Opinión ciclista
El mundial de Alejandro Valverde es el triunfo del equipo
La apuesta de todo a Alejandro Valverde fue la clave del éxito
Ayer, cuando Alejandro Valverde recibía los parabienes en el podio, cuando Peter Sagan, vestido de corto, le felicitó, la imagen se paró un momento sobre Oscar Freire, haciéndole una foto, creo, que al nuevo campeón.
Decir Oscar Freire en un mundial es ponerse de pie y escribir en mayúsculas.
En los tres mundiales que ganó el cántabro, creo que en el tercero, en Verona, Alejandro Valverde tuvo una incidencia especial.
De hecho si nos damos cuenta, la selección española con más estrellas de la historia, no ha sido capaz de ganar el mundial hasta Innsbruck.
Y no es casualidad, lo que vimos un tiempo como normal, que todos fueran a una para acabar ganando el oro, no ocurrió en muchas ediciones.
Una vez Purito me dijo: “Vale no hemos ganado el oro en mucho tiempo, pero siempre hemos estado ahí...”
Y es cierto, aunque estar ahí no haya servido para colgarse el oro y sí engordar la cuenta de medallas de plata y bronce.

Alejandro Valverde y el bloque
Sin embargo en Innsbruck, las instrucciones eran claras: todo al murciano.
Y cuando se corre así, con la idea clara y el objetivo marcado, la calidad del bloque acaba surgiendo.
Así las cosas, España, la misma España que otras veces nos disgustó de Javier Minguez, fue una.
Y David de la Cruz dio una exhibición de control y presencia.
Y Omar Fraile estaba donde se le requería, igual que Jesús Herrada, atentos a los movimientos de los italianos.
Porque ya se sabe que cuando Italia se mueve, el mundial empieza de verdad.
Luego Ion Izagirre y Mikel Nieve en el momento clave, en el momento que todos cedían, estaban al lado del capo.
Pero si ambos corrieron o llegaron con el gran favorito, Julian Alaphilippe.
Fue la constatación de que en ciclismo los experimentos sirven hasta cierto punto, y las capitanías bicéfalas o tricéfalas son bonitas en la retórica, pero complicadas de plasmar en la realidad.
En Francia, Romain Bardet acabó con las opciones de Julian Alapphilipe.
Alejandro Valverde era la baza, el ahora o nunca, y todos los rodeos por buscar un segundo as en la manga ni se produjeron.
La selección española estuvo de diez, como en los años de Oscar Freire, como otras veces quizá estuvo, pero el resultado no acompañó.
Pero al margen del resultado, lo que queda es la sensación de equipo, en una carrera sin pinganillos y que pone ciclistas de diferentes procedencias y condición, bajo la misma bandera.
Un triunfo que todos recordaremos de Alejandro Valverde, pero que en honor a la verdad es de un bloque que esta vez sí, fue uno e inquebrantable.
Imagen tomada de FB de RFEC




