Ciclismo
Food Valley Bike: Pedaladas llenas de sabor alrededor de Parma
Dos días en bici por el Food ValleyBike: paisajes, pedales y sabores que no se olvidan
El jueves, el Giro atravesó esta zona, de hecho nos regaló una vista cenital sobre Parma y su complejo catedralicio, con su campanile, duelo y baptisterio, un conjunto románico que marida con el lugar y los sabores, siendo el kilómetro cero del Food Vallery Bike, en la parte más a la izquierda de la Emilia, vertebrada alrededor del Po, el río más importante de Italia, y encajada en los confines de la Lombardía
Te cuento, porque estos dos días pedaleando por el Food Valley Bike fueron una auténtica joya.
El antipasto…
Lo nuestro fue un díptico con epicentro en Parma.
Con nuestra Specialized sencillita, pero cargados de ganas. e inquietud, cargamos energías en el desayuno para afrontar unos 75 km, desde el centro de Parma, calles angostas y típicas, para poco a poco, entrar en rutas que se se abrieron hacia zonas más verdes y amplias.
Bajo un sol veraniego, la ruta no fue tan plana como pensábamos: la primera subida fue dura, 3 km con rampas del 15%, que nos hicieron sudar, pero la vista desde arriba lo compensó todo.
Eso sí bajamos con cuidado porque las carreteras italianas son eso, una sorpresa a cada curva.
Más adelante, llegó otra subida más suave y en ese punto paramos a almorzar en un lugar de cuento: el Castello di Torrechiara, una fortaleza del siglo XV que parecía sacada de una película o mejor dicho, que fue parte de una película, Lady Halcón de Michelle Pfeiffer.
Imponente por fuera, recogida e íntima por dentro, en su corazón nos esperaban viandas del lugar -los alrededores están llenos de fábricas de prosciutto.
Viandas acompañadas por un Lambrusco casero excelente, de intenso sabor y llamativo color, nada que ver por lo que vemos por aquí.
Obviamente el Parmigiano Reggiano recién hecho fue la estrella, junto al jamón de Parma.
Por la tarde, restablecidos del calentón por las tierras de Parma, nos presentaron, en el mismo centro de la ciudad, en la Pilota, un enorme complejo palaciego, todas las bondades de una región reconocida por la Unesco por su calidad alimentaria.
Food Valley Bike: entre quesos, castillos y pueblos con historia
El segundo día tocó la ruta más famosa: la Food Valley Bike, unos 80 km entre Parma y Busseto que nos llevaron por caminos rurales, senderos junto a canales y tramos asfaltados con algo de tierra o grava.
Ideal para amantes de la bici, la buena comida y los paisajes tranquilos.
Arrancamos otra vez en Parma, con parada en la Piazza del Duomo para admirar esa maravilla que es la catedral y sus acompañantes.
Románico del norte de Italia, tan bello como característico.
Luego salimos pedaleando hacia el norte, pasando por lugares emblemáticos: la fábrica de Barilla, los campos de tomate y, por supuesto, la visita obligada al Caseificio Bassa Parmense, donde vimos cómo se hace el Parmigiano Reggiano y lo probamos.
Un lujo total comprobar la simetría de sus bodegas entre enormes pilas de piezas que se van por encima de los veinte kilos cada una.

Imagen: Natalia Santolaya
La siguiente parada fue Sorbolo-Mezzani, un tramo lleno de verde y sombra donde visitamos el Museo delle Contadinerie, que nos mostró la vida campesina, aperos de labranza, mesas de la época y bicis antiguas, y el Acquario Biosfera di Parma, donde vimos ecosistemas locales.
Almorzamos en La Ca d’la Gringola con “torta fritta” combinada con fiambres y los típicos anolini en caldo, platos simples y súper sabrosos, que te hacen sentir en casa.
Sí, en Italia también hay pasta en caldo.

Foto: Natalia Santolaya
Luego pedaleamos hasta Brescello, el pueblo donde se filmaron las películas de Don Camillo.
Recorrimos sus calles y visitamos la Corte San Giorgio.
Ahí probamos la “prugna zucchella”, una ciruela local convertida en dulces y mermeladas que son una locura.
Seguimos hasta Colorno, conocido por su impresionante Reggia del siglo XVIII, de huella napoleónica, como un mini Versalles italiano.
Aquí disfrutamos del tortel dols, una pasta rellena con frutas confitadas, mostaza y pan rallado, una mezcla dulce-rara que sorprende pero que agita el ánimo.
Luego, en Roccabianca, acompañados del “primo cittadino”, visitamos su castillo del siglo XIV, con frescos y patios cubiertos de hiedra que le dan un aire mágico.
Probamos los ciccioli, esos bocaditos crocantes de cerdo que son puro sabor y crocancia.
En Polesine Zibello, capital del culatello, recorrimos el Museo del Culatello en Antica Corte Pallavicina, un restaurante con estrella Michelin en cuyas bodegas, oscuras, húmedas y ambiente salado se curan estos jamones intensos y terrosos que son auténticas joyas gastronómicas.
Nuestro recorrido terminó oficialmente en Zibello, aunque la ruta sigue hasta Busseto, la ciudad natal de Giuseppe Verdi.
El broche final: vuelta en barco para cerrar con estilo
Después de tanta bici y tanto comer, la vuelta la hicimos en barco por el río Po, una manera perfecta de relajarnos mientras contemplábamos los paisajes que habíamos recorrido sobre dos ruedas.
Fue un cierre de lujo para una experiencia que, “I promise”, se te queda en la memoria.
Gran parte de este recorrido forma parte de un evento ciclista que sólo se podía dar en este lugar.
El 31 de mayo llega Ingorda, una experiencia única que combina la pasión por la buena cocina y el placer de pedalear.
Desde Parma hasta Busseto recorrerás ese Food Valley, disfrutando de sus tradiciones gastronómicas y paisajes mientras haces deporte y socializas.
Se puede elegir entre la ruta completa de 80 km con 9 paradas para probar especialidades como las citadas en un sube y para continuo…
Un poco más sobre el Food Valley Bike
Food Valley Bike no es solo una ciclovía: es un viaje por el corazón de Emilia-Romaña, una zona donde la tradición gastronómica y los paisajes rurales se combinan para ofrecer una experiencia única. Son unos 80 km entre Parma y Busseto que te llevan a descubrir quesos, embutidos, pastas y vinos, mientras pedaleás tranquilo entre pueblos llenos de historia y naturaleza.
Hay una app oficial que te guía en cada paso, recomendándote qué ver, dónde comer y cómo no perder detalle.
Y ojo, porque 2025 viene cargado de eventos ciclistas en la zona: el Giro d’Italia acaba de pasar por aquí, habrá etapas del Giro femenino, el Tour de Francia del año pasado, granfondos, mountain bike, triatlones y hasta congresos internacionales de ciclismo y turismo.
Así que, si te gusta la bici y luego la buena mesa, esta ruta y esta tierra te esperan con los brazos abiertos.














