Ciclismo antiguo
Todos los grandes pasaron por la Escalada a Montjuïc
En la Escalada a Montjuïc mucho aprendimos a amar el ciclismo
Hace unos años por estas fechas asistí en BCN a la presentación del libro de la Escalada a Montjuïc, la historia desde su creación hasta el final de la misma en 2007 con victoria del entonces ciclista del Relax -todo de rojo- Daniel Moreno.
De eso, hacen ya 14 añazos, una eternidad que vista hoy delata el buenismo que recorrió aquella presentación, en la que todos hablaban de la necesidad de recuperar la Escalada de Montjuïc.
Un servidor, cuando aún sube por las pendientes hacia el castillo, e incluso en contradirección, por la mítica rampa de la sardana, recuerda con cariño aquellos años en la Escalada de Montjuíc.
En esos días, uno aprendió a querer el ciclismo, siendo un niño.
Conel tiempo, pude conocer los entresijos de la carrera barcelonesa, la carrera ciclista más barcelonesa de todas, entablando conversación con algunos de sus impulsores.
Fue lo que llamé un circo de ciclismo, pero llamado Escalada a Montjuic
Escuché un día, no sé de quién, que la Escalada a Montjuïc era la “niña bonita” de Joaquim Sabaté, el histórico dirigente del Esport Ciclista Barcelona que creó esta carrera, dio vida a la Setmana Catalana, tuvo equipo ciclista y alumbró más de diez carreras anuales –pero cómo echamos de menos esos emprendedores metidos en lodos ciclistas-.
Desde el graderío anexo a la llega aún pervive el recuerdo Sabaté echando del palco a quien por arribismo y oportunidad se ubicaba para ver la carrera de cerca de los corredores.
Aficionados ocasionales siempre los ha habido, luego si te he visto no me acuerdo.
Muchos años después aún lamentamos la desaparición de esa singular carrera.
Si todo siguiera igual, el último domingo de octubre habríamos visto la Escalada, simplemente.
Aquí un servidor vio el ciclismo en primera persona desde que tiene uso de razón.
Aprendí en las cunetas del buen ciclismo que cultivaban algunos de los barceloneses que ponían a prueba sus gemelos en la empinada cuesta que lleva hasta el castillo.
Un 14% dicen las estadísticas, pero aquello se atragantaba mucho más.
Arriba a la vera del foso, se instalaba una estrechísima meta que salvaba las dificultades del lugar con más tenacidad que efectismo dando estampa a una de las imágenes típicas de fin de ejercicio.
Estrellas mundiales retorciéndose con el entramado barcelonés de fondo. Una imagen de la que nos hemos privado. Antes de los pros, un carrusel de categorías animaba el cotarro.
El palmarés sub 23 de la carrera revela el nivel que se gastaba en las citadas carreras.
A Montjuïc llegaban las grandes figuras procedentes habitualmente de Lombardía. Así apreciamos el esfuerzo de los más grandes al grito de “ale, ale, ale” en un clima más de despedida que otra cosa.
Entre los coches apostados en fila india tras la salida, abajo, cerca del Palau Sant Jordi recientemente, antes a la sombra de Colón, los treinta ciclistas que solían tomar parte debatían sobre el mejor destino para quemar las vacaciones de noviembre.
En la cunetas de la montaña olímpica enloquecíamos con Perico, chillábamos a Jalabert, admirábamos a Rooks, vilipendiábamos a Fignon, … todo aquello pasó a la historia, pero yace en la retina de los muchos que apreciaron en ésta uno de los grandes momentos del año, el lugar donde despidieron sus campañas gente como Bahamontes, Anquetil, Merckx, Criquielion, Marino Lejarreta, Fondriest, Jalabert,…
Si esta lista es así, si incluye lo que incluye, no es casualidad.
Hasta Iñaki Gastón se hizo una foto con un servidor.
En 2007 se disputó la última edición, y su ganador estuvo acorde al historial que traía sobre las espaldas, Dani Moreno, cuando vestía los colores del Relax, cuando siquiera era consciente de si iba a seguir en el ciclismo por ausencia de ofertas.
Tiempo después quien no tuvo continuidad fue la Escalada a Montjuïc.





