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Ciclismo antiguo

Las cinco grandes gestas de Miguel Induráin

Publicado

en

Shimano 2021 Junio

De entre muchas, hemos escogido las cinco gestas de Miguel Induráin

No tenemos remedio y es que nunca nos olvidamos de él, ahora vamos a por las cinco gestas de Induráin que vistas ahora lo marcan todo.

Sus hazañas a lomos de una bici por Italia, Francia y España.

Y es que, como siempre decimos, Induráin nunca pasará de moda.

 

Siempre en el candelero y más ahora que a sus 55 años vuelve a la competición, algo que en broma ya vaticinamos en este mal anillado Cuaderno.

Todos recordaremos mientras vivamos a Miguel V de Francia.

También a Miguel II de Italia, al Extraterrestre, al Exterminador, al Rey Miguel, a Big Mig, a Michelone, Indurainator o Tritourador.

Apodos, todos ellos, que definieron con mayor o menor acierto al mejor ciclista del mundo en aquel momento.

El Gran Miguel, Señor de las Carreteras,  que tuvimos la fortuna de vivir la época más dorada del ciclismo español y una de las más bellas del ciclismo mundial.

No fue un sueño y su vida fue también parte de la nuestra.

Las gestas de Indurain nos marcaron.

Como aficionados, quizás muchos no sabríamos decidirnos a la hora de elegir sus momentos más brillantes.

Sus mejores actuaciones. Las más emocionantes.

Pero vamos a intentarlo.

Al menos quedarnos con cinco de sus grandes gestas, las que para nosotros fueron sin duda las jornadas más memorables.

Hay mucho y bueno donde elegir.

Podríamos empezar diciendo que Induráin puso en el escaparate al ciclismo español en el mundo.

Esto ya de por sí fue una hazaña.

 

Seguiríamos hablando de cómo un ciclista, con una fuerza descomunal, fue capaz de sacrificarse permanentemente por este deporte para llegar a la cúspide y alcanzar la gloria.

Porque Induráin era demasiado grande para la bicicleta y tuvo que forjarse a sí mismo.

Bruyneel Indurain JoanSeguidor

Otra proeza.

Y a partir de aquí, la leyenda.

Podríamos narrar sus gestas contra el reloj o como el gigante podía contra todos en la montaña, marcando entonces aquel ritmo con un estilo que todo el mundo llegó a admirar.

Los escaladores apenas le hacían daño.

Como trovadores y poetas medievales podríamos cantar sus hitos más destacados, sus victorias más sonadas.

Haciéndolo de esta manera, seguro que acertaríamos.

Pero todos los que idolatramos a Induráin conocemos sus proezas y narrarlas sería el recurso fácil, un camino demasiado trillado.

Todos sabemos que Miguel ha sido grande en la victoria pero también en la derrota, y es ahí adonde hemos querido ir a parar.

Por eso hemos elegido de entre todos sus triunfos, pero también hemos rebuscado entre sus capitulaciones que, igualmente, han hecho crecer el mito.

Nuestro Top 5

Número 5. La Vuelta del 85: el líder más joven

Corría el año 1985 y Miguel participaba en la Vuelta, su primera gran ronda por etapas. Tenía tan solo 20 años.

En el prólogo de Valladolid da la sorpresa quedando segundo tras un especialista como Oosterbosch, que entonces era el mejor en este tipo de pruebas.

Pero el holandés no podía ni con las tachuelas de tercera y en la segunda jornada se quedó en la primera cuesta.

De este modo Miguel se convertía en el líder más joven de la historia de la Vuelta a España.

Su primer hito.

El Izoard sólo dio alegrías a Indurain

Número 4. Tour del Porvenir del 86: desmelenado en el Izoard

Su segunda gran empresa, logrando su primera gran victoria como profesional en Turín, en el Tour del Porvenir de 1986, con exhibición incluida en el Izoard, donde dio a conocer al mundo del ciclismo su imponente marcheta tropical cuesta arriba.

Algo que repitió diez años más tarde cuando se impuso en aquel memorable Dauphiné Libéré.

La colección de invierno de Spiuk 

Número 3. Giro del 94: espectáculo en el Mortirolo

Podemos recordar sus épicas actuaciones en el Giro: llegó a Italia en 1992 y arrasó. Casi ni le inquietaron y aunque en 1993 repitió victoria, sufrió como nunca antes lo había hecho.

Él y nosotros, su afición.

Aquel año tuvo que luchar ante la fuerza de los equipos italianos y la dureza de sus montañas.

En la ronda italiana del 1994 fue derrotado, pero todos recordamos la etapa Merano- Aprica: en el Mortirolo Miguel ofreció un espectáculo grandioso.

En nuestra memoria colectiva quedó cómo Pantani atacó nada más comenzar su ascenso. Berzin le siguió. Miguel parecía que no podía.

El ruso se había cebado a rueda de Marco y lo pagaba caro: se quedaba.

Por detrás, un Induráin imperial que había impuesto su ritmo, lo atrapó y lo soltó a dos kilómetros para la cima.

Le metió 1’30’’ en esa corta distancia. Parecía que la maglia rosa estaba a su alcance.

Lo que pasó luego, en el Valico de Santa Cristina, fue otra -triste- historia.

Mundial Colombia JoansEGUIDOR

Número 2. Mundial de Colombia del 95: un oro y una plata, con sabor a oro…

En sus participaciones en los Mundiales, Miguel Induráin consiguió un oro, dos platas y un bronce.

Oro en el de contrarreloj de Colombia (Duitama) en 1995: el segundo campeón del Mundo de la especialidad, después de Boardman (1994).

Plata en Oslo en 1993, detrás de Lance Armstrong, y Colombia’95, que ganó Abraham Olano y Miguel, dando una magistral lección de ciclismo, de señorío, fuerza y de conocer las reglas del juego, hizo de auténtico secante disuasorio a todos aquellos que osaran ir en persecución de su compañero de equipo.

Por último recordar su medalla de bronce en Sttutgart en 1991.

 

Número 1. El Tour del 95: su obra maestra

Lo que hizo Miguel en sus cinco Tours consecutivos victoriosos daría para escribir varios libros.

Fue un lustro de oro y podemos recordar multitud de hazañas como la etapa Jaca-Val Louron, en 1991, cuando bajando el Tourmalet, Miguel ataca bajo un calor sofocante. Entre él y Chiappucci destrozan la carrera en la subida final a Val Louron. El italiano gana la etapa y Miguel se convierte en el nº1 del ciclismo mundial.

¿Y quién no recuerda la crono de Luxemburgo del Tour del 92?

Armand de las Cuevas, el segundo clasificado, a 3 minutos. Bugno, el que tenía que ser su gran rival, tercero a 3’41’’, Lemond a 4 minutos, Delgado a casi 5, Chiappucci aún más distanciado…

Una auténtica escabechina.

En Luxemburgo, Induráin infundió el terror entre sus rivales.

En el Tour del 93, Miguel llega enfermo a los Pirineos. Rominger y Jaskula le atacan en el Tourmalet y le meten casi un minuto.

Descendiendo el coloso, Induráin da una nueva lección y atrapa, llegando por detrás como una exhalación, al suizo y al polaco: les acababa de enjugar, en diez kilómetros de bajada, los 55” de ventaja que le llevaban.

Rominger, cuando lo vio a su lado, no se lo podía ni creer.

De 1994 nos habríamos de quedar sin duda con la etapa Cahors-Hautacam: Miguel ya era líder de aquel Tour, pero decidió mover el manzano en la última ascensión.

Resultado: Rominger se quedó y nadie fue capaz de seguirlo a excepción del francés Luc Leblanc que, a rueda, se impuso al sprint en meta. Quedaba media carrera por delante, pero el suizo, segundo en la general, estaba ya a casi 5 minutos.

Terrorífico.

Y llegamos al 5º Tour. Para nosotros el mejor, sin duda, la mejor de las gestas de Induráin.

En esa edición tenemos tantos buenos momentos para elegir… Podríamos citar la etapa Charleroi-Lieja, en la que Induráin atacó en el clásico terreno de cotas que jalonan la monumental Lieja-Bastogne-Lieja.

Sólo Bruynnel, sin darle un puñetero relevo, fue capaz de aguantarle la rueda. Ni los Riis, Zulle, Jalabert, Gotti o Rominger fueron capaces de dar caza a un Induráin desatado que realizó una de las mayores demostraciones de toda su carrera, a pesar de que la victoria de etapa fue para su compañero de fuga.

 

Un hecho que siempre fue una constante en toda su carrera deportiva: para su acompañante de escapada, la etapa, y para él, la general.

Pero lo mejor estaba por llegar en la 9ª jornada entre Le Gran Bornand-La Plagne.

Zulle andaba escapado por delante. Induráin empieza a poner su ritmo infernal por detrás.

Aquello fue un destrozo brutal y todos sus grandes rivales se fueron descolgando uno a uno: un espectáculo tremendo.

Los mejores habían quedado reventados por el paso militar de Miguel.

Zulle ganó, pero el 5º Tour estaba ya en su mano.

Para finalizar este repaso de las grandes hazañas de Miguel Induráin, llegamos a lo que para nosotros sería su mejor gesta, la mejor de las mejores.

Por eso, queremos permitirnos esta pequeña licencia y otorgarle a esta hazaña la calificación “fuera de categoría”.

Al fin y al cabo, en esta proeza, Induráin no luchó contra ningún rival que no fuera él mismo, desafiando las leyes de la naturaleza.

Entre las gestas de Induráin está fue la total.

 

Hors Catégorie. Récord de la hora de Burdeos (1994)

Lo que vivimos el 2 de septiembre de aquel año lo gozamos y disfrutamos como nunca.

Fue algo completamente distinto a lo que habíamos visto antes: el mayor espectáculo ciclista del mundo.

Todo, absolutamente todo, fue espectacular: empezando por su bicicleta, la famosa Espada, pasando por su estratosférica indumentaria, el ambiente que se vivió aquel día en el velódromo de Burdeos, la puesta en escena, el impacto mediático…

Una jornada inolvidable que perdura en nuestra memoria.

Otra de las gestas de Induráin.

Ahora os toca vosotros.

Decidnos… ¿cuál sería vuestro Top 5 ideal?

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Ciclismo

Mundiales de ciclismo: cinco campeones top y otros tantos gafes

Publicado

en

Mads Pedersen JoanSeguidor
Shimano 2021 Junio

Hemos buscado los campeones mundiales de ciclismo de referencia.

Una de las grandes leyendas del ciclismo y los mundiales es sobre los campeones y la suerte que el arcoíris les procura.

No es la primera vez que hablamos de la maldición del arcoíris, un influjo extraño que muchos querrían para sí, pero que no siempre se ha comportado de forma tan mezquina.

Eso sí, en la historia tenemos campeones mundiales que sin duda no pisaron mierda el día que se vieron con el maillot más bonito del ciclismo con un año por delante.

Se nos ocurren varios, pero creo que pocos han tenido las cosas tan en contra como Mads Pedersen, ganador hace dos años, en un auténtico carrerón, que no pudo lucir la prenda más que unas semanas a causa de la pandemia.

Sólo pudo ganar una etapa en Polonia, anduvo cerca en alguna del Tour, pero poco más, por no tener no tuvo ni opción a defenderlo en la edición improvisada de Imola.

Eso sí, ya sin el arcoíris, fue el mejor en Wevelgem.

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En los casos de Luc Leblanc e Igor Astaloa hay ciertas semblanzas.

Uno y otro tuvieron problemas con el equipo al año siguiente de ser campeones.

El vasco en Cofidis, investigado y suspendido por dopaje, y el francés en aquel proyecto raro que duró dos días, Le Groupement.

Laurent Borchard, otro de los campeones franceses, debió acordarse de la mala suerte de los mundiales de ciclismo cuando casi no lo pudo lucir su arcoíris en el Tour de 1998, el famoso del Festina.

El 1997 de Johan Museeuw, campeón un año antes en Lugano, estuvo muy lejos del año que le vio proclamarse titular del maillot irisado.

Entre los que tampoco guardará buen recuerdo de la suerte que le propicio el arcoiris será Romans Vainsteins: pisó el podio de Roubaix -una con mucho barro- y San Remo, pero sólo levantó los brazos en una etapa de la Volta.

Peor le fue a Alessandro Ballan, mientras que a Cadel Evans como era él, ni frío ni calor.

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Por contra no todo han sido malas noticias para el portador del maillot arcoíris, en la historia que tenemos en la memoria, han habido grandes campeones de mundiales de ciclismo.

Sí, volvemos sobre Julian Alaphilippe y el lucimiento que le ha dado a la prenda.

Sus resultados no han sido los mejores de su carrera, pero ha corrido de cara, contra auténticos monstruos y viéndose en mil circunstancias.

Lo mismo podemos decir de los tres años que le tocó vestirla a Peter Sagan, un auténtico gigante que además tiene imágenes vestido irisado ganando en las metas de Flandes y Roubaix.

Un golpe en la mesa en toda regla.

Las campañas de gente como Abraham Olano con el arcoíris estuvieron acorde a lo que se esperaba de él, se metió en el podio del Giro y ganó una carrera del prestigio de Romandía con esa camiseta.

Oscar Freire consiguió ganar en el Tour como campeón del mundo, cosa que hizo, por partida doble, Thor Hushovd, todo elegancia y clase.

Y si mentamos a los mentados, Alejandro Valverde se subió al podio de la Vuelta, tras un inicio complicado, Michal Kwiatkowski ganó la Amstel de esta guisa y Paolo Bettini honró el título en Lombardía (un doblete soñado en Italia) días después del primero de los dos entorchados que cuelgan de su palmarés.

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Ciclismo antiguo

Mis cinco mundiales de ciclismo de cabecera

Publicado

en

Mundial Colombia JoansEGUIDOR
Shimano 2021 Junio

Ahí van cinco mundiales de ciclismo que nunca olvidaré

Cuando el mundial de ciclismo asoma por el horizonte, la cuenta atrás pasa lenta tediosa, como el devenir de las vueltas que quedan para finalizar hasta llegar a uno de los momentos top del año, el último giro del Mundial.

Nosotros echando memoria, tenemos una lista muy subjetiva y particular de los mundiales de ciclismo que urdieron el cariño que le tenemos a la carrera más singular y bonita del año.

Viajamos a cinco ediciones de las últimas 33 celebradas, que son de las que tenemos recuerdo y noción, la primera aquel sprint antológico en el que Lemond dio, una vez más, cuenta de Kelly, el irlandés que como Jalabert nunca fue campeón del mundo, a pesar de merecerlo como el que más.

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Para un servidor el mundial de mundiales de ciclismo siempre será Florencia 2013.   

Aquello fue un atracón de emociones, una vuelta final antológica en la ciudad más bella del planeta en el día más pestoso de lluvia y frío de aquel año.

Los movimientos de cabeza, los ataques de Purito -haber hablado con él largo y tendido de aquella resolución-, la «valverdada» del siglo, el tesón de Nibali, milagrosamente rescatado de un percance en las vueltas anteriores, y la inteligencia suprema de Rui Costa, sacando petróleo a la forma más especuladora de competir, fueron un cuadro magnífico que se pintó en la cuna del renacimiento, el mismo sitio en el que días antes Martin-Cancellara-Wiggins habían firmado un duelo a tres antológico.

Otro mundial pasado por agua, que recuerdo finamente fue el de 1998, en la ciudad privilegiada por el ciclismo, Valkenburg. 

En los confines del Limburgo Oskar Camenzind se encargó que monstruos como Lance Armstrong o Michele Bartoli se quedaran con las ganas de probar ese oro.

Para el italiano nunca fue posible, sin embargo el americano ya había sido arcoíris cinco años antes en Oslo, en un título que, con todo lo que le han limado del palmarés, ahora mismo no estoy seguro que siga en su vitrina.

En todo caso, el suizo sacó brillo en medio de la tormenta, firmando uno de los desenlaces más sorpresivos que recuerdo.

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Si nos vamos más lejos en el tiempo de los mundiales de ciclismo, recuerdo el de Sicilia, año 1994, en un paraje, el Valle de los Templos que el Giro ha frecuentado varias veces.

Ese pudo ser un mundial para Indurain, metido entonces en batir el récord de la hora, pero fue el de Luc Leblanc, un corredor que el tiempo no le ha dejado muy bien, con muchos detractores en la cuneta.

Sin embargo, aquel día corrió de diez, en una carrera en la que Italia, corriendo en casa, hizo honor a la fama que la precede en estas pruebas, con Chiapucchi como punta de lanza y el calvo Ghirotto como última defensa ante la gran estrategia francesa que metió al «pestoso» Virenque en el podio.

Al año siguiente, vino el mundial de nuestras vidas, el que casi treinta años después sigue generando polémica, el de Olano e Indurain.

Ya sabéis cómo acabó aquello, también nuestra opinión, que Olano es oro de ley, todo lo demás son ganas de enredar.

Mads Pedersen Yorkshire JoanSeguidor

Y el último que traemos es muy reciente, el de hace dos años, en el diluvio de una tierra volcada al ciclismo, Yorkshire, un sitio con mil defectos para sacarle partido a la bicicleta pero que le da un plus en la experiencia ciclista, desbordando pasión y gente por cada recodo del camino.

Ganó Mads Pedersen en una carrera que le define perfectamente, es resistente, listo y sobretodo muy rápido al final, cuando los sprints no son los normales en otras circunstancias, pues llegan con 260 kilómetros en las piernas.

No me extrañaría que en Flandes, Pedersen pudiera ser el nombre propio de estos Mundiales de ciclismo que celebran el centenario.

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Ciclismo antiguo

Vuelta España: mis cinco mejores etapas

Publicado

en

Shimano 2021 Junio

De Rominger a Contador, los cinco mejores etapas que he visto en la Vuelta

En la elección de mis cinco mejores etapas en la Vuelta a España, esto es como todo, han jugado el recuerdo, la imaginación y los sentimientos.

Un servidor ha escogido cinco, entre las que recuerda y ha visto, y todas tienen una cosa en común, ciclismo, ciclismo en mayúsculas, de largo radio casi siempre, de horas pegado al televisor, como el otro día con Roglic y Bernal, camino de los Lagos, una etapa que por cierto podría desplazar a cualquiera de las que hemos elegido.

Ahí va nuestra selección…

Empezamos con un clásico de los tiempos, Vuelta de 1993, la penúltima en abril

Aquellas carreras eran una ruleta, a una participación internacional siempre justita, se le añadía la meteorología «primaveral».

La etapa de El Naranco se presentaba como una de las últimas oportunidades para que Tony Rominger aumentara su colchón de segundos sobre Alex Zulle, antes la crono final en Santiago de Compostela, pues aquella fue la Vuelta del Xacobeo 93, el invento de Fraga.

En el recorrido el suizo, dorsal uno a la espalda, tenía un punto clave, el descenso de la Cobertoria.

Pactó con Iñaki Gastón, uno de los ciclistas de nuestra infancia, asumir riesgos con la lluvia remojando el firme y poner a Zulle, superior en las cronos, en un brete bajando.

Y pasó, Zulle se cayó y aunque pudo continuar, perdió un tiempo que, como veríamos en la crono santiaguesa, fue clave.

La persecución que se estableció entre Rominger y el resto fue una de las grandes antologías de mi niñez ciclista, un día de esos que por mucho que pase el tiempo, casi treinta años, no se queda en el olvido.

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Nos vamos unos años más adelante y recordamos el día que la Vuelta abordó por primera vez el Angliru

Año 1999, una carrera apretada de grandes nombres pujando por ella.

Otra vez Asturias y otra vez el diluvio: el Angliru tomaba tanto protagonismo como los mismos corredores, un puerto que fue portada de diarios por sus porcentajes brutales.

El desenlace del Chaba, rebasando al final a Tonkov, está rodeado de tanta confusión como la nieblina que cubría la cima, sin embargo, quienes tenemos cierta memoria, recordamos pocos días en los que el ciclismo hubiera estado tan presente en todos los lados, en un tiempo en el que la popularidad de este deporte no era la mejor, veníamos del Tour del 98 y Lance Armstrong acababa de iniciar un reinado hoy borrado de los libros de historia.

En linea cronológica pegamos un buen salto para irnos a la Vuelta de 2012

Tras varias llegadas en cuestas de cabras, la carrera afrontaba la jornada de Fuente De con la sensación de que lo gordo había pasado.

Nada más lejos de la realidad, el líder Purito vio cómo en el encadenado de puertos de segunda, Contador le lanza varios ataques que responde con solvencia.

Son tantos los acelerones del madrileño que Purito le deja ir en uno de ellos para dar forma a una de las grandes etapas de siempre en la Vuelta.

El error de Purito es tangible, Contador tiene compañeros por delante y aliados como Tiralongo con los que abre camino para lograr, en la jornada menos decisiva sobre el papel una victoria total, etapa más sentencia de una Vuelta que parecía tener dueño.

A los tres años, la Sierra de Guadarrama vio como Fabio Aru remontaba la antológica crono de Burgos de Tom Dumoulin en una etapa de esas que enamora en todo, por delante una fuga única de Rubén Plaza y por detrás Astana disponiendo sus mejores galas para cortar a Dumoulin, completamente aislado.

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Y como muesca final para demostrar que las mejores etapas que hemos visto en la Vuelta no han sido las de las cuestas imposibles, el final de Formigal en 2016

Aquello fue un homenaje al gran Fuente en el mismo sitio que perpetró una de sus mejores obras.

Un Team Sky, inexplicablemente relajado en la salida, no se percata que Alberto Contador arma una escapada en la que se mete el propio Nairo Quintana, el gran rival de Froome.

En una jornada excelsa de ciclismo, con un tipo llamado Jonathan Castroviejo, entre otros, haciendo otro monumento al esfuerzo, Nairo le mete a Froome el tiempo suficiente para que el inglés ni siquiera sueñe en remontarle con su estratosférica crono unos días después.

Estas son las cinco nuestras, que serían seis con la obra de arte de Roglic & Bernal en los Lagos, ahora pensad en las vuestras…

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Ciclismo antiguo

Las primeras Vueltas en los Lagos de Covadonga

Publicado

en

Shimano 2021 Junio

En los Lagos de Covadonga el ciclismo se vestía de gala

Aseguraban desde la moto, Emilio Tamargo en concreto, aquella tarde de abril de 1985, que algunos colombianos ponían una corona de 22 para subir a los Lagos de Covadonga.

Era el tramo más duro de aquella etapa con final en los Lagos, en la Vuelta del 85.

Robert Millar, de quien bromeaba Angel María De Pablos, con música de fondo, que iba bien «especialmente por el whisky», hizo un derroche en aquella subida que llevaba primero a Ercina, luego a Enol.

Millar, que con el tiempo sería Philippa York, apuraba aquellas rampas imposibles de Covadonga, imposibles para la época.

Un 15% entonces era el 22% de ahora.

Aquella subida a los Lagos de Covadonga era silvestre, salvaje, con los primeros hervores de la primavera, un sol que no siempre fue tan generoso hacia la cima la asturiana, y de lana y acero.

La gente del ciclismo somos curiosos: vemos hoy aquella subida, hace ya 35 años a los Lagos, y decimos aquello sí que era ciclismo.

Con una pléyade de nombres, Álvaro Pino, Raimund Dietzen, Fabio Parra, Peio Ruiz Cabestany, Perico Delgado, Pedro Muñoz… que eran mitos en vida, adorados en las llegadas y salidas de media España, aquel ciclismo posiblemente sería peor que el actual, pero sí que estaba más interiorizado entre la gente,

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Bahamontes se lamentaba que hubieran tantos juntos, tan cerca de meta, él tan racial, tan de romperlo todo cuando se terciaba.

«Hay que hacer hueco en las rampas duras» repetía Bahamontes, con Jesús Álvarez desde el estudio.

Y sí, vemos aquellas imágenes y nos entra nostalgia, esa carretera que dudo no tuviera boñigas de vaca entre los socavones del frío y el invierno, esos maillots, esas retransmisiones sin conocer el recorrido, como las actuales, en las que el periodista de meta, Alberto Barcia se picaba por que había compañeros muy agresivos para conseguir las palabras del ganador.

Pero ya entonces recuerdo, lo mucho que nos gustaría saber sobre los ciclistas, su vida menos pública, sus entrenamientos, los lugares por donde competían, tener 24 horas de ciclismo, como puede suceder hoy en día.

Entonces queríamos lo de hoy, hoy queremos lo de entonces, somos así, inconformistas, nunca es suficiente, y si nos permitís viajaremos a la primera vez que los Lagos de Covadonga iluminaron la televisión y la historia de la Vuelta.

Recuerdo perfectamente aquel día de primavera del año 1983.

Por primera vez la Vuelta se retransmitía en directo por TVE.

La expectación era enorme.

Nadie conocía aquella subida que iban a afrontar los corredores.

Decían que era muy dura.

Y muy bella.

No decepcionó a nadie.

Aquella tarde pegado a la pantalla de televisión asistí al nacimiento de una estrella en la montaña asturiana de los Picos de Europa: los Lagos de Covadonga, y también por extensión al ganador de aquella épica jornada: Marino Lejarreta, que dio toda una exhibición en sus espectaculares rampas batiendo en los porcentajes más duros al mismísimo Hinault.

Desde entonces la leyenda de los Lagos creció a pasos agigantados y ganar en su cima daba prestigio y se convirtió en toda una hazaña para todos los que alzaban sus brazos junto al lago Ercina.

Por recordar algunos pocos, y épicos nombres, me vienen a la memoria ciclistas como Perico, Millar, Lucho o Pino. Vencer allí arriba, a 1070 metros de altitud, no era fácil en los años 80 que tenían que mover desarrollos mucho más duros que los de hoy en día para superar muros como la Huesera o el Mirador de la Reina que por aquel entonces, muy lejos aún de los descubrimientos de Mortirolo, Angliru o Zoncolan, eran paradigmas de dureza extrema ya que no se conocían los exagerados porcentajes que actualmente sufren los corredores.

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Ascender los Lagos en aquella época era el sueño dorado de muchos iniciados al cicloturismo que, como yo, veíamos en fotos las imágenes de aquella espectacular ascensión. En mi caso fue una que debí ver en alguna de las muchas revistas que tenía por ahí amontonadas.

En la imagen tres cicloturistas, de espaldas y sobre las monturas de sus bicis, contemplando el hermoso lago de Enol.

El de en medio apoyado en sus dos compañeros, manteniendo el equilibrio.

No se les veían las caras, pero era fácil imaginarlas.

Una estampa preciosa.

Esta fue mi primera visión onírico-cicloturista que resumía a la perfección los valores que buscaba en este deporte: amistad, satisfacción, naturaleza y esfuerzo, el que suponía llegar en bici hasta la orilla de los lagos, y me dije: “yo quiero estar ahí”.

No tardé en cumplir aquel deseo junto a otros tres amigos y recuerdo, una vez superadas sus cuestas más duras, descender un corto pero duro repecho que nos mostraba, allá abajo a la derecha, en medio del verde asturiano, el anhelado lago.

¡Ya me encontraba allí! Pero para coronar la mítica montaña teníamos que llegar hasta arriba.

No pudimos ver bien el lago de la Ercina ya que una espesa niebla nos lo impedía.

Dimos media vuelta y la foto de rigor nos la hicimos donde años antes soñaba con estar.

Un paraje venerado por muchos asturianos que año tras año han puesto el nombre de Enol a sus hijos.

Por Jordi Escrihuela

Imagen tomada de www.eyeonspain.com

 

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Podemos volver sobre las pataletas de Pablo Lastras, que si le enseñaron en Bahrain o no, pero lo cierto es que el Iván García Cortina de Movistar es un ciclista que ha dado un paso atrás.
No es una opinión, es un hecho...

https://joanseguidor.com/mundial-ciclismo-ivan-garcia-cortina/

A Van Aert se le hacen pelota finales como el de ayer. Llega como gran favorito pero nada en terreno de nadie.

No arriesga, no tiene las agallas de Alaphilippe y VDP y para cuando quiere darse cuenta el caballo se le ha ido.

https://joanseguidor.com/mundial-flandes-van-aert/

Hablamos de VDP, de Pogacar, de Roglic, de Alaphilippe, de Van Aert,... de prodigios sobre ruedas finas, pero permitidme meter a Filippo Ganna en ese club de prodigios que nos empuja a ver cualquier carrera ciclista que den el televisión.

https://joanseguidor.com/filippo-ganna-come-en-la-mesa-de-los-mas-grandes/

Cierto es que Evenepoel ha trabajado, y bien para Van Aert, pero ¿lo ha hecho en el momento adecuado?
Estaba claro que Wout iba a ser la diana de todos el tramo decisivo y ha corrido solo y sin piernas.

https://joanseguidor.com/mundial-de-ciclismo-me-cuesta-ver-a-evenepoel-por-van-aert/

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