Ciclismo
Sobre el debut y abandono de Aleix Espargaró
Pocas veces se ha hablado del Tour de Austria como con Aleix Espargaró
Paralelamente a esta primera semana del Tour de Francia, se produjo en Austria uno de los acontecimientos más singulares de la temporada: el debut de Aleix Espargaró en una carrera ciclista profesional, concretamente en el Tour de Austria, una prueba que, en otras circunstancias, podría ser una auténtica joya dada la belleza del país, pero que pasa completamente desapercibida en el calendario ciclista.
Esto se debe tanto a la escasa tradición del país en este deporte como a su coincidencia con el gran Tour de Francia.
En cuanto al debut de Espargaró, lo cierto es que ha estado dentro de lo esperable.
He leído sus reflexiones en Instagram, porque no tengo otro canal: hace ya tiempo que no responde mensajes, en concreto desde que expresamos sin insultos ni hipérboles nuestra opinión sobre su fichaje por Trek.
Y, sinceramente, me gusta lo que leo.
Por un lado, está orgulloso de haber debutado, y es cierto que hacerlo ya implica que tenía las condiciones necesarias para que su equipo le inscribiera en una carrera de ese nivel.
Ya lo sé: no es un chaval, ha aprendido sobre la marcha y ha tenido que empezar desde cero en el pelotón.
Pero si ha estado ahí, entiendo que Trek ha confirmado y corroborado que podía competir.
Y lo ha hecho de la mejor manera posible: lejos de los mejores —como era lógico— y, finalmente, abandonando.
Me gusta especialmente la reflexión del propio expiloto, reconociendo que su fichaje también tenía un componente de marketing.
Negarlo sería negar lo que todos veíamos.
Aunque le molestara que algunos opináramos así hace meses, admitirlo ahora le honra.
Lo que no entiendo, ni compartiré jamás, es la pandilla de haters que le siguen.
Gente que se alegra de que abandone la carrera con un tendón del dedo pulgar roto… eso no tiene otro nombre que malnacidos.
Desearle eso a cualquiera, por muy mal que te caiga, en algo que no deja de ser un pasatiempo como el ciclismo, solo demuestra lo básicas que son algunas vidas, cargadas de rencor y odio, sentimientos que por desgracia crecen cada día más entre nosotros.
Lo siento, pero es así.
Así lo explico y así lo siento. No tiene más recorrido, aunque me habría gustado al menos poder verlo competir un poco más.
Ha tenido la oportunidad de vivir desde dentro la experiencia del ciclismo profesional. No sé si volverá a correr, sinceramente tampoco me preocupa en exceso, pero ha conseguido algo que muchos, quizás desde una posición más acomodada, ni se habrían planteado.
Y lo digo yo, que me tomo la bicicleta como un auténtico pasatiempo: para salir a rodar, sumar kilómetros, comer sin remordimientos y, en definitiva, disfrutar un poco de lo que me rodea.
Porque, al final, de eso se trata: de intentar saber cuál es tu sitio, disfrutarlo y luchar por él.
A cualquiera de nosotros no se nos habría pasado por la cabeza dar el paso que ha dado Aleix Espargaró. Él sí quiso darlo y hubo quien apostó por él.
Bravo.
Lo que no se puede negar es que con su fichaje Trek ha conseguido un plus publicitario que, de otra forma, dudo que hubiese logrado. Y eso ya nadie se lo quita.
Además, esto no ha impedido que el equipo compitiera a la perfección en el Giro de Italia ni que esté dando la cara en el Tour de Francia, luchando por una victoria de etapa.
Sí, es cierto que el debut de Espargaró en Austria ha opacado en parte el gran papel de Héctor Álvarez, pero eso no lo elige ni Espargaró ni Héctor.
Es el sistema.
Ese sistema que todos alimentamos y que, de una forma u otra, consideramos justo porque formamos parte de él.







