Ciclismo de carretera
Gafas de Shimano, tres opciones para las rutas que nos esperan
Las dos versiones de gafas Shimano S-Phyre y las Aerolite son buenas opciones para regalos en fiestas
Vamos con las tres versiones de gafas grande y generosa que que Shimano nos propone para las rutas que tenemos por hacer.
De esta forma, hemos probado tres modelos en el cambiante paisaje y climatología de los Pirineos, tres versiones ciclistas con el fin de sacarle el mejor partido por entornos que las ponen a prueba en cada giro.
Empezamos con las S-phyre R by Shimano, con el esquema de lente de una pieza sin montura para una visión periférica sin interrupciones.
Como casi todos los modelos de este tipo, se distingue por la total protección de los ojos y mejor visión, aunque como veremos no es la versión más vistosa, ni la más grande ni llamativa.
Valoramos su ajuste nasal, en dos grosores para una fijación fiable, además en el estuche se proporciona un recambio para tallas XL de ancho nasal.
Nosotros las probamos en un sobrio negro, elegante con casco blanco, afinando el aspecto del ciclista, ofreciendo una imagen compacta sobre la ruta.
Podemos decir que las S-Phyre R refinan el modelo S-Phyre X, pues incorporan una montura de medio anillo rígido por todo el contorno de la pieza, dando una sensación de mayor protección.
A pesar de la montura visible, las S-Phyre X resultan muy ligeras y cómodas en marcha, con buen trato de la condensación del sudor si la salida se hace con cierto calor.
Los acabados de la montura ofrecen confianza, parecen sólidos y resistentes para los diferentes usos, algo que valoramos, pues ya sabéis que no todos los acabados ofrecen lo que prometen.
Las gafas Shimano Aerolite van un paso más allá en tamaño, con más superficie de lente y por tanto más protección.
Están pensadas para lucirse y encajan perfectamente con el casco.
En este sentido son las “estrellas” de la familia…
Estéticamente destaca el acabado de las patillas en su ajuste con la lente, en forma de V y un puente nasal reversible que queda muy disimulado, en vista frontal.
La marca no sólo quiere rendimiento y protección, con este modelo busca elegancia para el o la ciclista que quiere rodar con estilo.
En los tres modelos la lente utilizada es la Ridescape, pensada para apreciar mejor los matices de la ruta, clave para la percepción y seguridad del ciclista.
En marcha, notamos una mejor definición de los contornos y los elementos, lo que implica mejor experiencia sobre la bicicleta, el trato aplicado sobre la luz que percibe el ciclista se modula según la hora y las condiciones que le rodean.
Es decir todo se ve lo suficientemente claro, y lo menos borroso posible: en otras palabras, en un día muy luminoso se matizan los brillos, y al revés, si la jornada es oscura.
Todo además en una pieza, sencillas de llevar y de guardar, pero especialmente cómodas, al punto que no parece que lleves nada puesto.
A ello contribuye el acabado de las patillas, redondeadas en su extremo y con relieve antideslizante para que fijen bien.
En todos los casos, las gafas se sirven en estuches duros y amplios, para que se guarden con cuidado y que los acabados de las patillas no se rompan y se doblen, también pueden incorporar otra lente.
¿Usos?
Valen para todo, dentro y fuera de la carretera.
Imágenes: Guillem Riera & Paula Alcaina








