Chris Froome
Froome subiendo bidones, el lujo que queremos ver
Es admirable la capacidad de reinvención de Froome, aunque sea subiendo bidones
Quedaros son la palabra “bidones”: La salida del Tour en el cogollo de la Bretaña devolverá a Chris Froome a su carrera fetiche, tres años después de ser tercero en la edición que corrió tras ganar el Giro de Italia.
Un retorno por muchos esperado que, como ya dijimos, será muy diferente a lo acostumbrado antes del mismo, pues este Froome ya no viene en calidad de favorito.
En el Israel jugarán, dicen, la baza de Michael Woods, no sé si a general o etapas por que el canadiense con esas cronos no parece la mejor opción para estar muy adelante en París.
Un equipo que también trae a Dan Martin, con la paliza del Giro, pero seguro que su profesionalidad sin techo le dará alguna opción de seguir engrosando un palmarés fetén.
Y Froome ¿qué Tour espera a Chris Froome?
Froome: "el escenario soñado sería ganar una etapa, pero eso es secundario porque el objetivo número uno será proteger a Woods. Así que pueden esperar verme cargando latas durante las próximas semanas. Estaré ahí para ayudar al equipo lo mejor que pueda". pic.twitter.com/muSdjzMeWv
— David Gómez Hidalgo (@davidesportista) June 23, 2021
Él mismo lo ha dicho, con idéntica naturalidad a cuando ganaba o perdía, a cuando explicaba el alcance de las lesiones en Dauphiné.
No os extrañéis en ver a Froome subiendo bidones el año que le vimos doblado en una contrarreloj
Esto es, permitidme la expresión, un tío de puta madre, sinceramente, un ciclista que se reinventa, con el 90%, si no más, de su trayectoria ya conseguida, que se digne a ser lo que el equipo quiera de él… es para alabar.
Somos conscientes de su abultado salario, comidilla todos los días en redes, como si el mundo estuviera lleno de personas que han ganado cuatro veces el Tour -sólo tiene a tres en toda la historia por delante-.
Froome subirá bidones en el Tour, y no sé si serán de Moet o de oro líquido, pero si se tercia los subirá.
¿Es triste verle así?
No para nosotros, pues al final está honrando el oficio que le ha dado todo lo que tiene.
Sinceramente, nos repetimos, no le vemos al nivel de hace más de dos años, pero que trabaje para que recuperarlo es loable y que tenga a alguien que le pague los dispendio, para quitarse el sombrero.
Si Froome sube bidones, como ejemplo máximo del trabajo de gregario, si tira para un compañero, si hace piña en el holle, si genera buen ambiente, hará algo que, ahora mismo, no recuerdo nadie en su lugar hacer.
O acaso ¿os imagináis a Lemond, Hinault, Indurain o Merckx subiendo bidones?
Yo no, desde luego y hablo de estos, por que son con los que se compara Chris Froome, como cuando mentamos a Cavendish entre Merckx e Hinault en el ranking de etapas del Tour.
Son leyendas que siguen ahí, reinventándose, decidiendo ellos cuándo poner pie a tierra y no terceros, por eso, aunque cobre no sé cuántos kilos al año, aunque no sea el de antaño, aunque los bidones que Froome suba estén niquelados en oro… merecen toda nuestra admiración.







Paco
25 de junio, 2021 at 8:38
Hombre, lo mismo tiene a 4 -y no a 3- por delante de él en Tours ganados, ¿no?
Javier Pascual
25 de junio, 2021 at 9:07
Totalmente de acuerdo. Froome es hoy más ejemplo de lo que fue en su día, representa unos valores dignos de admirar.
Excelente artículo.
Emilio
25 de junio, 2021 at 9:52
Opino lo mismo, excelente artículo, pero vengo a ofrecer otra interpretación. Teniendo en cuenta que poco más o menos renunció a ganar su quinto Tour (el que ganó Geraint) por los 2 kilos que le puso el Giro que ganó, solo por estar en la salida, hipotecando como se vio su rendimiento en Julio, más el rumor no se si muy fundado de que cambió levantarle el Tour a Wiggins por un poco más de dinero….no será más amor a la pasta? Y ojo, escribo esto queriendo creer lo que se dice aquí, que es un tío de puta madre que se bajará de la bici cuando él decida. Y me voy a hartar de aplaudir si le veo subiendo bidones. Pero no descarto lo otro tampoco.