Ciclismo
Al mundial de gravel le queda para ser un Mundial
El Mundial de gravel traerá estrellas de la carretera pero no a las propias de la modalidad
Curiosamente el domingo, mientras se celebre el que muchas veces he considerado el 6º monumento, la París-Tours, por caminos de viñas, algunas grandes estrellas estarán en el Mundial de Gravel en Flandes.
Lo cierto es que para uno que le gusta disfrutar de esta modalidad, le término competición en gravel sigue siendo algo que me chirría, sí ya sé, es un concepto antiguo y que en este ciclismo el gravel también merece un mundial, pero perdonadme que siga sintiéndome incómodo con la vinculación de la palabra competición con el gravel.
En todo caso, el tercer mundial de gravel es una realidad que ha movilizado una tierra tan ciclista como Flandes en pos de una carrera que seguro será preciosa.
Desconozco como la darán y dónde, seguir algo así es una locura mayúscula, al punto que las coberturas acaban siendo muy diferentes a las de carretera.
Y es que hay todavía muchas cosas por aclarar sobre el Mundial de gravel y que acabe considerado un mundial más como tal.
He leído esta pieza de Cyclingnews y me veo aquí un percal muy similar al del MTB, cuando los corredores que cumplen con la temporada regular se quejan de que los grandes nombres de la carretera les quitan los focos en mundiales y Juegos Olímpicos.
Este mundial no va a tener muchas de las estrellas que compiten regularmente en gravel durante el año, quejosas de que aquí quedan desplazadas por los grandes nombres.
Las ausencias de australianos y estadounidenses son notables.
Ello, que va un poco en contra de lo que sería un mundial como tal, supongo que se la traerá al pairo a quienes han montado la carrera del domingo en Flandes, que se garantizan buenos titulares con la salida de gente como Matej Mohoric, campeón saliente, Mathieu Van der Poel, Lotte Kopecky, Lorena Wiebes y Jasper Stuyven, entre otros.
Son ellos los que se llevarán el calor popular y la atención en una modalidad que pisan 1 ó 2 veces al año.
¿Injusto? depende cómo se mire, pero está claro que la carretera debe alimentar las otras modalidades ciclistas si éstas quieren seguir siendo viables.
En el Mundial de gravel, por eso, se dan circunstancias curiosas como que los equipos son los que sufragan los gastos de los corredores, pero estos lucen la elástica nacional.
Alguna táctica de equipo y supranacional se da por descontada, aunque no veo aquí tan sencillo aplicar pizarras como en la carretera, pues el gravel es otro rollo, más peligroso y en ocasiones hasta temerario, cuando al organizador se le va la mano y mete algún tramo que mejor se hace con una MTB.
Hacen bien, por eso, en ponerlo muy al final de la temporada, con el incipiente otoño aterrizando y entrando en bosques que se llenan de ternura y belleza, conectando un poco, aunque sea muy poco, con esa idea romántica y viajera que me gusta concederle al gravel.
Imagen: FB Challenge Tires





