Ciclismo de carretera
#GiroRetro Para Contador no hubo una grande como el Giro
En el Giro, Contador descubrió inesperadamente su grande favorita
Aunque la historia de Alberto Contador se trence con el Tour de Francia, el mismo protagonista se declara un enamorado del Giro de Italia.
Llegó a él a contrapié, fruto de una llamada inesperada de Johan Bruyneel que le sacó un billete desde Cádiz, donde disfrutaba de unos días de asueto y playa, hasta la salida de Sicilia en unos pocos días.
Un cambio de planes que le reportó a Contador la posibilidad de conocer el Giro y saber de una carrera que le marcaría.
Él, que sólo contemplaba el Tour y, de forma subsidiaria, la Vuelta, conocía el Giro y sencillamente quedó prendado, le gustó el público, los pueblos, el paisaje y un puerto, el Mortiolo el día que más sufrió sobre una bicicleta.
Curiosamente hasta esa llamada, el Giro nunca había formado parte de su calendario, primero el Tour y luego venía el resto.
Una grande como no vería en cualquier otra, en la que, además del paisaje, el público y su calor, jugaba un papel importante un juez a veces inesperado, la meteorología, una mano invisible que metía y sacaba nombres de la carrera con impenitente frialdad.
Para Contador, este Giro supone, por eso, una doble satisfacción…
Además de comentarlo cada tarde en Eurosport, podrá saborear el dulce regusto de ver un equipo suyo entre los protagonistas de la carrera.
Estará en Italia de hecho mirando y viendo cómo les va a los chicos esas tres semanas de pasión italiana.
Eolo Kometa es el último paso de su fundación, con su amigo Ivan Basso, que pone horizonte a todos lo que, en un momento u otro, van a dar una pedalda por el proyecto que llena su vida.





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