Connect with us
Leaderboard 1 XX
Leaderboard 2 XX
Leaderboard XX 2 – 2imagen

Síguenos y subscríbete

Como estar informado y participar en sorteos de carreras y productos, NO TE LO PIERDAS!

Ciclismo antiguo

La historia que no escribió Ottavio Bottecchia

Publicado

en

DT – 2022 post

En la figura de Ottavio Bottecchia residen todas las grandezas y miserias del primer ciclismo

Nunca está de más que hagamos mención esta vez del italiano Ottavio Bottecchia, aquel ciclista de más allá de los Alpes que se adjudicó con autoridad el Tour de Francia del año 1924, y repitió la misma gesta al año siguiente, dos hechos de importancia que marcan la categoría de esta atleta del pedal de otros tiempos. El segundo triunfo conseguido en la ronda gala lo alcanzó cuando llevaba cumplidos ya los treinta años. Con anterioridad había estado al servicio del acreditado ciclista francés Henri Pélissier, al que ayudó eficazmente en la victoria de éste precisamente en el año 1923. Bottecchia se clasificaría en segundo lugar, lo cual dio a entender al gran público que se trataba de un ciclista con sólidas posibilidades de éxito. No es nuestro deseo aquí el comentar o hacer eco de lo que fue al detalle su cotizada trayectoria deportiva y sus victorias, que no fueron pocas. Tan sólo deseamos hacer mención a ciertos hechos concernientes a su personalidad, un tanto sugestiva y a la vez un tanto diferente.

Era apropiado aplicar a Bottecchia aquella máxima que nos dice “que nadie es profeta en su tierra. Aunque labró un aceptable historial en el país que le vio nacer, fue alejado de sus fronteras en dónde alcanzó una ostentosa fama como ciclista. En sus duros comienzos, se vio obligado a ganarse la vida como deshollinador y más tarde como albañil, cosa que le resultó más rentable para paliar o aminorar sus necesidades económicas.

Era un corredor completo, escalador y rodador al mismo tiempo. Tenía una faz angulosa que parecía transparentar cierta angustia que escondía en su fuero interno. En el fondo era un ciclista de apariencia misteriosa y un tanto inexpresivo en sus actitudes.

Ottavio Botteccchia, entre la gloria y el misterio

Una muerte terriblemente misteriosa

A la edad de 33 años, concretamente en 1927, se encontró su cuerpo sin vida al borde de una carretera regional ubicada en la provincia italiana de Udine, no lejana a su domicilio. A alguna distancia, se localizó la bicicleta con la que había salido a entrenar. Toda una oscura historia sin síntomas aclaratorios. Nunca se supo, ni se sabrá, si su muerte fue debida a un motivo personal, o bien por identificarse, políticamente hablando, contrario al régimen implantado en aquella época en tierras italianas por el estadista y dictador Benito Mussolini.

Bottecchia, por ejemplo, fue el primer corredor transalpino en vestir la inconfundible camiseta amarilla en el Tour, prenda que ostentó en el curso de seis jornadas, mientras estuvo bajo la tutela y el mando de Henri Pelissier (1923). Lo consiguió antes de que lo lograran aquellos dos inolvidables campeones del pedal apelados Fausto Coppi y Gino Bartali, un dúo inolvidable en la historia del ciclismo mundial. Bottecchia se crió bajo el lema de la necesidad junto a sus otros ocho hermanos. Era natural de un pueblo diminuto y perdido de entre montañas denominado San Martino de Colle Umberto, localizado en la zona del norte de Italia.

En el primer Tour que ganó (1924), vistió la casaca de amarillo desde el primer y al último día. Digno a consignar su triunfo destacado en la 6ª etapa con final en Luchon, con un poco más de un cuarto de hora de ventaja sobre su más inmediato perseguidor, tras cruzar la cadena pirenaica integrada por los puertos del Aubisque, Tourmalet, Aspin y Peyresourde, una verdadera pesadilla para los ciclistas. Fueron, además, 324 kilómetros.

¿Qué cantaba Bottecchia mientras pedaleaba?

Para situarnos en el presente relato hemos de hacer alusión al Tour de Francia del año 1924, que marcó un hito importante en su vida como ciclista. Es un tanto gráfico el relato descriptivo que escribió la pluma del famoso periodista Albert Londres, que quiso exponer en un rotativo francés a propósito de la etapa que finalizó en Luchon.

Escribía: “A pesar de todo lo que sucedía en aquella jornada dantesca, se salvaba de la quema un hombre, el de siempre, al que llamábamos Ottavio Bottecchia, vistiendo su camiseta amarilla que bien lucía. Llevaba tal ventaja sobre los demás participantes que nadie detectaba en dónde se encontraba. Le perseguimos sentados en nuestro automóvil durante una hora, a una velocidad de cincuenta y cinco kilómetros a la hora. Al pasar, acomodado en el vehículo que me llevaba, de vez en cuando apuntaba mi vista al fondo incluso de los barrancos tormentosos que lindábamos. Pero tampoco lo veía (!). Fue más adelante cuando al fin divisé algo que avanzaba: se trataba de la nariz un tanto afilada, muy afilada, que se abría paso cortando el aire. Era Bottecchia, el que seguía inmediatamente a su nariz. Por fin eché el guante al portentoso corredor. Pedaleaba sin sacudidas, regular como el balanceo de un péndulo. Era el único que parecía no hacer un esfuerzo superior a sus fuerzas. Había sacado aquel día dieciséis minutos al segundo, pero esta vez no cantaba su canción predilecta”.

Se ha escrito también que Bottecchia tenía la costumbre de cantar cuando en el pelotón multicolor reinaba la calma. Cantaba en italiano una canción que traducida decía más o menos así: “He visto los ojos más bellos del mundo, pero tan bellos como los tuyos no los he visto nunca todavía”. No sabemos hasta qué punto había que creer en las canciones taranteadas por el bravo ciclista italiano en plena carretera. Solía llevar unas sendas gafas para protegerse de los ardientes rayos de sol que incidían sobre su faz atormentada por el esfuerzo, con un grosor de polvo sobre los dos cristales que protegían sus ojos. No imaginamos que Bottecchia, con aquellos lentes oscuros, pudiera distinguir y admirar, así llanamente, aquellos ojos de las mujeres de la dulce Francia apostadas al borde de la ruta.

Tour de Francia - Ottavio Bottecchia JoanSeguidor

Pinterest

De gregario en el Tour a figura legendaria

Había nacido de una familia muy modesta. La necesidad, y aún sin descubrir en él su alta capacidad física, le llevó al territorio francés para tratar de mejorar su posición económica y social como así fue. Con motivo de la Primera Guerra Mundial ingresó en el ejército alcanzando en muy poco tiempo una meritoria distinción honorífica por la prestación de buenos servicios. Fue condecorado con una medalla de bronce que pudo lucir con cierto orgullo ante sus amistades. A partir de entonces se sintió identificado por el deporte de la bicicleta al formar parte de un escuadrón militar amparado por las dos ruedas. Cabe recalcar que Bottecchia aprendió a pedalear cuando contaba con la edad avanzada de veinte años, un factor realmente chocante.

En el año 1922, al conseguir ciertos éxitos en el mundo de las dos ruedas, fue contratado por el equipo francés Automoto-Hutchinson, que tenía un prestigio muy asentado por obra e impulso de Henri Pelissier, un ciclista de genio y muy popular en su país. Se identificó a Bottecchia como un buen elemento y con cualidades suficientes para colaborar en el equipo galo.

Gran canaria 400×400
Endura 400×400
Cruz 400×400

Pero el corredor italiano a la larga demostró que no valía para ayudar a los demás. Prefería pedalear por su cuenta y riesgo, cosa que le valió tener ciertas enemistades. Tenía el rostro terriblemente curtido por los rigores de la naturaleza. Llamaban la atención sus marcados pliegues que se dibujaban profundamente en su frente. Al ser tan hondas aquellas cicatrices delataban en la imaginación de muchos ciertos vestigios remanentes ante cualquier pelea callejera o a consecuencia de la misma guerra. Su rostro sufriente traducía en cierta manera las embestidas de la vida. Su naturaleza le marcó este rictus en una faz que denotaba estar afligida por los hechos.

La simple visión de cualquier rostro de cualquier persona nos delata más de lo que nos creemos acerca de su vida y de sus circunstancias. El rostro, dicen los expertos en la materia, es el espejo del alma.

Por Gerardo Fuster

Imagen tomada de www.marcatrevigiana.it

INFO

 

 

 

Shimano – Leaderboard 1024×300
Continuar Leyendo
Click para Comentar

Dejar Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Ciclismo antiguo

El amarillo no es un color cualquiera en el ciclismo

Publicado

en

DT – 2022 post

Alguien un día dijo que el amarillo fuera el color del ciclismo

Es aleccionador el recordar los orígenes que tuvo la denominada camiseta de color amarillo para distingue al líder del Tour de Francia, la máxima competición internacional con que cuenta el ciclismo.

Fue necesario que pasaran a la historia una docena de ediciones, las primeras, hasta que un personaje desconocido en el cuadro representativo de la organización de la citada prueba, llamado Alphonse Baugé, un ex campeón de medio fondo, le planteara al director de la carrera, Henri Desgrange, la idea de que el gran público pudiera distinguir de buenas a primeras al que era primero en la clasificación general de la carrera por etapas. Nada mejor que implantar una vestimenta distinta que pudiera ser vislumbrada o distinguida desde lejos, siquiera, aunque fugazmente, en el seno del gran pelotón.

Los aficionados, los espectadores de la contienda que se cuentan a miles y miles al borde de la carretera, desean distinguir, dilucidar con sus propios ojos de una manera un tanto obsesiva en dónde se encuentra el ciclista que luce la casaca amarilla de oro, que identifica al líder de la carrera, todo un símbolo que acapara una merecida popularidad. El vestir este color, una tradición ya lejana, suponía alcanzar un anhelado  honor que atraía con especial énfasis a las gentes; fuera su portador un ciclista  importante o no lo fuera.

El ser el primero en la tabla de una competición de esta índole, automáticamente es algo que siempre se ha bien valorado en su justa medida.

Era necesario, alguien dijo, que la prenda fuera de tonalidad lindando al amarillo real, un amarillo fuerte y un poco oscurecido”. ¿Y por qué motivo se exigía precisamente esta tonalidad? La decisión vino a raíz de que aquel color era el mismo que imperaba en las páginas del periódico fundador del Tour de Francia: el rotativo “L´Auto”.

También se determinó que se estamparan en la misma camiseta y en letras mayúsculas las siglas H.D., al objeto de rendir homenaje al fundador y director de la mencionada carrera por etapas, un hombre todo genio y figura en su época: el histórico protagonista Henri Desgrange.

Esta fórmula, aunque nueva, también fue imitada algo más tarde por los dirigentes organizadores del Giro de Italia. El líder de la carrera transalpina viene vistiendo de tiempo una camiseta de color rosa, al igual que las hojas del periódico fundador: “La Gazzetta dello Sport”.

Trek 2022 – Leaderboard Post 728×90

El primero en enfundarse la camiseta amarilla en el Tour fue el francés Eugène Christophe, precisamente en el año 1919; es decir, dieciséis años más tarde con respecto a la primera edición, celebrada en 1903. Lo hizo a partir de la cuarta etapa, Brest-Les Sables d´Olonne, la cual conservó sobre sus espaldas hasta la penúltima jornada, en la Estrasburgo-Metz, pasando la elástica de líder a ser propiedad definitiva del belga Firmin Lambot, que fue el vencedor absoluto de aquel Tour.

El bravo ciclista galo Christopher no pudo defender su liderato y la valiosa prenda amarilla al sufrir un inesperado y contundente desfallecimiento. Debió contentarse con ocupar el tercer puesto en la clasificación final, en la apoteosis de París.

Sirva de curiosidad el saber que en el año 1948, el italiano Gino Bartali se adjudicó el Tour por segunda vez tras transcurrida una decena de años.

Hubo una firma de lanas denominada “Laines Sofil” que patrocinó su cometido aportando 10.000 francos por día al que fuera portador de la camiseta amarilla.

Fue a partir del año 1970, en el Tour que ganó con facilidad el belga Eddy Merckx, cuando se dio luz verde para que las empresas colaboradoras pudieran plasmar sus siglas de marca en la misma camiseta de líder, aportando una cantidad económica muy substancial.

Gran canaria 400×400
Endura 400×400
Cruz 400×400

Por otra parte, cabe señalar aquí que precisamente el belga Eddy Merckx, vencedor por cinco veces de la ronda francesa (1969, 1970, 1971, 1972 y 1974), ha ostentado un récord muy particular: el vestir y lucir aquella camiseta durante 96 días. Con cinco Tours en su haber la cifra alcanzada fue fácil de conseguir.

A modo de distinción en torno a los ciclistas españoles, nos cabe el honor de mencionar al catalán Miguel Poblet, que fue el primero de nuestros representantes que se vistió de amarillo.

Hemos de retroceder al año 1955, tras adjudicarse la primera etapa que trasladó a los corredores de población de Le Havre, que posee un importante puerto marítimo, a la ciudad norteña de Dieppe, que linda con el Canal de la Mancha.

Poblet lució tal prenda durante un par de días, perdiéndola a manos del holandés Wout Wagtmans. Es curiosidad el exponer que Poblet cerró el mencionado Tour con otra victoria, vivida en el Parque de los Príncipes de París, término de la última etapa. Asistieron en su conclusión más de 70.000 espectadores que aplaudieron con entusiasmo a su ídolo, el francés de Bretaña Louison Bobet, que acababa de conquistar su tercer triunfo consecutivo en la ronda gala, algo que los aficionados de nuestro vecino país y nosotros no hemos olvidado.

Por Gerardo  Fuster

Imagen: A.S.O./Charly Lopez

Shimano – Leaderboard 1024×300
Continuar Leyendo

Ciclismo antiguo

Pocos ciclistas impactaron como Jan Ullrich

Publicado

en

DT – 2022 post

Jan Ullrich fue tan poderoso como efímero en lo más alto del podio

No hace mucho dijimos que Jan Ullrich fue lo más brutal que vimos desde Miguel Indurain y, 25 años después de su Tour, seguimos en las mismas.

Quiso el azar que a segunda mitad de los vilipendiados años noventa viera la colisión de los dos talentos más grandes que ha tenido este deporte en los últimos cuarenta años: Miguel Indurain y Jan Ullrich.

Fue un choque muy desigual, reducido al Tour de 1996, una de las ediciones que flotan en la polémica perenne con un danés sentenciando la carrera en Hautacam ¿Os suena la película?

Al margen de todo ello, aquella carrera tuvo un ganador real y otro moral.

En el declive de Indurain, emergió un corredor que podía hacerlo todo, tirar del grupo de los mejores por kilómetros y llegar con ellos hasta el final, un escalador potente y pesado, de desarrollo largo, una bruta bestia, que diría Ares, que en la contrarreloj no hacía presos.

Jan Ullrich explotó de tal manera, en esos días, que sigo pensando que fue uno de los motivos para que Miguel Indurain diera un paso al lado.

Trek 2022 – Leaderboard Post 728×90

¿Qué habría sido del Tour 1997 si ambos hubieran estado de dulce?

No lo sabremos, aunque una cosa es cierta, lo que vimos en aquella edición, hace 25 años de eso, pasó a los anales como una de las palizas más hirientes jamás vistas.

El tramo que va desde Andorra a Saint Etienne es un chorreo en toda regla, como yo creo que nunca he visto nunca más.

Con Riis lejos del nivel de antaño, ya en la primera de los Pirineos, Ullrich ejerce de patrón sin el uno a la espalda.

En Arcalis, se acabarían las bromas. el alemán, campeón de su país ese año, abrió gas y destrozó los sueños de Pantani y Virenque en su terreno: les envió más allá del minuto en una etapa concluida tras 250 kilómetros.

A los pocos días en Saint Etienne, «diferencias Indurain» con éste retirado

Ullrich le tomó más de tres minutos en 55 kilómetros a ambos escaladores en una exhibición en la que Olano, especialista total, estuvo casi en los cuatro minutos de pérdida.

Esas eran las carnicerías que dejaba Ullrich a su paso, golpes de efecto que a veces le jugaban malas pasadas, como cuando salía a rueda de Pantani, volando en Alpe d´Huez, para reventar y pasar a controlar los daños.

Gran canaria 400×400
Endura 400×400
Cruz 400×400

 

Su reinado se presumía largo y duro, pero nada hubo de eso.

Ullrich quedó rápido apeado del trono, esa mala cabeza que mostró en etapas como en los Vosgos, la ineptitud de Virenque aquel día le salvó, le traería de cráneo durante toda su vida.

Ver a aquel ciclista de 1997 fue lo más parecido a Indurain que recuerdo, 25 años después lo sigo pensando.

Aunque no volvería a ganar el Tour, hizo pequeños los registros de Poulidor batallando hasta el final y de buena lid con Pantani -memorable su ataque en la Madeleine- y Armstrong, en los Tours que no salen en los libros.

Queríamos acordarnos de este monstruo que esperemos esté mucho mejor y muy alejado de los entornos en los que le hemos visto no hace tanto tiempo.

Imagen: NDR

Shimano – Leaderboard 1024×300
Continuar Leyendo

Ciclismo antiguo

«Monsieur Anquetil, no le pedimos que pierda, sólo que no despliegue todo su potencial»

Publicado

en

DT – 2022 post

A Jacques Anquetil le pidieron que no abusara de los rivales

Ese día a Anquetil le llegó una propuesta tremenda.

En Lugano cuando el cielo luce azul, el sol entra por entre las crestas del Ticino y el agua refleja una luz que no calienta, pero sí reconforta.

Una luz de esas que llena el alma e inspira.

Lugano, en el vértice italiano de la confederación helvética, acoge su gran premio, una suerte de mundial oficioso contra el crono que Jacques Anquetil tuvo a bien dominar durante más de media década.

Encantados, pero asustados, los organizadores del evento, no saben cómo aproximarse a la estrella normanda.

Jacques, maitre Jacques, el señor del reloj, el estilista que cinceló la imagen perfecta del hombre sembrado sobre la máquina, la perfección perenne que medio siglo después seguirá como los cánones clásicos, sin perturbarse por las modas.

Temor, como decimos en los garantes del evento.

Temor porque sospechan que el astro va a copar la clasificación.

Sinuosos se escurren ante Anquetil.

Le vienen a decir: “No decimos que pierda, sólo que no despliegue el potencial de su enrome talento”.

Eso tenía un precio, una media verdad que no mintiera al público, pero que le hiciera humano, que le diera emoción. Anquetil pacta un precio por su no victoria.

Trek 2022 – Leaderboard Post 728×90

El pacto de bambalinas no saldría de entre los firmantes, pero Anquetil riza el rizo.

Tiene en Ercole Baldini, italiano, elegante, querido en la zona y uno de los mejores bajadores de los tiempos, su posible gran rival.

Al final sería Gianni Motta el segundo.

Gran canaria 400×400
Endura 400×400
Cruz 400×400

De cualquiera de las maneras, con Ercole pacta otra prima, parte del premio de éste por “no desplegar el potencial de su talento”.

Ya son dos bolos más el fijo de salida.Pero el día pinta fenomenal, la gente aclama a maitre Jacques y al final gana, porque no podía ser de otra manera, es el mejor y los arreglos, tan traídos en la época, no funcionan.

Le maitre se lo guisa y se lo come, se lleva el premio del primero, sin necesidad de ofender a la concurrencia, dándole pábulo a una cierta emoción.Todo queda como lo establecido, Jacques Anquetil es siete veces ganador en Lugano, esas marcas que nadie osaría igualar, porque como el tiempo demostró no son de este mundo.

Ésta es una de las historias de «La soledad de Anquetil», el excepcional libro de Paul Fournel dedicado al primer quíntuple ganador del Tour de Francia.

Shimano – Leaderboard 1024×300
Continuar Leyendo

Ciclismo antiguo

La inédita y olímpica historia de Christa Luding y Clara Hughes

Publicado

en

DT – 2022 post

Christa Luding y Clara Hughes han sido campeonas olímpicas de ciclismo e invierno

La historia por poco sabida no merece ser omitida. El día que los Juegos Olímpicos coreanos echaron el cierre, hace ua cuatro años, con una fenomenal final de 50 kms de esquí nórdico, queríamos acordaros de dos campeonas olímpicas que las cuñas de Eurosport nos recordaron esos días porque lo fueron de invierno y verano, y en verano lo consiguieron en las pruebas de ciclismo. Hablamos de Christa Luding y Clara Hughes.

La primera era alemana del este, la antigua RDA, en tiempos en los que los mapas de geografía política en Europa borraron fronteras marcadas desde el mismo final de la Guerra Mundial.Christa Luding fue patinadora y ciclista de velocidad. Es una de nuestras campeonas olímpicas.

Christa Luding fue fija en los podios de los ochenta e inicios de los noventa

Su leyenda empieza como patinadora de velocidad. Medio kilómetro y kilómetro, medallas de oro en Sarajevo 1984 y Calgary 1988.Ese mismo año sería plata en la final de velocidad en Seúl 88, la primera olimpiada coreana y la anterior a la de Barcelona, en el 92, como la de Albertville, donde sería bronce de patinaje velocidad en 500 metros.

Trek 2022 – Leaderboard Post 728×90

Clara Hughes es una leyenda en Canadá

La otra protagonista es de Winnipeg. Es una leyenda, una celebridad en un país de honda tradición olímpica, como es Canadá.De hecho, Clara Hughes fue la abanderada en los juegos de Vancouver 2010.

Los juegos de casa, como Chris Hoy en Londres.Para tal honor, Hughes, subcampeona del mundo de contrarreloj en Tunja, año 1995, donde Indurain y Olano, ya había pisado podios olímpicos.

Gran canaria 400×400
Endura 400×400
Cruz 400×400

En Atlanta, año 1996, se colgaría dos medallas de bronce en las carreras de carretera, crono y ruta, pero con el tiempo se pasaría a patinadora de distancias más largas que Luding.Hughes ganaría medallas desde Salt Lake City, año 2002, a Vancouver, año 2010.

Por medio, en Turín, 2006, entraría en la galería de campeonas olímpicas: oro en los 5000 metros.

Con la final de hockey hielo aún resonando, las emociones del frío y deslizante, hemos querido tener una esquinita de estos preciosos juegos en este mal anillado cuaderno que es El Velódromo.

Imagen: Olympics

 

Shimano – Leaderboard 1024×300
Continuar Leyendo

TWITTER

Egan Bernal ya está de vuelta, Dinamarca le espera.
Como si quisiera rendir visita al vigente ganador del Tour para volver a la casilla de salida

Gran Fondo Encamp Pas de la Casa 18 set. el mejor test previo a @QHyTR #quebrantahuesos
La suspensión de la QH ha apretado el calendario que pasa 24 set. El @granfondoepc  18 set. representa un test perfecto puesta punto final @granfondoepc @ComuEncamp @JoanSeguidor @ccvolata

Desde Miguel Indurain no he visto talento y poder tan desbocados sobre la bicicleta como en Jan Ullrich.
Tan grande como efímero fue su imperio, pero eso no nos quita el Tour que ganó hace 25 años a cara perro contra Virenque & Pantani

https://joanseguidor.com/jan-ullrich-talento/

El amarillo no es un color cualquiera en ciclismo

https://joanseguidor.com/el-amarillo-no-es-un-color-cualquiera-en-el-ciclismo/

Load More...

Lo + leído

X