Ciclismo
Finca de La Laja, la parada más singular del ciclista en Gran Canaria
Café y vino se dan la mano en esta singular finca llamada La Laja
Valle de Agaete, norte de Gran Canaria, un sitio único, con aspecto de alta montaña a escasos kilómetros de la línea del Océano, en un microclima, otro, muy especial y lleno de matices que nos regalan emplazamientos como la Finca de la Laja, un lugar recomendable para hacer un alto en cualquier ruta ciclista por la zona.
Desde una zona más alta apreciamos la extensión de finca, uno de los sitios más vírgenes de la isla. Son 12 hectáreas, y de ellas, la mitad de cafetales en perfectas condiciones de humedad y sombra, a la sombra de los naranjos, para ser uno de los pocos lugares de Europa que produce café y no sólo por esa tradición centenaria, también por las condiciones citábamos antes.
Su trabajo artesanal sigue siendo una prioridad para los dueños de la finca, propietarios desde 30 años, y anteriormente trabajadores en el lugar, y por tanto conocedores de las peculiaridades del entorno y el producto.
El café es la estrella
Famoso por sus propiedades energéticas, el café es la bebida más importante del mundo. Aquí se cultiva la variedad arábiga típica.
De inicio a fin, cada gramo de los 4000 kilos que salen de esta finca anualmente se trabaja en el entorno. Cuentan con la cama de secado africano, donde depositan las cerezas rojas, por la similitud con la fruta, durante 25 días al sol para un perfecto secado y preparada para perfectas para tostar.
Luego en una tostadora, que parece una pieza de museo, pero que funciona perfectamente, se echan de siete en siete kilos las semillas verdes y secas por la parte superior de la máquina. La tostadura se hace en dos tramos, un inicial siete minutos a 180 grados para que la semilla suelte humedad y luego la temperatura desciende hasta los 110 grados durante 40 minutos para tostar el café.
El café es natural, sin químicos, y su tueste es medio, por eso tiene un color más claro con textura suave y sabor ligero, ideal para apreciar los matices frutales, ofreciendo menos cafeína de lo normal, lo justo para ponernos activos, pero no desvelarnos.
Un vino muy especial
Dentro de la Finca de La Laja, la Bodega de los Berrazales propone una variedad de vino muy especial común a muchos caldos canarios. Hablamos de uvas que sobrevivieron a la filoxera que se desarrollan en temperaturas estables, con mucho sol y en suelo volcánico.
La variedad del terreno ofrece además la posibilidad de degustar frutas de kilómetro cero perfectas para una parada en bicicleta, con manjares como las naranjas, granadas, mangos, mangas y aguacates.





