Opinión ciclista
Otro año en blanco en Movistar
En Movistar se impone la costumbre de acabar muy lejos de los objetivos anunciados
Vamos a ser serios y hablar como conviene.
Tema Movistar, no tenemos absolutamente nada contra los celestes, ni frío ni calor, sencillamente nos gusta opinar sobre lo que vemos.
Y lo que vemos es desde fuera, sin el conocimiento de gente que lleva en el tinglado más de treinta años y que seguramente nos repasaría la cara en cada cosa que digamos.
Pero volvemos a lo que decimos, opinamos sobre lo que vemos, y lo que vemos no nos gusta.
Aunque no vamos a decir que no nos gusta nada, porque sería faltar a la verdad
Actitud, el Movistar la tiene, desde luego.
Tiene gente como Andrei Amador o Imanol Erviti que son oro puro.
Sus líderes están ahí: Nairo nada contracorriente en etapas como las del pavé, Landa lo intentó en un Tour que se puso a la contra desde casi el inicio…
y de Alejandro Valverde ¿qué vamos a decir?
Admitimos el excelente planteamiento que se hizo en el pavé del Tour, donde solventaron todos y cada uno de los problemas que se encontraron.

Pero hay lagunas, muchas lagunas, lo sentimos, pero lo vemos así.
Y no podemos alinearnos con la corriente de alabanza incondicional que circula por parte de nuestra querida prensa, que parece más al servicio del equipo telefónico que de sus lectores o espectadores.
No es de recibo aplaudir ciertas estrategias por muy vistosas que sean, si éstas no te acercan al objetivo.
Movistar: muy lejos de los objetivos
El Movistar aterrizó en la Vuelta con instrucciones muy claras: ganarla, especialmente con Nairo y si fuera necesario con Valverde.
Han ganado por equipos, han ganado el verde, dos etapas, dos ciclistas en el top ten, pero el objetivo no era esto: era ganar la carrera.
Una carrera en la que han trabajado con denuedo, como ese día de la Ribera Sacra para nada o por muy poco.
El concepto de ligereza en una bicicleta se llama Emonda by Trek
Acusando además a rivales de hacer lo que ellos muchas veces han hecho, competir a la expectativa.
Acusando a un equipo como el Mitchelton que compite como los ángeles.
En la Vuelta han tenido rivales con más piernas, eso es cierto, pero cuando pareció que los telefónicos podían hacer más, con el liderato a un segundo, no se hizo.
Y la vida son trenes que pasan.
Mediáticamente el año ha sido bueno con tridente y esas cosas, pero ojo- atención porque en ocho temporadas de patrocinio telefónico la estructura de Eusebio Unzue ha ganado dos grandes vueltas.
Puede ser mucho o poco, depende quien lo mire o lo diga, pero más bien nos inclinamos por lo segundo, es poco.
Y lo es porque el producto se vende bien, se generan expectativas pero no se culmina.
Cada carrera en la que Movistar parte con un favorito concluye con una sensación de vacío brutal, en esta Vuelta, y en las anteriores ocasiones.
Y no es algo que sea casual, se repite, una y otra vez.
Han concluido la campaña sin podios en grandes y su mejor ciclista ha sido un inesperado Richard Carapaz, sin tanto tridente ni ruido, en el Giro de Italia.
En fin, otra más en la cuenta de quienes un día hablaron de #SueñoAmarillo.





Germán Tamayo López
21 de septiembre, 2018 at 9:32
El problema del Movistar es Unzué. Que entienda de una vez por todas que desde el 2015 se ha equivocado. ¡Si, desde el 2015! Cuando defendió un podio de Valverde sobre un primer lugar de Quintana. Y desde ese año sus equivocaciones han progresado geométricamente hasta llegar a los tridentes.
Unzué debe hacer como en esas empresas donde el socio fundador en una sincera autocrítica se da cuenta que ya no puede aportar más o lo suficiente y se retira. Dándole el manejo a un gerente y limitando su participación a La Junta Directiva donde su experiencia será más constructiva con la ventaja de tomar decisiones colegiadas.
La pregunta es, ¿será posible?