Noticias de ciclismo
Público: al ciclista del Tour se le anima, ni se le chilla ni se le toca
Otra vez el público con su irresponsabilidad podría tener la llave sobre la suerte del Tour
Ayer en la primera toma de contacto con uno de los macizos característicos del Tour, los Vosgos, ya vimos florecer los primeros idiotas e la cuneta.
Como las flores en primavera, en las cuentas crece de todo, desde el menos ducho al más entendido, todos con idea de disfrutar del deporte más bello del mundo, aunque por medio una colección de retrasados que habla muy mal del ambiente que se da cita en los márgenes de la ruta.
Y así el letón Tom Skujins tuvo que abroncar a un aficionado que con una escapada kilométrica en las patas en un ambiente caldeado y terreno pestoso no tuvo otra cosa que hacer, que chillarle y correr en paralelo…
Dear fans, please dont run alongside us. You are endangering people around you https://t.co/MVnCS8FUL9
— Toms Skujiņš (@Tomashuuns) July 10, 2019
La situación del ciclista del Trek no llegó a las apreturas del año pasado en Alpe d´Huez por ejemplo, cuando Nibali fue al suelo, los corredores pasaron por nubes de bengalas y Kruijswijk fue magreado.
Tampoco se vio el bochornoso episodio de Miguel Angel López, apeado por un tío de la bicicleta.
Por cierto, no hemos vuelto a saber de si al colombiano le puede caer o no una sanción, esperemos que no, por mucho que no sea la mejor imagen esta gente va con el gancho y no merece trabajar en medio de auténticos subnormales.
¿Qué hay de rebajas en Santa Fixie?
Porque es lo que son, y curiosamente, se acostumbran a arremolinar en las cunetas del Tour, el mes de julio, el de vacaciones de Francia y media Europa, atrayendo todo tipo de gente y pelaje.
De esta guisa, el Tour entra en la primera llegada en alto, la Planche des Belles Filles, subida estrecha y muy dura, con la sensación de que algún idiota correrá al lado del ciclista, le chillará, le tocará, le arrojará agua, buscará tiro de cámara disfrazado de fantoche…
Una colección de escenas e imágenes que no hacen honor al esfuerzo y entrega de esta gente, de lo mucho que hay detrás, de lo que exponen en ese momento y del dinero que muchos mecenas ponen sobre la mesa esperando ser tratados como merecen.
Si una cosa tenía el Tour no hace tanto, es que cada fin de semana teníamos ración de montaña, buenos entremeses para pasar mejor las tardes de sábado y domingo, mientras la familia hacía tiempo para ir en la playa.
Conoce las colecciones de Endura
Este año volvemos a tener montaña en fin de semana, pero hubo un tiempo en que las llegadas más emblemáticas no se dejaban para días de cada día.
Pirineos, Alpes, Mont Ventoux eran terrenos abonados al fin de semana, pasando lo que muchas veces hemos visto que ha pasado, que se ha llegado casi al colapso.
La llegada al Ventoux de hace tres años no fue en fin de semana, pero el recorte de la subida, por las condiciones del viento, provocaron que Froome, Porte y Mollema acabaran estampados contra el público.
Este año, veremos llegadas de Macizo Central en un fin de semana, Pirineos el siguiente y Alpes el final.
La locura que se puede desatar puede ser tal que la organización quizá repiense volver a la fórmula de contar con las llegadas más duras de lunes a viernes.
Porque ver una carrera es bonito, tomar fotos, hacerse selfies, mola, pone cachondo, pero si el espectáculo no puede fluir, acabarán poniendo jaulas en las cuestas.
Y entonces el público dirá que no tiene acceso a las estrellas, que el ciclismo es frío, distante y que no cuida su gente.






