Ciclismo antiguo
Nadie más elegante que Gianni Bugno en mi lista más variopinta
La mística de Gianni Bugno queda muy al margen de lo racional
Empiezo este escrito con Gianni Bugno: su palmarés acoge calidad y cierta cantidad, aunque quizá no la acorde a la que se supone a tal caballero de fina estampa.
Sin embargo, treinta años después de su irrupción, su quehacer sobre la flaca impresiona, seduce.
Gianni Bugno sigue siendo la primera opción en cualquier encuesta con el objetivo de destapar la excelencia en el pedaleo, un término muy subjetivo salvo cuando se habla del bicampeón del mundo.
Su perfil pétreo, brazos ligeramente flexionados, mirada en el horizonte, espalda adelantada, manos sobre la parte ancha del manillar, leve contorneo de la espalda,… nadie se ha quedado con la clase de Gianni Bugno, ni sentado cátedra en sprints largos cogido de abajo como él.
En el capítulo de elegancia, ha batido a su enemigo natural Miguel Indurain
Mientras Gianni quedó en el camino de lo que pudo ser, Miguel fue un corredor completamente realizado por los resultados, situándose en el margen más alto de historia y su recuerdo perdura.
Pero cuando hablamos de distinción, el italiano.
A distancia de ambos se sitúa otro contemporáneo: Laurent Jalabert, ese ciclista cuyo gesto de póker escondía malos momentos y apenas disimulaba los buenos.
El “juguete roto” VDB sería otro, por delante de los otros como Bradley Wiggins, Pavel Tonkov y el poliédrico Pascal Richard, uno de aquellos que hacía en invierno los deberes del ciclocross sin demérito de la carretera.
Pero, a esa lista añadiría a otro francés que no demostraba sufrimiento, David Moncoutié, muy bien siempre en la Vuelta, e incluso a uno más que no pestañeaba tirando del grupo o ganando una etapa en el Giro, Pascal Hervé.
De aquella terna sumo al eléctrico Chaba en las subidas y Olano y su chepa en las cronos, nada que ver con los moldes del robot Kloden, el fortín de Ullrich,…
Los dos alemanes me encantaban, pero lo de Kloden era perfección total, la misma que destiló Pozzato, increíble hasta cuando era derrotado por Boonen en Roubaix.
Aún en activo, no podemos olvidad a un tal Gorka Izaguirre, de quien hace tiempo me dijeron es “el tipo con mayor elegancia y estilo que ha visto sobre una bicicleta”.
Os he hablado de Tom Boonen en Roubaix, su chepa y mentón afilado, eso era otro tipo de elegancia, era baile sobre la bicicleta, como el que propuso Mathieu Van der Poel en el final de la Strade del año pasado.
Si hablamos de los agarrados abajo, sin duda Michele Bartoli, incluso más que Pantani, y sí, ya lo sé, Mikel Landa y la emoción que nos traslada.
La sensación de poder que da Remco Evenepoel cuando navega entraría en otra categoría, pero también es elegancia.
Aunque si me permitís, yo sigo a lo mío, e igual que hace un rato que mencioné a Wiggo, no puedo menos que hablar de Dumoulin, Küng y Dennis cuando hablo de croners perfectos.
Si bien por encima de ellos pongo al nuevo titular del récord de la hora, el amigo Filippo Ganna y la clase cincelada en el velódromo.
Esto como veis ha sido un cajón de sastre, todo mezclado, hasta las épocas, pero tras tanta carrera, tanto frente, apetecía soltar nombres, así al tuntún sobre el eterno debate de la belleza sobre la bicicleta.
Imagen: Spazio Ciclista 50






Juan Manuel Padrón
12 de octubre, 2022 at 18:21
Si hablamos de elegancia a mi me viene a la cabeza la otrora “eterna promesa del ciclismo mundial”, Erik Breukink.
Iban Vega
12 de octubre, 2022 at 18:43
cierto, pero en esa época Bugno, Jalabert e Indurain me entusiasmaban
Jose
27 de octubre, 2022 at 16:43
Sin duda Bugno era la clase personificada encima de la bicicleta
Julián
1 de noviembre, 2022 at 10:44
¿Y qué me dices de Ekimov y esos saltos del pelotón a 55 por hora faltando 3 kms para la meta?
Jaume
2 de noviembre, 2022 at 16:19
Por supuesto Bugno ha sido la elegancia personificada, pero yo pondría a su altura, o muy cerca, a otro gran italiano, a Felice Gimondi. Otra época, otro estilo, quizá más natural en Gimondi, sin artificio alguno, sin atrezzo