo midiendo los picos de forma y esas cosas. Ya sabrán qué hacen y como lo hacen, pero cuando se anuncia una empresa del tamaño de Giro y Tour esperas altura de miras y esto hasta la fecha no lo hemos visto.
Imagen tomada de FB del Giro de Italia
INFO
Conoce las OXiC by DT Swiss y el sorprendente de acabado de la llanta



