Ciclistas
Aprender de Kristoff es hacerlo del mejor de la historia
La experiencia de Kristoff en el Uno X es un lujo para el equipo
Si nos pidiesen un nueve histórico noruego en ciclismo creo que tendríamos problemas en hacerlo más allá de los nombres que todos tenemos en mente: Hushovd, Kristoff, Boasson Hagen…
Si apretamos un poco más, si vamos al PSC, aumentamos la lista con dificultad, habría que irse al histórico ganador de Luz Ardiden, Dag-Otto Lauritzen y el rival de Freire, Kurt-Asle Aversen.
Ahora mismo Noruega tiene por eso un campeón del mundo CRI en Tobias Foss y otros elementos interesantes como Odd Christian Eiking, líder en la Vuelta, y Sven Erik Bystrom, campeón mundial sub 23 en Ponferrada.
Pocos arriba, contados con los dedos de una mano, pero muy buenos y el mejor de todos Alexander Kristoff con 86 victorias.
Cuando hablamos de este tiparraco, que un día ganó Wevelgem y nos preguntamos si estaba lo gordo que parecía en las imágenes, lo hacemos de una de los mejores ciclistas de la actualidad.
Ya no es sólo los dos monumentos y las cuatro etapas del Tour que le contemplan, es lo mucho que se le ha visto, lo mucho que ha influido en carrera y sobre otros -sobre el mismo Sagan en el Tour de 2014- y, especialmente, lo mucho que sabe del oficio.
He leído esta charla con el ciclista en la previa de la Volta a la Comunitat Valenciana y responde esto si su rol en el Uno X tendrá que ver con la tutoría de una chavalada que va por los 24 años de edad media
“Son bienvenidos a preguntarme cosas, pero no soy su entrenador. No he entrado aquí como un gurú. Aunque estoy feliz de ayudar a otros a ajustar objetivos, principalmente probaré las cosas yo mismo en la bicicleta. Todavía me siento como uno más, incluso tengo algunas canas más”
A mí me da la sensación que todos le van a mirar y harán bien.
Pocos ciclistas se han mantenido tanto tiempo tan arriba, volviendo incluso cuando no lo esperábamos, como aquella caótica etapa de Niza en el Tour del 2020.
Con Kristoff van a tener un libro abierto en el día a a día, pero especialmente para mantener el tipo en situaciones de presión extrema: sus dos monumentos son dos incunables de cómo ganar una gran carrera.
Que aprovechen, porque no siempre el mejor ciclista de un país puede acabar su trayectoria en un equipo de casa y Kristoff lo ha conseguido.




