Ciclismo antiguo
La contrarreloj que Indurain no acabó
Julián Gorospe fue la pareja de Indurain en aquella contrarreloj
Hace unos días, curioseando twitter, nos encontramos con esta historia sobre la contrarreloj que Miguel Indurain no acabó…
Trofeo Baracchi 1985. Julián Gorospe y Miguel Indurain son invitados. Moser y Hans-Henrik Ørsted vuelan, la pareja de Reynolds sensacional 2º mejor parcial intermedio. Pero uno de sus miembros se apajara, deja de relevar y se retira a 10 kms… FUE INDURAIN!!! ???? pic.twitter.com/Pt2lLlNm5n
— Miguel González (@gzlz11) January 25, 2021
El Trofeo Baracchi fue una competición italiana de final de temporada que se disputaba en una crono por parejas
La primera edición se remonta a 1941 con victoria de Michele Motta, cuando aún se celebraba a modo de crono individual.
Fue en 1953 cuando se celebró la primera en dúo: la ganaría por tres veces Fausto Coppi acompañado por el también italiano Riccardo Filippi.
La prueba empezó en la Toscana, pero se mudaría al Trentino, concretamente a Trento, la capital de la región, sede de esa edición de 1985.
Seis años después se solaparía con el Gran Premio de las Naciones que ganaría Tony Rominger, volviendo a la fórmula de crono individual.
Por cierto, que el Gran Premio Eddy Merckx, otra prueba contrarreloj de gran prestigio, también adoptó la competición por parejas.
Entre sus ganadores estuvo la formada por Abraham Olano, ganador individual un año antes, y Chente García allá por 1998, el gran año del guipuzcoano que venía de ganar la Vuelta y el mundial contra el crono.
Así las cosas, el sábado 28 de septiembre de 1985 se celebró un Trofeo Baracchi cargado de tantas figuras como pocas carreras podían aglutinar.
Por delante 96 kilómetros de eterno esfuerzo mano a mano con tu pareja, una contrarreloj que el dúo de Reynolds formado por Julián Gorospe y Miguel Indurain afrontaba ante los cocos de la época.
No en vano la pareja ganadora, formada por dos recordmen de la hora, Francesco Moser y el danés Hans Henrik Oersted marcaron un crono inferior a las dos horas en aquella eternidad, superando por 24 segundos a Caroli-Wilsin y dos minutos a Bernard y Wiss.
Los focos estaban en la pareja del momento, Bernard Hinault-Greg Lemond, primero y segundo por ese orden en el Tour de aquel año
El francés se vio incapaz de seguir al americano, toda una premonición, y su tiempo se fue por encima de los cinco minutos respecto a Moser, quien con esa victoria se situó como el mejor de todos los tiempos en esa carrera.
En el primer tramo de la crono, el danés Oersted llevó el peso y fue en ese punto cuando la crontrarreloj puso de relieve la calidad del dúo español de Indurain y Gorospe, pues en el primer intermedio marcaron el segundo mejor tiempo.
“Tuve un día fabuloso -dijo Julián Gorospe en Ciclismo a Fondo- de esos que vas sin cadena, pero Miguel no tuvo el suyo. Éramos la revelación de la prueba, ocupando el segundo puesto de la contrarreloj, pero Indurain cogió una pájara impresionante. Le llevé a rueda unos kilómetros, para que se recuperase, pero a diez de meta tuvo que bajarse de la bicicleta. Nos quedamos con las ganas”
La historia que narra Gorospe en esa contrarreloj es la de un joven Miguel Indurain que ese mismo año se había convertido en el líder más joven que jamás haya tenido la Vuelta a España.
El de Mañaria tenía entonces 25 años y era una de las grandes figuras del ciclismo vasco, siempre “enfrentado” deportivamente a Marino Lejarreta, dividiendo las aficiones.
Para esa época Gorospe ya era un ciclista con pedigrí, líder en la Vuelta que acabaría perdiendo ante Hinault camino de Ávila, Gorospe ya tenía una Itzulia y etapas en la propia Vuelta en su palmarés.
Para Indurain aquella contrarreloj fue una esas experiencias que nadie recordaría años atrás, pero que habla del camino lento, pausado y cargado de paciencia que supo conducirle con éxito hasta sus cinco Tours.
Diez años después el último cinco veces ganador en Francia ya no sería Bernard Hinault.
Imagen: Dorsal 51



