Opinión ciclista
Milán-San Remo: Julian Alaphilippe, ese corredor que todo lo puede
Siguen cayendo los muros para Julien Alaphilippe
En las grandes carreras, las citas de verdad, un monumento por ejemplo, los mejores confluyen, de una manera u otra en el momento estrella.
La Milán-San Remo de 2019 fue un ejemplo de lo que decimos: una travesía toda velocidad -media hora más rápida que el año pasado-, que descorchó en la coronilla del Poggio para dar con un grupo que pocas veces veremos reunido.
Julian Alaphilippe ha sacado la chistera, la varita y el conejo
Es un corredor mágico, ya puede llorar, ya: Ha juntado Strade Bianche con San Remo como Cancellara y Kwiatkowski el mismo año.
Es uno de esos ciclistas que sabes que te van a ganar y te gana.
290 kilómetros después de salir del Castello Sforzesco, Alaphilippe perpetuó una obra maestra al nivel de los grandes genios que eternizaron la bella Italia.
Secó a Mohoric, dio el peso a Sagan y sólo saltó cuando fue menester.
Un corredor que dos años antes había superado por Sagan y Kwiatkowski aquí mismo.
Un corredor que tomó el mando ya en el Poggio, en cuyas pendientes su equipo, Gilbert y Stybar, mediante, ya le dio los galones.
Julien Alaphilippe tiene sólo 26 años y es un killer, el ciclista que todos vigilan pero que sale a flote.
En medio de un pelotón de estrellas.
Porque el tramo final del Poggio se deshizo entre los grandes nombres, entre posiblemente los mejores que concurrían.
Los siete que salieron de la curva a izquierdas de la cabina del Poggio quizá nunca los volvamos a ver juntos: Alaphilippe, Sagan, Valverde, Van Aert, Kwiatkowski, Trentin y Naesen.
El grupo de las estrellas al nivel de la trascendencia de una carrera que es adorable.
Una carrera en la que un kilometraje de antaño convierte en normal lo anormal.
Mirad a Peter Sagan en la panza del grupo, a la puerta del podio, Matteo Trentin sin opción, tras aguantar los capos en el Poggio…
Y los velocistas, esa especie denostada, si la carrera les favorece es que ha sido un bodrio, que quedó fuera de concurso en el último suspiro.
El Lotto, toda la carrera controlando, y Caleb Ewan se quedó cortado.
Dylan Groenewegen, sufriendo en La Cripessa.
Elia Viviani, descolgado al ritmo de Gilbert y Stybar.
Fernando Gavira, de quien no supimos.
Otro capítulo a mencionar: Alejandro Valverde, el espejo de Julian Alaphilippe para muchos.
Sin correr desde el UAE Tour, no estuvo ni en Niza, ni en Tirreno por enfermedad, parece que no hay nada que no se le resista.
Pero un día Alejandro Valverde decidió que San Remo no le interesaba.
Él, que por sus condiciones, no hay cosa que se resista, pero que increíblemente se ha visto disputándola con opciones, por primera vez, con 39 años.
Son esas cosas que…
Otro que nos dejó prendados, Wout Van Aert, desafiando la gravedad de los kilómetros, entre los mejores del mundo, sinceramente generoso, pero sencillamente entregado.
El belga es un corredor que consume capacidad de asombro.https://www.facebook.com/misanremo/photos/rpp.128839857209572/2197279747032229/?type=3&theater
El día por eso es de Julian Alaphilippe, el francés de perilla y fino cuya capacidad para sorprender quedó en la cuneta.
Imagen tomada del FB de Milano Sanremo






