Ciclismo antiguo
El logro más inesperado de Giuseppe Olmo
En un Vigorelli vacío Giuseppe Olmo escribió historia en sesenta minutos
A Giuseppe Olmo no se le recuerda en la primera plana de los grandes campeones italianos, pero la suya fue una historia interesante con un episodio que nos gustaría dejar bien retratado: su récord de la hora.
Valga como preámbulo que hablamos de un ciclista liguriense que ubica su acción en la tremenda década de los treinta del siglo pasado en una Italia colmada por el fascismo e ilusionada con el dominio de Guerra, menudo apellido para aquellos años, y Binda, y a irrupción de un tal Gino Bartali.
Pero a Giuseppe Olmo las estadísticas también le fueron proclives, ahí quedan veinte etapas en el Giro de Italia, una Milán-San Remo y nada menos que una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de los Ángeles formando en la crono por equipos con Pavesi y Segato.
Pero vamos al episodio en cuestión.
El 31 de octubre de 1935, Olmo se planta en el Vigorelli de Milán casi de incógnito
Nadie le espera, las gradas resuenan vacías, el italiano decide atentar contra el récord de la hora de Maurice Richard situado en los 44,777 kilómetros.
Sin preparación específica, ni entrenador, a pelo, Olmo ya es el mejor de la historia a partir del cuarto kilómetro hasta fijar la contabilidad de vueltas en los 45,090 kilómetros.
La gesta de Giuseppe Olmo queda en la historia como una de las grandes improvisaciones de la historia, con el velódromo, como dijimos vacío, y unos comisarios que fueron avisados de madrugada para certificar la hazaña.
El pedalista montó un desarrollo que nos suena a chino un 24 x 7, una cosa de hace casi ochenta años que te hacía avanzar 7,34 metros en cada pedalada.
Maurice Richard lo mejoraría en unos 250 metros casi un año después también en Milán, estableciendo uno de los muchos duelos que el récord de la hora ha sabido crear durante tantos años, como el Indurain vs Rominger, el Boardman vs Obree o la mejora que Francesco Moser le dio a la marca de Eddy Merckx tantos años antes.





