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Tour de Francia

El desternillante vídeo de Movistar

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video Movistar Tour JoanSeguidor
Tuvalum

Movistar quiere apagar los fuegos de su tridente con un descacharrante vídeo

A la gente de comunicación del Movistar se le podrá criticar muchas cosas, en ocasiones, venden la moto como nadie, sobretodo cuando la carrera, horas después, no transcurre acorde a lo que se «prometió».

Pero es su cometido, tener encendida a la afición, en esta época de redes sociales, cosa más sencilla por cuanto la viralidad y la comunicación es en todas las direcciones.

Cogerla al vuelo es importante, y demostrar humor, porque no puede hacerse sin sentido del humor, es el lubricante.

Sólo así podemos entender el vídeo que Movistar ha grabado en las horas previas a la salida de Nimes

 

El video es desternillante, no podría ser de otra manera.

En la cotidianidad del autobús, mientras los compañeros pululan por detrás preparando la salida, Valverde introduce a Landa y Nairo para decir que «todo bien, que perfecto».

Que casi duermen juntos.

El vídeo es forzadísimo, qué duda cabe, y no disipa la sensación de que este equipo ahora mismo, con los gregarios renovados y un sólo líder seguro para 2020, es un polvorín de egos y capitanías.

Y es normal que lo sea, porque al final Nairo quiere lo suyo y Landa, su parte.

Viene siéndolo así desde el momento que al colombiano le dijeron que Landa iba a recalar en el equipo celeste y el vasco dijo que a Dios ponía por testigo que iba a trabajar por terceros.

Lo decía al calor de ese Tour en el que por un poquito casi pisa el podio tras trabajar para Froome.

 

El vídeo nos lo tomamos como dijimos al principio, como esa «cortina de humo» necesaria de puertas hacia adentro, pero muy complicada de comprar por el aficionado medio que sabe que ahí dentro hay un normal e inevitable choque de trenes.

Lo peor del vídeo del Movistar, si se me permite, es tratar a la gente como si fuéramos críos de cinco años.

Y eso sí que puede molestar.

Un vídeo de esta impostura no era necesario, lo mejor es cuando Eusebio Unzue asoma la nariz.

Y no era necesario por todo lo que hemos dicho y porque no refleja lo que es el deporte de alta competición.

La bicicleta se viste por abajo 

Esto es, señoras y señores, una jungla, una lucha sin tregua por coger lo tuyo, porque es que es así.

Esta gente ha apostado sus mejores años de juventud a un sueño que ahora que lo viven toman conciencia de lo complicado que es mantenerse.

 

Que en el deporte, el buen rollito en los equipos y entre los rivales es una entelequia, un cuento de Disney que no compramos.

Claro que puede haber sincera amistad entre compañeros y campeones, pero no tiene porque ser la tónica.

Lo mismo que cuando vemos ganar a alguien siempre oímos la cuña de lo buena persona que es.

Esto es alto rendimiento, no hay otra que dar primero y comer, porque en el caso contrario, te comen.

 

Ha sido, por eso, emocionante ver a Alberto Contador comentar el vídeo y decir lo que todos pensamos, sobre todo porque en aquella avería de Andy Schleck y el vídeo posterior de Contador sentimos exactamente lo mismo que viendo a Valverde hablar, Landa masajeando a Nairo y éste con una sonrisa de azafata.

En fin, que en el Tour todo cabe, y todo pasa, y si Sagan se hizo viral por firmar un libro en el Tourmalet, en Movistar han querido que un vídeo «calme» los ánimos de la masa…

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El recorrido del Tour: nunca llueve a gusto de todos

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Tour 2020 JoanSeguidor
Tuvalum

A vueltas con el recorrido del Tour, son los corredores quienes lo pueden hacer bueno o malo

Lo cierto, si lo pensamos ahora, cualquier presentación del recorrido del Tour, o de otra grande, es un evento para quedar con amigos y hacer palomitas.

Es increíble lo que genera el mapa de una gran vuelta y cuánto nos gusta darle vueltas.

Recuerdo hace treinta años, cuando esperábamos en «candeletas» el Ciclismo a Fondo previo al Tour o la Vuelta, para indagar el paso de los corredores, los puertos, las posibles trampas, las odiadas llegadas al sprint… como si fueran etapas que no computaran.

Hoy, el organizador del Tour sabe que con su recorrido va abrir heridas en la gente, generar susceptibilidades entre territorios y contentar o mosquear a los ciclistas.

 

Sobre la presentación del recorrido del Tour este domingo por la noche, en prime time, ya dimos nuestra opinión: es mejor que el de otros años, bastante además, aunque como todo en la vida, mejorable.

Se ha cumplido con una demanda generalizada con las contrarrelojes, a la de treinta del final, le han sumado otra de más de veinte, y sin repechos imposibles ni nada parecido, un ejercicio de precisión suiza entre los grandes especialistas del mundo.

Por otro lado, se lamenta la omisión de grandes puertos y que las jornadas de montaña sean cortas.

Como dijimos es mejorable, sí, pero es lo que hay, es una vuelta a la tradición, aún a mitad de camino, pero vuelta, una admisión por parte de los organizadores que lo de estos años ha sido en un 90% infumable.

Ediciones del Tour cuyo recorrido ha sido más bonito en la disputa de etapas que en la pugna por la general.

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Dicho todo esto, cuando nos empachamos de recorridos, de posibilidades, de variantes que se pueden realizar, omitimos el lado humano de la carrera: los ciclistas.

Y es que, señores, podemos estar aquí debatiendo de lo humano y divino de Tignes, Tourmalet o Portet, que si los ciclistas neutralizan la cosa, poco o nada veremos.

Y ese es el problema del Tour, una carrera en la que todos llegan tan bien y con tanto que ganar y perder que el bloqueo se impone.

Llevamos años de Galibier, Izoard, Tourmalet y Aubisque subidos a trenes imposibles de descarrilar, dando una imagen tan engañosa de la realidad que algún incauto ha dicho, con sus santos huevos, que un cicloturista podría ir ahí metido y aguantar a los pros.

 

La gente se queja de ocho posibles llegadas al sprint en el recorrido del Tour, del kilometraje de las grandes etapas de montaña, del llano que precede a la traca final de las jornadas pirenaicas… pero no piensa que, por ejemplo, parte de las mejores etapas de los tiempos recientes se han producido en parajes como la Bretaña, punto de partida de esta edición, donde el viento y los cambios de sentido son perfectos para destrozar pelotones y abrir distancias siderales.

La gente se olvida que la liebre salta en el lugar menos pensado, y que la organización puede meter más de 5000 metros en una etapa que si Jumbo pone sus galgos mirad lo que pasó en el Col de la Loze, hasta muy al final todos juntos y diferencias limitadas.

Al menos tenemos la seguridad que la primera crono abrirá primeras brechas y a la segunda  habrá que llegar con deberes hechos.

Valoremos ese avance, como algo positivo, por que lo es, y esperemos que los corredores den luz a un recorrido que como todos está en manos de ellos.

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Recorrido del Tour 2021, el guiño que estábamos esperando

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Tuvalum

Más cronos y encadenados montañosos en el recorrido del Tour 2021

A veces, los que somos muy de una cosa, corremos el riesgo de ser insoportables y dogmáticos, hecho que ocurre mucho en ciclismo y en especial con los recorridos que miramos con lupa, como el del Tour 2021 en este caso, exigiendo trazos sobre el mapa que creamos respetan la tradición.

Pero ¿qué es tradición en ciclismo?

Es seguir con lo que te ha hecho grande, potenciarlo y mostrarlo orgulloso, en el caso del ciclismo, de las grandes vueltas, entendemos por tradición una forma de hacer que ponga al Tour 2021 frente al espejo y se reconoce.

Eso sucede, y es un paso adelante.

 

Tras varias ediciones deambulando, que les habrán sido rentables en captar nuevos públicos, otra cosa es que sean fieles, creemos que el Tour da un paso atrás en el tiempo y se arma de un recorrido que en este 2021, esperemos que para entonces con cierta normalidad, bebe de esos valores que creemos inherentes a una gran vuelta.

Por ejemplo, el fondo, con la presencia de alguna etapa que supera los 200 kilómetros, un hecho que se potencia en una en especial, con final en alto, que se irá hasta casi los 250, un hito en el ciclismo moderno.

Es cierto que las grandes etapas de montaña siguen patrones de distancia similares, pero ello no nos quita de admitir que hay más kilómetros en general, al menos en apariencia.

Queda otro rasgo que nos gusta, el Tour 2021 mete dos cronos individuales en su recorrido, otro hito, un hitazo, que habla de justicia y equilibrio.

Nairo, Landa, Bardet, Pinot y toda esa generación al asalto de los cielos de París lo van a tener muy complicado, los Tours a los que optaron les daban chance, esta vez pesan dos cronos ante los fenómenos que crecen, más los especialistas sempiternos como Dumoulin o Roglic, sin saber qué será de Froome.

La lacerante dejadez de la organización frente al noble ejercicio de la lucha contra el reloj tiene un ¿paréntesis?

Que venga una hornada con Pogacar, Evenepoel y Ganna merece el premio a una disciplina que en el Tour 2021 tiene dos brochazos de 27 y 31 kilómetros en primera y tercera semana, en vísperas de llegar a París.

Premio.

Cruz 400×400

 

Y luego la montaña, que es montaña de verdad, que no se reparte por maratonianas etapas, pero que implica grandes cumbres y encadenaros que pondrán el foco sobre los equipos y lo que quieran hacer.

El pliego alpino no hollará las grandes cimas, pero le dará otra oportunidad a Tignes, descartada por el aguacero el día que Bernal se vistió de amarillo, tras Saisies y Roseland.

Eso tras un entremés que nos suena, la dupla Romme-Colombiére camino de Le Grand Bornard, allí donde Contador sacó los colores a Kloden y la mala hostia de Bruyneel.

 

Entre macizos una etapa que hemos de admitir nos pone, y mucho, por que se programa justo a mitad de carrera una doble ascensión al Mont Ventoux, una idea que nos entusiasma en un bucle de 200 kilómetros y el último paso por el monte pelado a veinte kilómetros largos de meta.

Eros Poli tendrá sucesor.

Una puesta a punto de la bicicleta en cinco pasos

Luego unos Pirineos que vienen con su sabor de siempre, primero llegando a Andorra, a la capital, tras descenso, y luego con dos encadenados que identifican la tradición de la cordillera en la historia del Tour.

Primero Peyresourde, Val Louron y Portet, allí en los confines donde dominó Nairo Quintana, luego Tourmalet-Luz Ardiden, una dupla de manual que otras veces venía quizá con Aspin, pero que suena bien.

En fin, que el Tour 2021 pone un recorrido que cumple con lo que se le supone a la mejor carrera del mundo, seguimos lejos de los kilometrajes contrarreloj de hace un cuarto de siglo y muchos símbolos quedan en la cuneta, pero la música que suena nos gusta, nos recuerda que, alguien ahí dentro, se ha percatado que más de cien años de historia no se pueden omitir por las modas.

Otra cosa es cómo estarán las cosas el próximo verano e hilando más fino qué querrán hacer los corredores, por que los superequipos que tantos disgustos nos dan algunas tardes ya están maquinando cómo hacer suya a mejor carrera del mundo.

 

 

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Ciclismo de carretera

Ocho corredores que explican el Tour 2020

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Tour 2020
Tuvalum

 

En el ocho del Tour 2020 vemos un revolcón importante de nombres

Hay un pelotón de ocho ciclistas que hemos escogido de entre todos los que han corrido el Tour 2020 que creo explican lo que ha sido una edición muy singular.

El primer Tour en septiembre ha sido un milagro en lo social, que haya podido llegar hasta París, pero también la renovada fotografía de un ciclismo que muda de nombres, permuta protagonistas.

Así vemos que si el podio es inédito, en este ocho, apreciamos nombres que nunca habían asomado a la ventana del Tour, la vida cambia, el ciclismo con ella…

Ciclismo en Gran Canaria, la ruta blanca por Fataga

Empezamos por Caleb Ewan, uno de los dos de esta lista que no es un extraño, el velocista de videojuego, que corre y esquiva rivales con el golpe final más demoledor que existe en el mercado de la velocidad, un nicho algo menoscabado por el ciclismo moderno.

En unas ediciones en las que las llegadas al sprint no son tan abundantes como antaño, Ewan lleva cinco etapas en dos ediciones, argumentando con resultados los motivos que le llevaron a dejar el Mitchelton hace un año y medio.

 

 

Proseguimos por otro doble ganador de etapa, y el verde, Sam Bennett, un velocista que ha corrido a cara perro buena parte de la prueba merced al acoso de Peter Sagan por su maillot de la regularidad.

Bennett se ha tenido que comer salidas a cuchillo, tener que entrar en fugas con el mentado Sagan y Trentin para evitar perder puntos… todo para culminar París con un triunfo.

La emotividad que le puso a su primera victoria en el Tour fue para recordar, luego en París su éxito ha sido por partida doble, el espejo de un trabajo extraordinario.

Tanto como el de su compañero Julian Alaphilippe, que ha sabido reinterpretarse en condición de animador de lujo, olvidándose de ese sueño que veíamos imposible para él, la general del Tour, y basándose en una presencia casi constante en carrera, presencia que además no es estéril, pues se llevó una etapa y varios días de un amarillo que perdió por desconocer el reglamento.

En esa línea Wout Van Aert se impone como uno de los corredores más valiosos del pelotón.

Es el ciclista multiherramienta que surge en el seno del equipo más potente, capaz de hacerlo todo y todo bien, y cuando decimos todo hablamos de marcar un paso matador subiendo, portar bidones a los líderes, ganar sprints y ser capo contra el reloj.

De locos…

Cruz 400×400

 

Proseguimos por la línea dura, y vemos los estandartes de ese magnífico bloque que es el Sunweb.

Por un lado Kragh Andersen, un prodigio de rodar en solitario, recordad que ya ha ganado cronos del nivel de París-Niza y clásicas otrora prestigiosas, París-Tours, pero también leyendo la carrera, saltando en pleno descontrol de Lyon y dejando atrás un grupo de ilustres en la jornada previa a la crono.

Marc Hirschi

Luego Marc Hirschi, el bichito que nos entró por los ojos en Niza e insistió e insistió hasta ganar su etapa, no sin estar perennemente delante, marcando clase, rodando como los ángeles, subiendo compacto y metiendo medio en los descenso.

Si Hirschi ha sido parte del paisaje, no le ha ido a la zaga Lennard Kämna, completísimo alemán, que venía precedido del éxito del Dauphiné.

Lo suyo también ha sido buscar el triunfo que Daniel Martínez le robó en una soberbia llegada al Puy Mary, una escena que no le amilanó para seguir en el filo: su nombre habla por esa generación que ha venido a tomar las riendas del Tour, una generación en la que está el citado Hirschi, como Daniel Martínez, como posiblemente Higuita o el propio Pogacar, pero también un ecuatoriano que ha roto su techo de cristal.

michal Kwiatkowski Tour

Por que el final de Tour de Richard Carapaz  es de traca, con tres fugas seguidas que al final le han valido más reconocimiento que resultados: cedió la victoria a Kawiatkowski y el «polka jersey» a Pogacar.

Sin embargo la actitud de La Loze, delante hasta muy al final, eso es lo que seguro persistirá en el futuro para corroborar que este Tour 2020 ha sido un revolcón en nombres y perspectivas, en manos de estos está lo que ha de venir.

Imagen: ©Tim De Waele / Getty Images

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Tadej Pogacar

«Lo mejor es que Pogacar tiene margen» Matxin

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Pogacar Matxin JoanSeguidor
Tuvalum

 

El relato de Matxin de cómo Pogacar ganó el Tour de Francia 2020

En las imágenes posteriores a la crono de La Planche des Belles Filles, las imágenes de Matxin zarandeando, casi acosando, a Tadej Pogacar ponían brillo a un triunfo que no es cualquier cosa, acababa de sentenciar un Tour de Francia.

Así las cosas tenemos a Matxin al otro lado de la línea…

Muy buenas Josean, ¿qué tal se duerme en días como estos?

«Con este cansancio, muy bien, tampoco soy de darle muchas vueltas a las cosas en la cama»

¿Qué tal es Pogacar para Matxin en lo personal?

«Un tipo muy normal, educado, que sabe escuchar y entender lo que necesita el equipo«

¿Y en lo profesional?

«Excelente, aunque tiene cosas de la edad. A veces no es tan estricto con la comida como lo son otros, y nos choca. Entiéndeme, come sus hidratos y todo lo necesario, pero a partir de ahí, igual caen unos Doritos o unas chips, cosas que son un capricho pero para nada un desmán en la preparación»

Una de las cosas que nos llamó la atención es cuando ganó Algarve el año pasado con esos mofletes…

«Es que tiene margen, también en este sentido. En esa carrera que dices no estaba definido y mira lo que hizo. Yo le conozco desde febrero de 2017 y entonces era una persona de constitución normal. Sus piernas eran normales, de hecho en un masaje de este Tour, le vi por primera vez una vena aflorar»

 

¿Puede Matxin decir que Pogacar vino con idea de ganar el Tour desde el principio?

«Eso nadie lo puede decir, al menos de inicio, a sabiendas que no eres el único que compite y que hay rivales muy duros. Hay que ser realista, progresar siempre recordando quién es tu rival»

Visto ahora, la etapa en la que perdió tiempo Pogacar hasta os benefició viendo lo mermado que estuvo el UAE

«No hay que olvidar que perder tiempo nunca es bueno, pero fue un incentivo. Tadej es muy de mi estilo, le gusta atacar y dejarse ver. Sabíamos que podía remontar, mira la Vuelta que hizo el año pasado en la que nunca dejó de explorar sus límites»

¿Por qué se cortó ese día?

«Pinchó un par de kilómetros antes, cuando la caída de Mohoric y Bilbao. Llegó al grupo cuando el corte ya estaba hecho, a partir de ahí ya sabes que corres para perder tiempo, con cuatro o cinco equipos por delante a tope contra ti»

Pirineos, cuando ataca en Peyresourde ¿es con idea de meterse en el podio?

«Desde luego que sí, pero la estrategia no nos salió bien del todo, pues Formolo debía pillar escapada, esperarle y tirar con él hasta meta. Se llevó cuarenta segundos, pero podían haber sido más, aunque también al revés, si los demás ven que Formolo está ahí, quizá no le habrían dejado. No es sencillo»

Roglic ahí pareció correr con el freno de mano o es que no tenía más

«Eso deberías preguntárselo a él»

Ya, pero ¿qué percepción merodeaba vuestro coche?

«Que Roglic intentaba controlarlo todo y mucho, minimizando cualquier riesgo de ceder tiempo. Hemos de pensar que con la crono al final, él también estaba confiado, es un especialista, de haber sabido que se iba a hundir de esa manera, habría sido más agresivo» 

Nos dice Manolo Saiz que «no puedes defender nada sin atacar antes» ¿qué impresión te causa el Tour de Jumbo?

«Han ejercido un control excepcional y lo han logrado. Han sido el mejor equipo del Tour, hay que felicitarles»

Pero no han ganado…

«Ya, visto ahora quizá habría cambiado algunas cosas de la estrategia, pensaron que era suficiente superar al Ineos y luego mimetizar su patrón, se fijaron mucho en ellos. Es que han ganado siete Tours en ocho años. Eso les dio para dominar el Tour de l´ Ain, el Dauphiné… pero el Tour es otra cosa»

Algunos pensamos que tras el Col de la Loze Pogacar no podía optar al Tour…

«Puede ser, pero hay que tener en cuenta que esa etapa para Tadej es la primera de su carrera de esas características, con puertos de 2000 metros y varias horas de ascensión. Roglic fue quince segundos mejor, pero salió vivo»

¿Cómo preparasteis la crono final?

«Dos meses y medio antes fue un grupo del equipo con masajistas, técnicos y mecánicos. No hicimos nada estratosféricamente diferente al resto, pero lo controlamos absolutamente todo»

DT Swiss: la rueda mejora la experiencia sobre la bicicleta

¿Como qué?

«Desde los vatios a mover, a la actitud, cada curva y los desarrollos. Ensayamos el cambio de bicicleta, la primera llevaba un 58 y las bielas más aerodinámicas del mercado, la segunda las más ligeras y un plato único…»

Eso es ir muy convencido para el amarillo…

«No podemos ocultar que era un objetivo que veíamos realizable, esa era la idea ganar: pero no dependía sólo de nosotros, había otras cuestiones, Pogacar debía tener una superprestación y Roglic no estar en su mejor día«

Se dio todo…

«Ya lo viste»

Cruz 400×400

 

Ahora viene lo difícil… mantenerse

«Los ciclos no son eternos, eso está claro. Tenemos el ejemplo de Bernal, el año pasado todos hablaban de su época y su dominio y mira cómo le ha ido este Tour»

A parte de Pogacar, quiero leer un par de comentarios de Matxin sobre dos nombres, el primero es Fabio Aru

«Sabíamos que no estaba en los parámetros de ganador del Tour, pero sí en los mejores números de los últimos tres años. No fue grato verle retirarse, lo tengo que decir así pues debo defender al grupo y no permitir que la individualidad pase por encima del resto. Necesitábamos a Fabio Aru en el equipo, es sencillo, y lo que habíamos apreciado de él no era malo, al contrario, mira lo competitivo que estuvo en Ventoux y Ain»

El otro es David de la Cruz

«Chapeau, olé sus huevos. Es su mejor versión de siempre, y mira que hace tiempo que lo conozco. Aguantó los peores días en el grupo de velocistas con su fisura de sacro, y estuvo hasta el final con nosotros, haciendo una gran carrera junto a Pogacar. Llegó a aguantar en el top 6 del Col de la Loze»

Ahora que Matxin gana el Tour con Pogacar, vuelven a aflorar los recuerdos a tu pasado con Riccó, Cobo y cia…

«Es mi historia, es lo que he pasado, no puedo obviarlo , pero ahora me debo a UAE. Al final son opiniones y las respeto y cada uno cree tener la razón, en cada opinión. Prefiero dedicar esas energías a gente que me felicita y se alegra, sinceramente»

Imagen: FB UAE Team Emirates

 

 

 

 

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Ciclistas

El ciclismo español en el Tour, ni tan mal

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Ciclismo español
Tuvalum

 

El ciclismo español no ha salido tan mal parado del Tour 2020

El desierto que vaticinamos los agoreros y los no agoreros para el ciclismo español en el Tour llega por fascículos, poco a poco, pero con pruebas fehacientes que en este lado de los Pirineos el talento sigue emergiendo.

Es obvio que los años de cuatro y cinco etapas en el zurrón, uno más en el podio junto a dos o tres en el top ten, todo eso ha pasado y no será fácil volver a verlo, no por que en España los caladeros estén secos, y sí por que estamos en un pelotón más internacional, con muchos más actores y países y una liga, el World Tour, que es un club privado en el que, hoy por hoy, sólo hay una escuadra española, el Movistar.

Para que os hagáis una idea, italianos no hay ni uno.

El ciclismo español ha cerrado un nuevo Tour sin victorias de etapa, dos años y pico ya de la victoria de Omar Fraile en el aeródromo de Mende, para la anterior cabría irse a 2016, Ion Izagirre en Morzine, aquella jornada remojada y un descenso tétrico del Joux Plan.

Esta vez no han habido etapas españolas, curiosamente tampoco italianas…

 

 

Cuarto ha finalizado Mikel Landa, en una historia de esas dignas del «landismo» que él quizá no promueva de forma voluntaria, pero de la que acaba tomando papel principal cada vez que se pone un dorsal en una grande.

Una cuarta plaza que iguala lo mejor de su carrera, la de 2017, siendo, y eso es así, el único corredor que propuso algo de lejos y con enjundia.

Se derrumbó en el Col de la Loze justo cuando se quedó sin gregarios y no tuvo para continuar lo que iniciaron sus compañeros, en esa historia le cayeron buenos palos, pero ciertamente poco se puede hacer si las piernas se niegan.

Otra cosa es el corte de la previa de los Pirineos, y mira que estaba advertido: había cumplido sin problema las primeras etapas, esas que le suponen un lastre en la montaña y se cortó justo en la víspera de la montaña.

Cabe decir que ni habiéndose mantenido ahí delante hubiera sacado a Richie Porte del podio

Sin embargo su final de carrera ha sido muy digno, se rehizo al día siguiente del palo de la Loze, fue otra vez el único que sacó el látigo entre los mejores y de lejos, no le salió del todo bien, no pudo distanciar a Porte, tras el pinchazo, pero dio la medida de lo que quiere la gente de él, y no es otra cosa que proponer algo diferente en un Tour en el que salvo él, y el talento desbocado de Pogacar, nadie ha osado rebelarse contra el dominio estéril del Jumbo.

La contarreloj final de Mikel Landa estuvo en su repertorio de buenas cronos, como aquella del Giro 2016, justo antes de abandonar, ahondando en ese perfil quijotesco que ya siempre le acompañará.

Y es que como he leído, Mikel Landa posiblemente nunca gane una grande, quizá no pise otro podio, pero es él lo que atrae y ha generado esa religión no oficial llamada landismo.

Cruz 400×400

 

Un puesto por debajo, Enric Mas se ha mantenido en la vieja estrategia de los mentores de Movistar de que el corredor se hace poco a poco, paulatinamente, sin estrés.

A Enric Mas hay que alabarle muchas cosas, es un concienzudo trabajador, una hormiguita, que sabe que superando los malos momentos podrá acabar emergiendo, su fondo se impone con los días y creo que es una baza muy respetable para el ciclismo español en el Tour.

Ahora bien, como me decían esta mañana, «sólo se le ha visto 300 metros por delante del grupo de los mejores«.

Es en definitiva una forma de hacer, un pensamiento que treinta años después sigue intacto.

Mientras estrellas fulgurantes como Erik Breukink, Laurent Fignon, Greg Lemond y otros explotaban muy jóvenes en los ochenta, en el entonces Reynolds miraban a la década siguiente para apostar por Miguel Indurain.

Una puesta a punto de la bicicleta en cinco pasos

Hoy en tiempos de Pogacar, Evenepoel y Bernal, piensan que Enric Mas merece más tiempo: son formas de hacer, veremos en qué queda.

El equipo azul fue el mejor bloque del Tour, no sé cuántos llevan de este premio, pero queda la sensación de que se lo llevan por que son ellos los únicos que se lo toman como objetivo.

Marc Soler tuvo sus momentos y Carlos Verona ha dado un paso adelante muy importante, no verles en más fugas duele, como a Valverde, pero esa definitivamente no es su guerra.

La carrera ha tenido cuota para otros españoles, Pello Bilbao, muy presente para ayudar a Landa, Gorza Izagirre, en alguna escapada, como Jesús Herrada, uno de esos que buscar una etapa sin fortuna.

Las caídas se llevaron a Ion Izagirre y casi a David de la Cruz, quien penó durante etapas para al final estar entre los mejores en el Col de la Loze y la Planche des Belles Filles y ver a su compañero ganar un Tour a punto de cumplir los 22 años.

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Jumbo en el Tour, no puedes defender lo que no tienes ganado

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jumbo Visma Tour
Tuvalum

 

Jumbo planteó un Tour a la defensiva sin haber planteado un primer ataque

A vueltas con la estrategia del Jumbo en el Tour, lo cierto es que pasada la ola, pudiendo ver el cielo, la sensación que queda es haber pagado la fiesta para no irse con la reina de la misma.

No le gusta a Manolo Saiz, al otro lado del hilo, esa comparación: «Creo que ha hecho un trabajo extraordinario, excelente, y merecían la recompensa que perseguían pero…»

Pero perdieron de vista al rival que crecía en medio del grupo: «No puedes defender un Tour sin haber atacado antes, eso que dicen de la mejor defensa es un buen ataque. Jumbo siempre ha dicho que a Sky le valía esta estrategia, pero no es cierto, los ingleses daban muy duro en la primera etapa de montaña y luego a gestionar la ventaja«.

Salvo por el corte previo a los Pirineos, Tadej Pogacar nunca estuvo más allá del minuto, es más «el top 8 ha estado en un pañuelo casi hasta el final, todo muy justo para querer ganar el Tour sin buscar hacer daño. No sé si se han creído muy superiores, pero lo cierto es que no les ha valido«.

 

 

Manolo Saiz admite que veía venir a Pogacar, cosa que Jumbo no ha percibido en este Tour.

«Claro que lo veía, y en grupos de wasap o con otros directores lo comentaba. Le daba de inicio que podía recuperarle 45 segundos a Roglic en esa crono, incluso siendo éste un excelente contrarrelojista«.

45 segundos ¿de dónde sacas esa ventaja?

«Es un cálculo de segundo y medio por kilómetro, algo factible, más cuando ya lo había demostrado en el nacional esloveno. Tadej Pogacar es un cuerpo joven cuya mejor virtud no es el ataque, y sí la recuperación, esa es la clave. Pogacar recupera muy bien, como le sucedía a Alberto Contador en sus inicios. Y no pueden decir que les pillara de sorpresa cuando acabó la Vuelta del año pasado desmelenado«.

Y es cierto que para apretar a Pogacar, viéndolo hoy, pero anticipándolo en los Pirineos, quizá Jumbo debería haber jugado una segunda baza, por ejemplo la de Tom Dumoulin antes de sacrificarla por un Roglic que no abría hueco: «Nunca he entendido jugarlo todo a Roglic, cuando Dumoulin podría haber descargado de mucho trabajo al equipo filtrándose en fugas, es que no lo han intentado y el UAE de Pogacar, un equipo muy mermado, no ha tenido que trabajar nada«.

La combinación de Cruz para tu portabicicletas

¿Por qué no atacó Roglic más veces en el Peyresourde?

«Roglic parece que siempre está midiendo, ahí realizó un ataque y luego Pogacar se fue. No ha buscado sentenciar cuando parecía que lo tenía en la mano, es posible que en esos momentos perdiera el Tour de Francia»

Sobre todo por que el Jumbo se dedicó a plantear el Tour a la defensiva: «Lo hicieron con un ciclista a menos de un minuto y una contrarreloj por disputar. Se conformaron con que Roglic atacara a 300 metros de cada etapa, de cara a meta«.

Es curioso, durante la primera mitad de Tour cundió la idea que Jumbo estaba perdonando a Bernal, pero lo que estaba haciendo es dar alas a Pogacar.

Cruz 400×400

 

Ese ritmo demoledor, «innecesariamente rápido» dijo Valverde, fue el que «ellos consideraron bueno para sus intereses, pero sin querer rematar ningún día es complicado hacerlo efectivo«.

En todo caso nada que reprochar a Roglic quien «ha hecho lo que creyó oportuno, aunque no le fuera suficiente. Es un ciclista que parece frío dentro y fuera de la carrera, en ella siempre tiene ir concentrado al 100%. Ahora le viene el momento de gestionar un palo enorme, ha vuelto a perder una grande para la que parecía el gran favorito, como en el Giro del año pasado. Veremos el futuro, no creo que Jumbo tenga problemas en apostar por él otra vez, incluso con corredores similares. En un equipo se apuesta por la baza más fuerte, en el ONCE ciclistas como Breukink, Mauri y Bruyneel demostraron que siendo estrellas pueden trabajar para otros«.

Jumbo ha muerto con su receta, dejando escapadas desde el kilómetro uno unos días, sin querer filtrar nunca a nadie que inquietara a sus rivales «espero que hay tomado nota para el futuro, pero en m opinión, si ese fue su plan, no tienen nada que reprocharse«.

Imagen: FB de Jumbo Visma

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Ciclistas

El Tour que nunca imaginamos para Richie Porte

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Richie Porte Tour JoanSeguidor
Tuvalum

 

Richie Porte demuestra que nunca es tarde para un podio en el Tour

Cuando vemos a Richie Porte en el podio del Tour de Francia miramos atrás, las veces que él contribuyó para que Froome se proclamara ganador, posiblemente hablemos del mejor gregario que haya tenido el inglés, aquel accidente contra la moto del Ventoux cuando iba con los mejores, la caída bajando, el tortazo en ruta hacia Roubaix…

El de Richie Porte es un podio merecidísimo por que nunca dejó de creer, no desistió, corrió y corrió hasta el tercer peldaño de un cajón que hace dos años ocupó su querido Chris Froome.

 

 

Sinceramente, éramos de los que no dábamos un duro por Richie Porte en este Tour, y no de ahora, hace tiempo que pensábamos que su mejor carrera en Francia nunca tendría lugar.

Hace menos de un año pensábamos esto de él

El australiano fue un corredor que desde bien joven, recuerdo el Giro de 2010, marcó una senda que parecía condenada a acabar en lo alto del podio en París.

Porte trabajó muy bien para Brad Wiggins y Chris Froome, aprendió el oficio de líder desde dentro, «inside the job», sabiendo de los matices de llevar algo tan pesado como el maillot amarillo.

Sin embargo proyectar su intimidatoria en lo individual nunca se le ha dado.

Desde aquel famoso Giro en el que sale sancionado por el cambio de rueda con Simon Clarke, a los cartuchos quemados en el Tour de Francia.

Equator: ruedas de carbono directas de fábrica

Richie Porte llegó a ser quinto en el Tour de 2016, su mejor año, aunque acabara estrellado contra una moto por el colapso del Ventoux.

Aquello fue un presagio de que siempre le pasaría algo en su gran objetivo: la caída al año siguiente que destapó importantes carencias en los descensos, otra caída, esta vez camino de Roubaix…

Siempre le pasaba algo hasta que en 2019 se ha visto que, sencillamente no va, no tiene el Tour en su radar y esa condición de favorito sin corona que se granjeó nunca llegó a buen puerto.

Cruz 400×400

 

Pero Richie le ha dado la vuelta, en una edición que nos recordó mucho ediciones pasadas, como el día que perdió el minuto largo que desplazó a Pogacar y Landa, curiosamente los corredores que, junto al australiano, han rodeado a Roglic en la general.

Richie Porte pasó los Pirineos en segundo nivel, pero muy cerca de los mejores para crecer en la segunda mitad.

Dejó atrás los fantasmas del pasado, el gafe eterno que nunca parecía soltarle y voló en los Alpes, estuvo efectivo, superando sus miedos en el descenso, siempre con los mejores y saliendo vivo de los dos momentos en los que la balanza habría pintado a la contra en otros años.

En el Col de la Loze mantuvo el tipo y contuvo los daños frente a López mientras que en Glières salió vivo de un pinchazo que despertó todas las alarmas, todos pensamos que ya estaba Porte lidiando con su eterna mala suerte.

Pero salió vivo, sí con ayuda puntual de algunos Jumbo, pero creyendo él solo, antes que nadie y llegando a la rueda de Landa, Mas y López para ganarles el podio por la mano en la crono final.

Un podio que le sabe a gloria, sólo hay que verle emocionado hablando de él, y que nos demuestra que los buenos siempre vuelven.

Una historia a la que podría agarrarse el mismísimo Roglic.

Imagen: FB Trek-Segafredo

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