Primoz Roglic
Itzulia: Es imposible no querer a Primoz Roglic
La Itzulia que gana Roglic desmonta todos los tópicos que le persiguen
Cuando los Astana quisieron liar no sé qué en el inicio del descenso de Gorla, Primoz Roglic empezó a decantar la Itzulia 2021.
Empezaba en ese momento, un carrerón, una persecución mortal de casi 70 kilómetros que ha destapado toda la grandeza de Roglic, al tiempo que desmontando los grandes tópicos que injustamente le acompañan.
Primoz Roglic es un corredorazo, un ciclista mayúsculo que en esta Itzulia ha sacado los colores a quienes le acusan de “pancartero” o conservador
Es un ciclista que hace lo que tiene que hacer en cada momento, lo que necesita y lo ajustado a la realidad que debe afrontar.
Su salto dibuja además este ciclismo en el que cualquier descuido cuenta, cualquier hueco no cerrado a tiempo pesa y acaba enterrando tus opciones.
Que los UAE, que otras veces estuvieron excelsos, se dejaran robar la carrera de esa manera en la coronilla de Gorla, no entraba en los planes.
Pero no os engañéis, esta Itzulia es la de Roglic, no la de Jumbo, que se cobra todas las facturas con su líder esloveno, las facturas y las críticas que, aquí mismo, vertimos sobre ellos en Hondarribia.
Pues algunos sacarán pecho sobre la suerte de los neerlandeses, primero y segundo con Vingegaard, que lo sucedido en Eibar y aledaños no entraba en el esquema, pero podemos decir que, como los caminos del señor, la suerte de Jumbo es inescrutable.
Pierden carreras que tienen sentenciadas y ganan otras en las que coquetean con lo peor que te puede dar el ciclismo.
Cosas del ciclismo, de este ciclismo que cuando se corre a lo grande como ha hecho Roglic hacia Arrate es una delicia plasmada por kilómetros y kilómetros.
La propuesta de Roglic para cerrar la Itzulia pasará a los anales como una de esas grandes pruebas que han puesto el techo a las posibilidades de Tadej Pogacar, una prueba del algodón que pone de relieve que, con estos corredores, la estrategia pasiva del pasado Tour no tiene recorrido.
Hay que arriesgar, hay que moverse, esta generación no espera nada ni a nadie, es una generación en la que las victorias se logran por caminos poco convencionales en este ciclismo super medido por los watios necesarios para que nadie se mueva del gran grupo.
Chapeau por Roglic, por cambiar el registro cuando se necesita, por arriesgar como nadie imaginaba que sabía hacerlo, por regalar las victorias cuando es menester, por romper ese gafe que él, menos que nadie, merece.
Con la segunda Itzulia en el zurrón, Roglic sigue amasando un palmarés que sencillamente le pone en la senda de la leyenda…
Imagen: FB Itzulia



